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Lecturas del 5 al 9 de Octubre


LUNES 5 DE OCTUBRE


JESÚS: ¿CUÁL ES TU EXCUSA?

• ÉXODO 14:13-15 •


Excusa es definida por la RAE como el “motivo o pretexto que se usa para eludir una obligación o disculpar una omisión”.


Muchos hemos usado diferentes excusas para no obedecer; en los versículos de hoy, V. 13, Moisés, le dijo al pueblo que se quedara quieto porque Dios pelearía por ellos, promesa a la que todos decimos: “Si, ¡Así sea!”.


Pero en el V. 15 Dios le dice a Moisés que no le pida ayuda, sino que marchen, y marchar es equivalente a ponerse en movimiento. Marchar es moverse en la dirección que Dios nos quiere llevar.

Veamos algunas excusas que son muy comunes:


1. Estoy esperando en Dios: Esta es una frase muy frecuente para no moverse y quedarse quieto; en la vida hay unos que se quedan esperando, pero hay otros que van haciendo cosas sin cuestionar a Dios.

2. No quiero adelantarme a Dios: Como si tus pasos fueran mas rápidos que los de Dios y lo más probable es que Dios esté diciendo que no se mueve o no marcha.

3. No me alcanza el dinero: es una excusa muy común para no desarrollar el emprendimiento, no puedes definir la Voluntad de Dios por el dinero que tengas.

4. No tengo la capacidad: es la misma de la que no puedo porque no estoy capacitado, y lo que mueve la Mano de Dios no es tu capacidad, sino tu obediencia.

5. No siento que sea el tiempo de Dios: La obediencia demorada es igual a la desobediencia.


Dios no bendice intenciones sino acciones, por eso, en la parábola de los talentos al final de la revisión de cuentas, Jesús dice: “Bien hecho siervo fiel”. Dios nunca te dirá muy bien pensado siervo.


Cuando Dios te habla tienes que obedecer y no debes pedir señales, Dios conoce tus limitaciones y te ayudará en tu marcha.



MARTES 6 DE OCTUBRE


LO QUE HICISTE POR MÍ

• MATEO 25:31-46 •



Este capítulo, nos habla del Reino de Dios y enseña que debemos: estar siempre preparados (las 10 vírgenes); usar para multiplicación todo lo que Él nos ha entregado (los tres siervos) y el encuentro con el Hijo de Dios en el juicio final.


En contraste con Su primera venida, Jesús vendrá como Rey y juez, rodeado de ángeles para sentarse en Su Trono. Cuando Jesús vino como hombre fue rechazado, no le aceptaron ni le conocieron. Al venir como Rey, seguramente muchos querrán hacer mucho por Él, por el beneficio que Su Majestad podría brindar (interés), pero la Biblia dice en Lucas 6:33, “Si sólo hacen bien a los que son buenos con ustedes, ¿qué mérito tienen? ¡Hasta los pecadores hacen eso!”.

Esta porción de la Biblia dice que Jesús ha estado frente a nosotros y a nuestro lado toda la vida… en tu prójimo.

La expresión “hermano más humilde o más pequeño” (Vs. 40 y 45), se traduce del griego adelpho y se refiere a: 1) Toda persona en necesidad; 2) Los cristianos en general; 3) A los que proclaman el evangelio.


Las cosas que has hecho o no por Jesús son: brindarle comida, bebida, acogida, ropa, cuidado y tiempo. Cosas que cualquiera, por muy pobre que sea, puede compartir. Las ovejas que lo hicieron no notaron que era a Jesús a Quien lo estaban haciendo ni recordaban el bien hecho. No así, las cabras que, envolviéndose en su propio egoísmo, jamás hicieron nada por nadie; por supuesto, tampoco vieron a Jesús, pues siempre esperaron beneficio de lo que hicieran.

La pregunta ahora es: ¿Has sido ayudador, cuidador, servidor, haciendo lo que es justo para los demás? o ¿has sido egoísta, individualista, injusto y hasta perseguidor? Tu respuesta marca la diferencia entre la oveja y la cabra, determina la posición que ocuparás para recibir tu recompensa en el juicio final.


El mandato es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo (Mateo 22:39).



MIÉRCOLES 7 DE OCTUBRE


FERVOROSO EN EL SERVICIO, PODEROSO EN LA PALABRA

• HECHOS 18:24-28 •



“Varón elocuente, poderoso en las Escrituras”

Nuestros tiempos están en la Mano de Dios; nosotros proponemos, pero Él dispone. Procuremos fervorosamente en nuestros diversos puestos, el avance de la causa de Cristo, haciendo los planes que nos parezcan los más apropiados, pero confiando en que el Señor hará que se concreten según le parezca bien.

El caso de Apolos nos enseña que en cuanto al evangelio, celo y pasión no son suficientes; tiene que haber un entendimiento completo del Mensaje de Dios. Hoy en día, hay muchos predicadores de ‘espíritu fervoroso’, pero que carecen de un buen entendimiento de todo el Mensaje de Dios.


Apolos enseñaba el evangelio de Cristo hasta donde el ministerio de Juan lo había dejado, y no más allá. No podemos dejar de pensar que sabía de la muerte y resurrección de Cristo, pero no estaba informado acerca de su misterio. Aunque no tenía los dones milagrosos del Espíritu, como los apóstoles, usaba los dones que tenía. La dispensación del Espíritu, cualquiera sea su medida, es dada a cada hombre para provecho entero.


