Enero 20 a Febrero 09 

¿QUÉ QUIERES QUE YO HAGA?

Hechos 9: 6-9

“¿Señor, qué quieres que yo haga?

Probablemente estés a punto de tirar la toalla, tal vez quieres rendirte y no continuar con el ayuno; sin embargo, creo que hoy es el momento de hacer un alto en el camino y pienses, ¿será que en algún momento de este tiempo he preguntado a Dios qué es lo que Él quiere que yo haga en este ayuno? 
Hechos 9 narra la conversión de Saulo de Tarso; allí vemos como un judío que pretendía dar muerte a los discípulos del Señor es confrontado directamente por el Maestro, un encuentro inesperado; sin embargo, probablemente el mejor que pudo tener Saulo en su vida.
 
En este tiempo de ayuno, oración y entrega, debemos tener en cuenta que, la entrega es un aspecto muy importante que no podemos descuidar y esto es algo que podemos observar en Hechos 9:6-9, pues luego que Jesús le preguntó a Saulo por el motivo por el cual lo perseguía, la respuesta de este fue “Señor ¿Qué quieres que yo haga?”. 

En ocasiones nos resulta fácil hacer la voluntad de Dios, cuando estamos cómodos en nuestra vida; no obstante hacer la voluntad de Dios cuando nos encontramos agotados, agobiados es un poco más difícil, algo similar le sucedió a Saulo, pues perdió uno de los sentidos más valiosos –la vista-. Sin embargo, esto no fue un motivo para darse por vencido, por el contrario, siguió adelante y aunque no podía ver, obedeció al Señor e hizo Su voluntad. 

Es el momento de esforzarnos más para conocer cuál es el propósito de Dios en nuestras vidas, entregándonos mucho más a Él, así, tarde o temprano sabremos qué es lo que Él quiere que hagamos con nuestra vida.  

Oración: Señor, ayúdame a hacer Tu voluntad, a estar atento a Tu voz y a saber cuál es el propósito por el cual Tú permites que mi espíritu mengue para que Tú crezcas en mí. En el nombre de Jesús, amén.

DÍA 15

 
 

MANTÉN TU MIRADA EN EL SEÑOR

Mateo 14:22-33

Para ir a Jesús, Pedro caminó sobre el agua, sosteniéndose milagrosamente mientras miraba fijo al Señor; ese arrojo y ese convencimiento de Pedro en lo maravilloso del Señor, permitieron la realización de ese milagro. 

Jesús le dijo a Pedro:  Ven, no sólo para que pudiera andar sobre el agua, y así conocer Su poder, sino para que conociera su propia debilidad. A menudo el Señor permite que Sus siervos tengan lo que eligen, para probarlos, y para mostrar la grandeza de Su poder y su Gracia. Cuando dejamos de mirar a Cristo, concentrándonos en lo grande de nuestras dificultades, empezamos a desfallecer, pero cuando le invocamos, Él extiende su brazo y nos salva. 

Cuando la fe de Pedro decayó, buscó a Cristo, la única persona que podría ayudarle. Estaba temeroso, pero aun así, lo miró. Si nos abruman los problemas que nos rodean y dudamos de la capacidad del Señor para ayudarnos, recordemos que Él es el único que puede darnos una respuesta correcta.

Una fe débil y llena de dudas, desagrada a Jesús, porque no hay razón para dudar. Aun en un día tempestuoso, Él es ayuda muy presente. Sólo el Creador del mundo puede multiplicar los panes o andar sobre las aguas: los discípulos se rindieron a la evidencia, confesaron su fe y lo adoraron. Si vas al Señor, debes creer, si crees en Él, hacia Él irás.

Cristo es el gran Salvador; clamemos protección, caminemos con fe y no esperemos  para  unirnos a Él, hasta que nos encontremos zozobrando, recuerda: Si creemos más, sufriremos menos. 
 

ORACIÓN: En esta jornada de ayuno, oración y entrega, seguimos adelante; como Pedro, estamos cerca de la meta, pero no permitas Señor que retiremos de Ti nuestra mirada, que nada nos distraiga, que seas Tú, Señor, nuestra guía y nuestra meta, sin permitir que nos distraigamos y nos ahoguemos en la profundidad del pecado. 

