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Lecturas del 16 al 22 de Marzo



LUNES 16 DE MARZO

CONSTANTE PREPARACIÓN

• Mateo 24:40-51 •

Ustedes también deben estar preparados todo el tiempo... (V. 44a)

Jesús nos enseña que: a) Él vendrá de nuevo (Hechos 1:11b). b) Su venida será rápida y sorpresiva (1 Corintios 15:52). c) Separará a las personas unas de otras (Mateo 25:32-33). d) Más nos vale estar listos (Lucas 21:36).


Jesús nos advierte que debemos estar vigilantes, alertas (V. 42). Esto no significa que no podemos descansar o dormir en lo natural; Su advertencia nos revela que debemos estar despiertos espiritualmente, en una continua relación con Él y el Padre. Sólo si mantenemos nuestra comunicación con Dios, entenderemos lo maravilloso que será Su venida y no veremos con temor Su regreso. Por el contrario, esperaremos con ansiedad ese encuentro perfecto con nuestro Salvador, como cuando recibimos la visita de alguien muy amado que hace mucho tiempo no veíamos.


Durante milenios los creyentes han esperado el regreso del Mesías. Esto hace que, en nuestros días, muchos ya no lo esperen o se presuma que no vendrá mientras estemos vivos. Sin embargo, no hay nada más seguro para los seres vivos que la muerte. No sabemos cuándo vendrá, pero es seguro que llegará. Puede que sea poco a poco por una enfermedad, o simplemente por vejez, o de forma inmediata por un accidente. Lo importante no es conocer cuándo será, sino qué tan preparados estamos. Esto implica que nos mantengamos en continua preparación, como el atleta que no sabe cuándo correrá la carrera de su vida, entonces se mantiene en continuo entrenamiento.


Así debe permanecer el creyente, en constante preparación, haciendo lo que Dios nos pide, obedeciendo Su Palabra, manteniendo una sincera relación con Él.



El amo regresará inesperadamente y sin previo aviso (V. 50)


MARTES 17 DE MARZO


VIVIR DEPENDIENDO DE DIOS

• Salmos 37:1-9 •


…espera con paciencia a que Él actúe (V. 7b)

La mayoría de personas ve la dependencia como una posición humillante. Es por esto que se esfuerzan en tener la mayor autosuficiencia posible. Esto no puede aplicarse a la vida del creyente. Hemos sido creados para necesitar de Dios continuamente, Él nos creó para tener una relación de intimidad con nosotros y espera que nos deleitemos en esa condición.


Cuando entendemos el propósito por el cual fuimos creados, podemos regocijarnos en nuestras necesidades, pues además entendemos que Sus pensamientos, son más altos que los nuestros y son de bien (Jeremías 29:11). Al comprender esto, podremos estar siempre gozosos y en permanente comunicación con Dios -orando sin cesar- (1 Tesalonicenses 5:16-17). Siempre podemos encontrar gozo en la Presencia de Dios, pues Él ha prometido que no nos dejará ni nos desamparará (Deuteronomio 31:6), por el contrario, si confiamos en Él, nos ayudará. De nada nos sirve enojarnos por la prosperidad de los malvados, pues eso nos causa daño y no está en nuestras manos la solución.


Nuestro actuar debe ser orar en todo tiempo y momento, pues esto demuestra nuestra total dependencia del Padre. También estudiar la Palabra nos ayuda a ser transformados y limpiados por ella, eso nos llevará a regocijarnos en el Señor y Él, glorificado por nosotros, cumplirá nuestros deseos y dará el justo castigo a los perversos de corazón.


…los que confían en el Señor poseerán la tierra (V. 9b)


MIÉRCOLES 18 DE MARZO


NOS ALEGRAMOS DE SER DE CRISTO JESÚS

• FILIPENSES 3:1-11 •

El verdadero conocimiento de Cristo modifica y cambia a los hombres, sus juicios y modales, y los hace como si fueran hechos de nuevo. El creyente prefiere a Cristo sabiendo que es mejor para nosotros estar sin todas las riquezas del mundo que sin Cristo y Su palabra. Hay una justicia provista para nosotros en Jesucristo, la que es justicia completa y perfecta. Nadie puede tener el beneficio de ella si confía en sí mismo. La fe es el medio establecido para solicitar el don de la salvación; éste se recibe por la fe en la sangre de Cristo.


El mundo nos es crucificado, como nosotros al mundo, por la cruz de Cristo. El apóstol estuvo dispuesto a hacer o sufrir cualquier cosa para alcanzar la gloriosa resurrección de los santos. Esta esperanza y perspectiva lo hicieron pasar por todas las dificultades de su obra. No esperó lograrlo por su mérito ni su justicia propia, sino por el mérito y la justicia de Jesucristo.

Es fácil enfatizar más en los esfuerzos religiosos -confianza en la carne- que, en la fe interna, pero Dios da valor a la actitud de nuestros corazones por encima de todo. No juzgue a las personas y su espiritualidad por el cumplimiento de ritos o el nivel de actividad humana. Y no piense que logrará satisfacer a Dios por el fervor con que hace su trabajo. Dios se da cuenta de lo que usted hace para Él y lo premiará por eso, pero sólo si primero acepta en amor Su regalo de salvación.


¿Está usted dependiendo de sus padres cristianos, su afiliación a una iglesia, o simplemente de lo bueno que es, para quedar bien con Dios? Cartas credenciales, logros o reputación no nos sirven para obtener la salvación. Ésta viene sólo a través de la fe en Cristo.



Es más, consideremos todo como pérdida, por razón del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús.


JUEVES 19 DE MARZO


El Dios de mi Voluntad

• Romanos 6:15-23 •


Antes de aceptar a Jesús éramos esclavos del pecado, pero al aceptarlo como Señor de mi vida me convierto en esclavo por obedecer Su palabra, y este tipo de esclavitud determina mi bienestar y el de mi familia, pues ya no tengo licencia para pecar.


Pero quiero recordarte que esto no se da por medio de tu voluntad humana; sino sólo por su Santo Espíritu, quien nos da el poder para resistir y apartar las tentaciones.

Lo primero que debes entender es que la vida cristiana no consiste en vivir según una larga lista de reglas o reglamentos; el único modelo de vida es ser obediente a Jesús.


El mismo Jesús nos enseña en Juan 14:15; “Ustedes demostrarán que me aman, si cumplen mis mandamientos”. Esta es la forma como te identificas con la santificación en Dios y la manera práctica no se trata como uno anda, sino donde uno anda.

Pues muchos tienen la idea de que como son salvos por la gracia pueden hacer lo que les apetezca y si tú has sido salvo por gracia, no puedes hacer lo que quieras. Si te presentas como esclavo a Jesús, es Él quien te pone en libertad.


La obra de Jesús en la cruz es el pago de nuestra libertad de la deuda que tú y yo no podíamos pagar, para estar en la Presencia de Dios.


Dios te da la fuerza para resistir la tentación, pero primero debes tomar la decisión de bautizarte porque por medio de este acto estás declarando que actuarás de la manera correcta, aunque camines en un cuerpo mortal sujeto a pasiones, orgullo, egoísmo, glotonería, etc.