Era un predicador vivaz y afectuoso, de espíritu ferviente. Estaba lleno de celo por la Gloria de Dios y la salvación de almas preciosas. Aquí había un hombre de Dios completo, cabalmente dotado para la Obra.


Aquila y Priscila animaron su ministerio y lo asistieron. No despreciaron a Apolos ni lo valoraron en poco ante otros, pero consideraron las desventajas bajo las cuales trabajaba.


Habiendo ellos mismos obtenido conocimiento de las verdades del evangelio por su larga relación con Pablo, le dijeron lo que sabían.


Quizá no todos seamos como Pablo o Apolos; pero, si amamos a Dios, y conocemos al Señor Jesús, tenemos el privilegio y la responsabilidad de compartir eso con otros. Hagamos lo que está a nuestro alcance, y Dios nos premiará por ello.


Debemos aprender que cada uno de nosotros cumple un papel importante

al compartir con otros la Palabra de Dios.



JUEVES 8 DE OCTUBRE


UN ENFOQUE SOBRIO DE LA VIDA

• ECLESIASTÉS 11: 9-10 •




Gran parte de la sabiduría de Salomón en Eclesiastés, está dirigida a la gente joven. Su consejo es escuchar, tener un enfoque sobrio de la vida y trabajar para que tomen buenas decisiones.


La niñez y la juventud son pasajeras como una neblina o tratar de agarrar el viento. Desde luego, a medida que nos hacemos viejos, podemos mirar nuestra vida de esa manera. La juventud es el tiempo durante el cual se hacen planes, se intentan cosas nuevas, se exploran nuevas oportunidades, se aprovechan y se siguen nuestros sueños.


Pero, hay siempre un “pero”, recordemos que siempre hay que rendir cuentas. Es preciso que los jóvenes se nieguen a los placeres del pecado; es preciso tomar decisiones teniendo en cuenta lo que a la postre será la evaluación de sus vidas.

Continúa explicando lo que quiere decir:


1- “Quita, pues, de tu corazón el enojo”, es una palabra que combina los pensamientos sobre la ira y el resentimiento. Los jóvenes tienen tendencia a sentirse furiosos y resentidos cuando las cosas no suceden como a ellos les gusta. Eso es lo que hace que los jóvenes se rebelen. De manera que “quita de tu corazón el enojo”.


2- “Aparta de tu carne el mal, porque la adolescencia y la juventud son vanidad”. Deja a un lado las cosas peligrosas, como las drogas, la conducta inapropiada de la vida sexual, las cosas perjudiciales, y otras adicciones. Eso es vivir sabiamente durante toda la vida.


El objetivo de Salomón es llevar al joven a deleites más duraderos y más puros. Este no es el lenguaje de uno que reniega de los placeres juveniles porque no puede participar ya más de ellos; sino el de quien, por milagro de misericordia, ha sido llevado de vuelta a la seguridad. Él persuadirá al joven de probar un rumbo del cual pocos regresan. Si el joven quiere vivir una vida de felicidad verdadera, si quiere asegurarse la felicidad en el más allá, que se acuerde de su Creador en los días de su juventud.



VIERNES 9 DE OCTUBRE



EL BUEN CIRUJANO

• 1 CORINTIOS 2:1-5 •



El Doctor Pablo es cardiólogo desde hace muchos años. Ha realizado las más complejas intervenciones a todo tipo de pacientes con una sola consigna: salvar vidas.


– Mi trabajo es ofrecer el diagnóstico preciso y el procedimiento indicado. Sin embargo, esa es sólo la mitad del éxito; la otra mitad es que cada paciente decida confiar y someterse al programa que le presento – dijo el Doctor Pablo en una entrevista. –Hay personas que se molestan cuando les doy mi concepto como especialista. Pero eso no impide que les diga la verdad. El buen cirujano no ofrece lo que el paciente quiere sino lo que necesita– añadió.


Al Doctor Pablo no le gusta que le digan doctor, prefiere que lo llamen Pablo, aunque sus amigos le decimos El Apóstol. Las palabras en sus cartas del Nuevo Testamento son más precisas que un bisturí quirúrgico y su mensaje lleva dos mil años salvando vidas. ¿De qué habla? “[…] de Jesucristo y de su muerte en la cruz” (1 de Corintios 2:2). ¿Cómo es su presencia escénica? “[…] con tanta debilidad que temblaba de miedo” (1 de Corintios 2:3). ¿Cuáles son sus habilidades comunicativas? Su “[…] predicación no tuvo oratoria y sabiduría humanas” (1 de Corintios 2:4). ¿Por qué predica así? “[…] porque deseaba que la fe que naciera en ustedes dependiera del poder de Dios” (1 de Corintios 2:5).


Corinto era una ciudad marcada por el pensamiento griego que elogiaba la filosofía y la oratoria. Los judíos que allí habitaban querían una señal del cielo que les confirmara que Jesús era el Mesías que restauraría el poder político a favor de Israel. La religión quería señales; la cultura quería sabiduría. Pablo les dio el evangelio. Como el buen cirujano, Pablo no le dio a la gente lo que quería sino lo que necesitaba.


La cultura moderna quiere entretenimiento superficial.

La religión actual quiere una experiencia sobrenatural.

Dios nos sigue ofreciendo el evangelio esencial.


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