DÍA 16

 

¡AFÉRRATE A ÉL!

GÉNESIS 32:24-32

En la medida que perseveramos en esta jornada de ayuno, oración y entrega, se hace más evidente nuestra necesidad de aferrarnos a Dios; entregar nuestras cargas no es tan sencillo como parece, doblegar nuestra carne y continuar, a veces se hace más difícil, pero cuando oramos, entramos en Su presencia, leemos y meditamos Sus escrituras, permitimos que Dios nos hable, moldee y conocemos Su propósito para nuestras vidas. 

Este pasaje nos muestra como Jacob solo en la noche, esperaba el encuentro con su hermano Esaú, tenía miedo; esa noche, Jacob luchó con un hombre hasta el amanecer para que lo bendijeran. Era persistente. Dios nos anima a ser persistentes en todos los aspectos de nuestra vida. Jacob le dijo: No te soltaré si no me bendices.

Jacob quería una bendición y prefería que todos sus huesos fueran dislocados antes que irse sin una. Los que quieren tener la bendición de Cristo deben decidirse a no aceptar una negativa. La oración ferviente es la oración eficaz. El Ángel le puso una marca de honor perdurable cambiándole el nombre. Jacob será celebrado, no por su astucia y hábil manipulación, sino por el valor verdadero. “Serás llamado Israel”, príncipe de Dios, un nombre más grande que el de los grandes hombres de la tierra.

Dios dio nombres nuevos a muchos personajes de la Biblia, mostrando cómo había transformado sus vidas. El carácter de Jacob, el usurpador, había cambiado. El engañador ambicioso se había convertido en Israel, el que luchó con Dios y los hombres y venció.

Oración: Señor, Tú me amas y anhelas que te busque y tenga una relación más cercana contigo, Tú conoces mis defectos, mis cargas y mis luchas, ayúdame a entregarte todo, a aferrarme cada día mas a Ti, necesito que hagas Tu voluntad en mi vida, en el nombre de Jesús, amén.

DÍA 17

 

Y LOS OTROS ¿DÓNDE ESTÁN?

Lucas 17: 11-19

La palabra leproso en la Biblia era considerada una maldición y tenían que estar apartados de la comunidad, lo cierto es que la vida de estos 10 leprosos era una vida miserable y una vida horrible porque eran rechazados socialmente, es decir que estaban separados de la sociedad, de sus familias, y no podían proveer para sí mismos y los suyos el pan de cada día. Qué triste es esa condición. 

Al ver a Jesús, los leprosos se pararon de lejos y no dice qué le pedían a Jesús, pero creo que todos estaríamos de acuerdo que la petición de ellos era: Jesús, Maestro, sánanos, límpianos de esta terrible enfermedad, sácanos de esta miseria.  

Para ellos Jesús no era cualquier cosa porque al ver a Jesús vemos el reflejo de su fe, vemos a Aquel que tiene el poder sobre todas las cosas y que es capaz de revertir cualquier terrible enfermedad o situación.

Y es que la misericordia de Dios es dirigida a los que están en miserias: a los que sufren, lloran, están desconsolados, deprimidos, angustiados.

En este tiempo de ayuno, oración y entrega debemos grabar en nuestros corazones que nuestro primer recurso debe ser Jesús, pues no hay nada terrible que pase en tu vida que no puedas hallar en Jesús a un Salvador.

¿Los leprosos necesitaron estar sanos para obedecer Su palabra? No.
Ten presente que lo único que Jesús te pide es confianza y obediencia antes de actuar sobre cualquier situación, porque Él es soberano. 

Los verdaderos adoradores de Jesús se manifiestan con un corazón que adora a Dios al ver la increíble misericordia que Él ha tenido.

ORACIÓN: Señor, en este tiempo que he separado para buscar más de Ti, quiero recordar que Tú eres poderoso y soberano y que Tus ojos me miran, cuando me presento ante Ti con mis problemas. Quiero agradecerte por Tu misericordia, en el nombre de Jesús. Amén.

