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Lecturas de Julio 15 al 21



LUNES 15 DE JULIO

BAJO EL YUGO DE LA ESCLAVITUD

• 1 TIMOTEO 6: 1-12 •


Este capítulo de Timoteo sería muy difícil de tratar en esta época en que la libertad es una de las garantías fundamentales del ser humano. En la iglesia primitiva muchos cristianos eran esclavos y algunos cristianos tenían esclavos y era esencial que mantuvieran relaciones correctas donde, tanto esclavos como amos estuviesen en igualdad dentro del compañerismo cristiano.


Por un lado, algunos esclavos cristianos continuaron sirviendo bajo amos no cristianos y se exigía que estos tratasen a aquellos amos como dignos de toda honra. Pablo sugiere que en tales casos los esclavos deberían dar mejor servicio,un hermano en Cristo recibiría el beneficio de ello. Por otro lado, era posible que los esclavos mismos también se beneficiaran. Esto no es negar que el sistema debería haber sido desafiado, pero en aquellos días no era inmediatamente práctico cambiarlo.


Habitualmente los que menos saben son los más orgullosos, porque no se conocen a sí mismos. De ahí vienen la envidia, la discordia, los insultos, calumnias, enemistades y cosas nada claras, entre los hombres de mentes pecadoras, ignorantes de la verdad y del poder santificador del Señor Jesús y que procuran una ventaja mundana.


Aquellos que hacen del cristianismo un comercio para servir sus intereses en este mundo, se desengañarán, pero los que lo consideran como su vocación, hallarán que tienen la promesa

de la vida presente y de la venidera.


Cuando estemos en los apremios más grandes, no podemos estar más pobres que cuando vinimos a este mundo; un sudario, un ataúd y una tumba, es todo lo que puede tener el hombre más rico del mundo con toda su riqueza. Si la naturaleza se contenta con poco, la gracia debe contentarse con menos.


Las cosas necesarias de la vida limitan los deseos del cristiano verdadero y con ellas debe contentarse.

MARTES 16 DE JULIO

¡QUE TODOS NOS CONOZCAN COMO PERSONAS BONDADOSAS. EL SEÑOR ESTÁ CERCA!

• FILIPENSES 4: 10-20 •


Buena obra es socorrer y ayudar a un buen ministro en dificultades. La naturaleza de la verdadera simpatía cristiana no es tan sólo sentirse preocupado por nuestros amigos en problemas, sino hacer lo que podamos para ayudarlos. El apóstol solía estar en cadenas, prisiones y necesidades, pero en todo aprendió a estar contento, llevando su mente a ese estado.


El orgullo, la incredulidad, el vano insistir en algo que no tenemos y el descontento variable por las cosas presentes, hacen que los hombres estén disgustados aun en circunstancias favorables. Oremos por una sumisión paciente y por esperanza cuando estemos aplastados; por humildad y por una mente celestial cuando estemos jubilosos. Es gracia especial tener siempre un temperamento mental sereno. En estado próspero no seamos orgullosos, ni nos sintamos seguros, ni mundanos. El apóstol no tenía intención de moverlos a dar más, sino exhortarlos a una bondad que tendrá una recompensa gloriosa en el más allá.


Dios no necesita que le digamos nuestras necesidades o deseos porque los conoce mejor que nosotros, pero quiere que le demostremos que valoramos su misericordia y sentimos que dependemos de Él. La paz con Dios, esa sensación consoladora de estar reconciliados con el Señor de tener parte de Su favor y la esperanza de la bendición celestial, mantendrá nuestro corazón y mente en Jesucristo; nos impedirá pecar