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Lecturas del 20 al 24 de Julio


LUNES 20 DE JULIO


PIDIENDO MISERICORDIA

• SALMOS 6 •


David, siendo un hombre conforme al corazón de Dios y que lo conocía perfectamente, sabía que, así como Él es amoroso y misericordioso, también puede ser Juez justo y fuego consumidor, y que la paciencia del Padre Celestial un día se puede agotar como consecuencia de nuestros pecados.


Es inimaginable el dolor y la tristeza que causa el pasar por pruebas difíciles; en el versículo 2, David pide misericordia a Dios, reconoce que está enfermo; muy seguramente su congoja es por el momento crítico que pasa y pide Su compasión. De la misma manera, nosotros en algún momento de la vida podemos pasar por pruebas difíciles y es allí donde debemos humillarnos, pedir perdón y clamar por ayuda al Padre Celestial.


De otra parte, cuando pecamos, automáticamente el Espíritu Santo se entristece y se aleja de nosotros y por ello, David sentía su alma turbada y cautiva. Así nos debemos sentir cuando ofendemos al Señor; nuestro espíritu y cuerpo se deben sentir vacíos y acongojados, pecar contra el Señor produce muchos sufrimientos y una tristeza profunda.


Cuando pasemos por pruebas y momentos difíciles, debemos humillarnos en la Presencia del Señor y con sincero arrepentimiento pedir Su perdón y ayuda, sabiendo que tenemos un teléfono las 24 horas del día, 7 días a la semana, como lo indica Jeremías 33:3: “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñare cosas grandes y ocultas que tú no conoces”. Mientras tengamos oportunidad pidamos al Señor que, en su infinita bondad, misericordia y paciencia, nos escuche, perdone y ayude.


El Señor oye tu ruego y recibe nuestras oraciones.



MARTES 21 DE JULIO


CONVERSIÓN POR INCIDENTE

• LUCAS 19:1-10 •



El incidente se refiere a que el Señor interrumpió Su camino a la cruz porque era necesario pasar por Jericó para salvar a un hombre o tal vez a varios que necesitaban de la Gracia Divina, porque Él era Dios y sus intenciones y movimientos siempre serán oportunos para intervenir una vida.

1. IMPEDIMENTO OPORTUNO: La estatura de Zaqueo era un impedimento evidente para alguien que quiere ser visto en una multitud densa; la oportunidad que él vio fue un gran y frondoso árbol fácilmente visible a la distancia. Aunque su condición y reputación no era la mejor, Zaqueo arriesgó la poca dignidad que le quedaba, dispuesto a humillarse con tal de ver al Maestro.


2. ALCANZADO POR LA GRACIA DE DIOS: Jesús sabía que era necesario salvar la vida y el hogar de Zaqueo, por esa razón propició ese encuentro.


3. FUE LLEVADO A LA CRUZ: Su encuentro causo críticas y reproches entre los testigos, pues sabían que Zaqueo era un recaudador de impuestos, publicano y no tan puro como su nombre significaba (puro e inocente). Muchos tal vez se levantaron a decirle ladrón y amigo de Roma, pero, para Zaqueo era una oportunidad de vida; quizás en muchas ocasiones dándose golpes de pecho frente a su condición, echando viudas a la calle e hipotecando bienes de quienes no podían cancelar a tiempo sus impuestos. Sin embargo, no repara en ello, sino que baja rápidamente del árbol con tal de cumplir el anhelo de su corazón: cenar con el Maestro y seguirlo e ir a la cruz con Él, rendirse a sus pies.


4. EVIDENCIA PRÁCTICA: El pasaje no relata que tanto habló con el Señor, pero seguramente a medida que la conversación avanzaba, se sembró en su corazón la necesidad del Amor de Jesús en su vida. Él era el único que podía sacarlo de la condición que tenía, vino arrepentimiento a su vida y el anhelo por reparar tanto daño ocasionado a muchos. Al reconocer esto, se levantó en medio de todos los que estaban observando sus acciones y determinó una indemnización por medio de una evidencia práctica: compensar el perjuicio causado a tantos.


Jesús aún está entrando y pasando por las calles de tu ciudad, donde quiera que ésta se encuentre, y quiere cenar con aquellos que no le conocen. Quiere hablar de tu alma y de la salvación. ¿Ha pasado frente a tu casa? ¿Ha llamado a la puerta de tu corazón? ¿Le has dejado entrar?



MIÉRCOLES 22 DE JULIO


EL DÍA QUE DIOS GUARDA SILENCIO

• SALMOS 42 •


Por más de 400 años los israelitas fueron esclavizados en Egipto. ¿cómo pudo ocurrir que la bendecida generación de Jacob, que salvó a la tierra del faraón de perecer de hambre, pasara de la gloria a la humillación? Podemos preguntarnos tantas veces ¿por qué el Señor pareciera guardar silencio mientras pasamos por las dificultades de la vida?, en ocasiones incluso por más tiempo del que creemos soportar.


En el salmo 42, encontramos cuatro puntos claves a tener en cuenta para permanecer firmes en nuestra fe a pesar de que el Señor pareciera guardar silencio.


1. Desear en todo momento la Presencia de Dios:

Vs. 1-2. Deberíamos anhelarla tanto como si de ello dependiera nuestra vida; si te quedarás un minuto sin aire, se volvería insoportable y anhelarías con desesperación volver a respirar. Anhelar la Presencia de Dios no debería ser una opción sólo de los buenos momentos, lo necesitamos como nuestro cuerpo necesita el alimento, el aire y el descanso para vivir (Salmos 63:1).

2. Reconocer y entregar la carga:

Vs. 3-5. Muchas veces hemos pasado por dificultades y tribulaciones en diferentes áreas de nuestra vida y por ello, hemos recibido burlas e insultos. Debemos identificar nuestras necesidades, presentarlas y entregarlas delante de Dios, confiando en que Él obrará en favor nuestro (Salmos 55:22).

3. No olvidar lo que Él ha hecho en el pasado por nosotros:

Vs. 6-8. Debemos recordar Sus promesas y lo que ya ha hecho por nosotros, Su poder está por encima de nuestras propias fuerzas y si actuó una vez en nuestro favor, lo volverá a hacer.

El Señor trabaja mientras prueba nuestra confianza en Él; debemos recibir el descanso y el consuelo que trae a nuestras vidas en medio de la dificultad (Salmos 103:2).



JUEVES 23 DE JULIO


SAL Y LUZ EN EL MUNDO

• MATEO 5:13-16 •



Jesús, luego de enseñar sobre las “Bienaventuranzas”, les dijo a sus discípulos que, si ellos viven según el orden de Dios, ellos llegarán a ser luz al mundo y sal de la tierra…

“Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se ha vuelto insípida, ¿con qué se hará salada otra vez? Ya no sirve para nada, sino para ser echada fuera y pisoteada por los hombres“.