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Lecturas del 02 de Marzo al 08 de Marzo



LUNES 2 DE MARZO

LA PROTECCIÓN DEL SOLDADO

• EFESIOS 6: 1-20 •

…su fortaleza debe venir del gran poder del Señor. (V. 10)

La palabra vestir viene del arameo y significa cubrir, poner sobre uno mismo. En esta porción de la Palabra recibimos un mandato de Dios que es el cubrirse, protegerse y es para cada uno, personal, nadie lo puede hacer por otro. ¿Eres un soldado que milita en las filas del Señor? Esto es para ti. El Señor nos adiestra con armas espirituales, nos enseña a usarlas para combatir y salir victoriosos contra los ataques y artimañas del enemigo. El soldado debe salir preparado, protegido a la batalla. Preparémonos entonces así:


• Jesucristo es la Verdad, Él nos dará la fuerza. Cuando vamos a hacer un esfuerzo excesivo, se recomienda usar un cinturón para proteger nuestra espalda (columna vertebral). Así mismo, Dios nos invita a cuidar nuestra vida espiritual, afirmándonos en su Hijo.

• El corazón es la vida. La coraza lo protege. Dios dice que, sobre toda cosa guardada, guardemos el corazón (Proverbios 4:23). Guardarlo de los malos sentimientos, malos pensamientos, resentimientos y amargura, para ser justos y justificados.

• Cuidando nuestro camino. Asegurándonos de que nuestros pies nos lleven a caminar por la Palabra, siendo testimonio a otros de la paz que sobrepasa todo entendimiento (Filipenses 4:7), con la firmeza y estabilidad que un buen calzado nos da.

• Dios es nuestro escudo. La mejor defensa que tenemos es acercarnos al Padre por medio del Hijo; nuestra fe y confianza nos resguardan de los ataques del enemigo (Salmos 18:35).

• Con convicciones firmes. Conservar nuestra mente preservada con el casco, apartada de dudas, confusión y maldad, nos da la salvación, afirma nuestra fe.

• Conociendo la Palabra. Nuestra arma de ataque, preparados y adiestrados por que la hemos estudiado y escudriñado, conocemos como usar la espada.


…cuando vio lo que había sucedido, creyó… (V. 12).


MARTES 3 DE MARZO


LA PUERTA ANGOSTA

• lUCAS 13: 22-30 •




Lucas destaca que Jesús se dirige a Jerusalén. Aunque sabía de Su muerte, continuó predicando a grandes multitudes y sanando. La perspectiva de la muerte no varió su misión. Jesús vino a guiar la conciencia de los hombres, no a satisfacer su curiosidad, por eso antes que cualquier duda, pregúntate: ¿seré salvo? No preguntes ¿qué será de tal y tal persona? sino ¿qué haré yo y qué será de mí? Esto nos manda el Señor: Esfuérzate para entrar por la puerta estrecha.


Todo el que sea salvo, entrará por la puerta angosta; hallar la salvación requiere más compromiso de lo que muchos creen, pues debemos cambiar totalmente. Los que entren por esa puerta, deberán esforzarse. Pero que nadie se desprecie a sí mismo o a los demás, porque hay postreros que serán primeros y primeros que serán postreros.


En el cielo, encontraremos personas que no pensamos y echaremos de menos a muchos que esperábamos hallar. Muchos líderes religiosos muy respetables que proclamaban lealtad a Jesús no estarán allí porque en secreto eran moralmente corruptos.

La gente deseaba saber, Jesús explicó quién se salvaría porque escuchar Sus palabras o admirar Sus milagros no es suficiente, se debe dar la espalda al pecado y confiar en Dios para recibir Su salvación.


El Reino de Dios traerá muchas sorpresas. Algunos que ahora lo desprecian, lo honrarán después; algunos influyentes aquí, se quedarán fuera. A muchas personas «sobresalientes» (a los ojos de Dios), el resto del mundo las pasa por alto. Lo que le importa a Dios no es la popularidad terrenal, (nivel social, riqueza, herencia ni poder), sino nuestra entrega a Él. ¿Cómo conjugas tus valores con lo que dice la Biblia? Pon siempre a Dios en primer lugar, así te unirás a quienes estarán en la fiesta en el Reino de los cielos.


Que la gracia crezca en nuestros corazones; que nuestra fe y amor crezcan abundantemente para dar prueba indudable de su realidad.

MIÉRCOLES 4 DE MARZO


LA GLORIA VENIDERA, UNA ESPERANZA ETERNA


• Romanos 8: 18-27 •

¿En qué y en dónde tienes puesta tu esperanza hoy en día? ¡Qué difícil ha de ser vivir sin tener esperanza para más allá de la vida humana! Si esta vida es lo único que tenemos y vivimos experiencias que nos lastiman y esclavizan, no hay esperanza para el día de hoy ni menos el de mañana. Pero si creemos que existe un Dios que cuida de nosotros cada día y que nos espera una eternidad a Su lado, podemos vivir con esperanza eterna en el corazón. Pablo dijo: “Lo que ahora sufrimos no es nada comparado con la gloria que Dios nos revelará más adelante”.


Es natural que los hijos confíen en sus padres a pesar de que éstos algunas veces fallan al cumplir con sus promesas. Nuestro Padre celestial, sin embargo, nunca promete algo que después no cumpla. No obstante, Su plan puede demorar más de lo que esperábamos. En lugar de actuar como niños impacientes mientras esperamos que se revele la Voluntad de Dios, debiéramos confiar en la bondad y sabiduría del Señor.


La clave para que la esperanza no muera en nuestro corazón es desarrollar la paciencia y la confianza. Nuestra confianza surge y se desarrolla cuando decidimos ir más allá de creer solamente en la existencia de Dios y de la Biblia y damos un paso extra decidiendo depositar nuestra convicción en que Dios es real, no miente y nos dejó toda Su verdad en la Biblia. Si confiamos en la Biblia y la estudiamos y aprendemos, comenzamos a llenar nuestro corazón de esperanza.


Cuando tenemos la certeza de que el Dios del Universo volverá por sus hijos para llevarnos a su morada celestial con Él, por la eternidad, los problemas del día a día se ven pequeños y triviales, nuestro sufrimiento se ve insignificante en comparación con los años de plenitud, felicidad y libertad que viviremos junto a Él.


JUEVES 5 DE MARZO


Jesús: Tus palabras animan mi vida

• Juan 4: 43-54 •


¿Qué haces para sobrevivir en medio de una situación difícil?


Porque son esos momentos en que piensas que Dios te ha abandonado, y te preguntas ¿Por qué? y hasta dudas si la cobertura o Presencia de Dios está en tu vida, y desesperadamente piensas que Dios quitó Su mano de poder, y sientes un vacío como cuando a un trapecista le quitan la red y crees que si te caes nadie te va a sustentar.


Y es que vivimos como si todo dependiera de nosotros; pero quiero decirte que existe una Paternidad divina que muchas veces desconocemos, pues Dios nos ama cuando somos fuertes o cuando somos débiles; Dios te ama cuando te consideras santo y cuando te consideras de lo peor por el pecado; permítame decirte: Dios te ama y Su amor no cambia por lo que hagas o dejes de hacer y somos nosotros los que nos encerramos en esa cueva de oscuridad.


Mira a Moisés, pues él prefirió ir a cualquier parte con Dios que, a ningún lado sin Él, y me imagino que en medio de sus situaciones se preguntaba ¿cómo voy a proveer alimento para toda esta gente?, ¿cómo nos defenderemos de los enemigos?, como vamos a sobrevivir en el desierto?