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Lecturas del 9- 13 de Agosto


LUNES 9 DE AGOSTO


MÁS IMPORTANTE QUE LA VIDA

• Hechos 20:24 •



De acuerdo con el Nuevo Testamento, «ministerio» es lo que todos los cristianos hacen. Los pastores tienen la responsabilidad de capacitar a los santos para el trabajo del ministerio (Efesios 4:12), pero los cristianos comunes y corrientes son los que llevan a cabo el ministerio.

La manera en que el ministerio funcione es tan variada como lo son los cristianos. No es un oficio como el de anciano o diácono; es un estilo de vida dedicado a engrandecer a Cristo.


Significa que «hagamos bien a todos... y especialmente a los de la familia de la fe»

(Gálatas 6:10). Ya sea que seamos banqueros o albañiles, significa que apuntamos a promover la fe y santidad de otras personas.


Cumplir nuestro ministerio es más importante que permanecer vivos. Esta convicción es la que hace que seamos inspirados al observar la vida de personas cuya entrega es radical. La mayoría de ellos habla del ministerio como lo hizo Pablo en Hechos 20. Llevar adelante el ministerio que Dios nos da es más importante que la vida.

Pensarán que necesitan resguardar su vida para llevar adelante su ministerio. Al contrario, la manera en que perdemos la vida puede ser el punto culminante de nuestro ministerio. Ciertamente lo fue para Jesús, a partir de los treinta años.


No debemos preocuparnos por mantenernos vivos para completar nuestro ministerio. Solo Dios conoce el momento designado para nuestro servicio.


Henry Martyn estaba en lo cierto cuando dijo: «Si [Dios] tiene trabajo para mí, no puedo morir». En otras palabras, soy inmortal hasta que mi trabajo esté terminado. Por lo tanto, el ministerio es más importante que la vida.



 

MARTES 10 DE AGOSTO


TRABAJAMOS POR GRACIA

• 1 Corintios 15:10 •


Pablo se dio cuenta que la primera parte de este versículo podría malinterpretarse. Por eso continuó diciendo: «aunque no yo, sino la gracia de Dios en mí».


Este pasaje no dice que Pablo obedece a Cristo como agradecimiento por la gracia que recibió en el pasado. Dice que, en todo momento, la gracia venidera de Dios capacitó a Pablo para hacer su trabajo.


¿Realmente dice eso? ¿Acaso no dice simplemente que la gracia de Dios trabajó con Pablo? No, dice más que eso. Tenemos que aceptar lo que las palabras «aunque no yo» significan. Pablo quería exaltar la gracia de Dios que recibía momento tras momento, de tal manera que quedara claro que no era él mismo quien en última instancia realizaba el trabajo.


Aun así, él tiene parte en el trabajo: «he trabajado mucho más que todos ellos». Él trabajó, pero dijo que fue por la gracia de Dios para con él.


Si tenemos en consideración todas las partes del versículo, el resultado final es el siguiente: la gracia es el ejecutor decisivo en la obra de Pablo. Como Pablo también es partícipe de su trabajo, la manera en que la gracia se convierte en el ejecutor decisivo es convirtiéndose en el poder que capacita a Pablo para hacer su trabajo.


Por esto entiendo que, mientras Pablo enfrentaba la carga diaria del ministerio, agachaba la cabeza y confesaba que a menos que le fuera otorgada gracia venidera para el trabajo de ese día, él no sería capaz de realizarlo.


Él recordaba las palabras de Jesús: «separados de mí nada podéis hacer» (Juan 15: 5). Por eso oraba pidiendo gracia venidera para cada día y confiaba en la promesa de que esa gracia vendría con poder. «Y mi Dios proveerá a todas vuestras necesidades, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús» (Filipenses 4: 19).


Luego Él trabajaba con todas Sus fuerzas.



 

MIÉRCOLES 11 DE AGOSTO


ENERGIA PARA MI DIARIO VIVIR

• Filipenses 2:12 •


Imaginemos al pueblo de Dios como un corral con todo tipo de animales. Dios tiene cuidado de ellos, les muestra adónde necesitan ir y les provee un establo para protegerlos.


Sin embargo, hay uno de los animales que en verdad le hace pasar un mal rato: el mulo. Es estúpido y testarudo, tanto que es difícil decir qué viene primero—obstinación o estupidez—.


Ahora bien, la manera en que a Dios le gusta llevar a los animales al establo en donde reciben alimento y refugio es dándoles un nombre y llamando a cada uno por su nombre. «Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos»

(Salmos 32:8).


Pero el mulo se resiste a escuchar este tipo de instrucción. No tiene entendimiento. Por eso, Dios sale al campo en su camioneta, pone el cabestro y el freno en la boca del mulo, lo amarra a la camioneta y lo lleva a rastras, mientras el mulo se resiste y va bufando todo el camino hasta el establo.


Esa no es la manera en que Dios quiere que los animales se acerquen a él para recibir su bendición.