DÍA 18

 

PERMANECIENDO EN JESÚS

JUAN 15: 7-10

Permanecer en Cristo significa:
(1) creer que Él es el Hijo de Dios, (2) recibirlo como Señor y Salvador, (3) hacer lo que Dios dice, (4) seguir creyendo en el evangelio y (5) relacionarse en amor con la comunidad de creyentes.  

Muchos tratan de ser personas buenas que hacen lo debido, pero esto no es suficiente, la única manera de llevar una vida buena es permanecer cerca de Él, como un pámpano unido a la vid. Separados de Cristo, nuestros esfuerzos no llevan fruto. ¿Recibe usted el alimento y la vida que ofrece Cristo, la vid? Si no los recibe, se está perdiendo algo extraordinario que da el Señor.  


Cuando una vid lleva «mucho fruto», Dios se glorifica, pues envía el sol y la lluvia para hacer crecer los cultivos, y alimenta cada planta y la prepara para que florezca. ¡Qué momento de gloria para el Señor cuando podemos recoger los frutos de la cosecha! 

Así como la vid da mucho fruto cuando los pámpanos se aferran al árbol, Dios se glorifica cuando la gente establece una buena relación con Él y comienza a «llevar mucho fruto» en sus vidas. Para fructificar debemos permanecer en Cristo, estar unidos a Él por la fe. El gran interés de los discípulos es mantener constante la dependencia y comunión con Cristo.

Los cristianos verdaderos hallan, por experiencia, que toda interrupción del ejercicio de su fe hace que mengüen los afectos santos, revivan sus corrupciones y languidezcan sus consolaciones. Los que no permanecen en Cristo, aunque florezcan por un tiempo en la profesión externa, llegan, no obstante, a nada.

ORACIÓN: En estos días de ayuno, oración y entrega, te pedimos nos permitas vivir más intensamente el gran amor de Cristo, y dar más frutos en todo lo que hagamos, para que sea pleno nuestro gozo en Él y en Su salvación.

DÍA 19

 

¡YO TE DARÉ LA VICTORIA!
Marcos 9: 14-21

El Señor nos promete darnos la victoria, si ponemos nuestra confianza en ÉL, sin importar las circunstancias en que nos encontremos; si en este ayuno nuestra fe está puesta en Dios, para ÉL no existen imposibles.

En Marcos 9:14-21 el Señor nos enseña que existen géneros y/o espíritus inmundos que nos atormentan y sólo pueden ser reprendidos y expulsados con oración y ayuno; nos ilustra, cómo el enemigo, como padre de la mentira y la incredulidad, en los momentos de angustia es cuando más nos ataca.  ¡No te preocupes!, ¡con Cristo somos más que vencedores!, además, el Señor nos enseña que para el que cree todo le es posible. Es tiempo de reflexionar y preguntarnos: ¿en quién está puesta nuestra confianza, en Dios o en los hombres?

Por tanto, preparémonos para la batalla de duda e incredulidad que el enemigo quiere sembrar en nosotros durante este tiempo de ayuno, pongamos toda nuestra confianza y fe en nuestro Señor Jesucristo diciendo en momentos de crisis:  Jesús, ayúdame en situaciones de incredulidad y dame las fuerzas para superarla y obtener la victoria.


Es importante recordar que en nuestras propias fuerzas es imposible ganar las batallas, sólo con el Señor Jesucristo podemos hacer frente al enemigo y asegurar la victoria.  Por eso es tan importante que este tiempo de ayuno sea complementado con oración y entrega para que así nos fortalezcamos en nuestra fe y podamos hacer frente a los dardos del enemigo.
 

ORACIÓN: Dios en este tiempo de ayuno, oración y entrega, estoy listo para enfrentar las batallas espirituales contra la duda e incredulidad, sabiendo que todo lo puedo en Cristo que me fortalece, alimenta mi fe y no me dejes caer. En el nombre de Cristo Jesús.

DÍA 20

 

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DÍA 21

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