Llegará el día en que será muy tarde para ese mulo. El granizo lo golpeará, le caerán rayos, y cuando vaya corriendo al establo se encontrará con que la puerta está cerrada.


Por lo tanto, no seamos como el mulo; al contrario, que todo santo ore a Dios en el tiempo en que pueda ser hallado (Salmos 32:6).


Si no queremos ser como un mulo debemos humillarnos, acudir a Dios en oración, confesar nuestros pecados y aceptar, como pequeños y vulnerables pollitos de corral, la dirección de Dios que nos conduce al establo de su protección.



 

JUEVES 12 DE AGOSTO


EL PODER PARA PROFESAR A CRISTO

• Hechos 4: 33 •



Si nuestro ministerio fuera dar testimonio de Cristo mañana en medio de alguna situación desagradable, la clave no sería nuestra genialidad: la clave sería la abundante gracia venidera.

Entre todas las personas, los apóstoles parecían necesitar la mínima ayuda para ofrecer un testimonio convincente del Cristo resucitado. Habían estado con él por tres años. Lo habían visto morir. Lo habían visto vivo. En su arsenal para testificar tenían «muchas pruebas» (Hechos 1: 3). Podríamos pensar que, de todas las personas en aquellos primeros días, el ministerio de ellos de dar testimonio se sustentaría a sí mismo por el vigor de las glorias pasadas que aún eran vívidas.

Pero eso no es lo que dice el libro de los Hechos de los Apóstoles. El poder para dar testimonio con fidelidad y eficacia no provino principalmente de los recuerdos de la gracia, o de reservas de conocimiento; provino de nuevas manifestaciones de «abundante gracia». De esta manera fue para los apóstoles, y de esta manera lo será para nosotros en nuestro ministerio como testigos.

Cualesquiera que sean las señales y prodigios que Dios quiera mostrar para ampliar nuestro testimonio de Cristo, vendrán de la misma manera en que vinieron para Esteban. «Y Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y señales entre el pueblo» (Hechos 6: 8).

Hay una extraordinaria gracia venidera y un maravilloso poder con los que podemos contar en momentos de crisis de necesidad específica en nuestro ministerio. Es un acto de poder que se renueva por el cual Dios «[confirma] la palabra de Su gracia» (Hechos 14: 3; ver también Hebreos 2:4). La gracia del poder testifica de la gracia de la verdad.



 

VIERNES 13 DE AGOSTO


SIEMBRO DE CORAZON

• Gálatas 6: 8-10 •



Que nos impulsa a ministrar la vida de los demás, cuando examinamos nuestra propia vida y no damos cuenta que necesitamos siempre de la ayuda de otros, que, aunque tengo fortalezas que me ayudan a ministrar la vida de la persona más próxima a mi vida también mis debilidades puedes alejar a muchos siendo tropiezo para que no conozcan al Señor. Recuerda siempre tener un corazón sencillo y enseñable. así podrás restaurar a quien lo necesite.


1. Examino mi semilla: Nunca encubras la verdad, siempre se coherente con lo que haces y piensas, porque lo que siembro voy a cosechar y nada se quedara en lo oculto, sino que saldrá a la luz, Si voy de acuerdo con la Justicia de Dios mi cosecha será satisfactoria, como cuando siembro amor, bondad, misericordia eso mismo recibiré y se revelara lo que hay en mi interior. No Puedo pretender burlar a Dios y creer que puedo engañarlo con una aptitud piadosa, cuando mis actos hablan más que mis palabras.

Vers 7.


2. Cuido la cosecha: En ocasiones cuando estamos recogiendo la cosecha nos preguntamos porque vivo situaciones tan difíciles a veces, por eso no debes olvidar cuidar lo que cosechas, si no siembras para lo eterno, no dura, siembra placer en tu alma y cosecharas lo único que el placer pasajero puede darte, pero nunca perdurará, buscar ese placer será tu destrucción. Pero si por el contrario siembras para agradar al Espíritu, con amor, paciencia, perseverancia, dominio propio, fe, bondad, alegría, fidelidad, entonces cosecharas del Espíritu vida, eterna, un aquí y ahora de bendición, paz y gozo, que permanecen. (V. 8).


3. Recojo y Comparto: cuando ya tengas lista tu cosecha, y estas seguro de tus buenos frutos compártelo con otros, siempre ofreciendo un buen fruto Espiritual, y enseñando a esperar el tiempo perfecto de Dios para cada circunstancia; porque recibimos de lo eterno, lo que permanece, lo que produce vida. Actuar bien, produce en nosotros actos de contentamiento, que son impulsados en nuestro interior por el amor y la gracia que es estar en Cristo, puedo hacer bien: reconciliándome con el que no me agrada, ayudando al que lo necesite, instruyendo y dando a conocer al Señor, y siendo ejemplo para impactar la vida de otros.

(Vs. 9-10).


APLICACIÓN:

“El Rey les contestará: “Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de estos hermanos míos más humildes, por mí mismo lo hicieron.” Mateo 25:40 DHH

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