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Lecturas del 5 - 9 de Julio


LUNES 5 DE JULIO


LA PODEROSA RAÍZ DEL AMOR PRÁCTICO

• 1 Juan 3:14 •


En ocasiones, la Biblia define al amor como la condición para la experiencia continua y final de la gracia venidera. Esto no significa que el amor debe preceder a la fe en la promesa. Al contrario, significa que la fe en la promesa debe ser tan real que el amor que produce prueba la realidad de la fe.


Entonces, el amor por otros es una condición para la gracia venidera en el sentido de que confirma que la condición primaria —la fe— es genuina. Podemos decir que el amor por los demás es una condición secundaria que confirma la autenticidad de la condición primaria, que es la fe.


La fe percibe la gloria de Dios en las promesas de gracia venidera y abraza todo lo que las promesas revelan acerca de lo que Dios es para nosotros en Jesús. Esta comprensión espiritual y el deleite en Dios son la evidencia auténtica de que Dios nos ha llamado a ser beneficiarios de su gracia. Esta evidencia nos liberta para apoyarnos en la promesa como si fuera nuestra. Y apoyarnos en las promesas nos da poder para amar, lo cual a su vez confirma que nuestra fe es real.


El mundo está desesperado por encontrar una fe que combine dos cosas: una comprensión asombrosa de Verdad divina inquebrantable y el poder completamente práctico, las 24 horas al día, para hacer una diferencia libertadora en la vida. Eso es lo que yo también quiero. Por eso es que soy cristiano.


Hay un gran Dios de gracia que magnifica su propia infinita autosuficiencia al cumplir promesas a personas indefensas que confían en él. Y hay un poder que viene de valorar a este Dios que no deja sin tocar ningún rincón de la vida. Nos da poder para amar de la manera más práctica posible.




MARTES 6 DE JULIO


EL ALIVIO DEL CIELO EN LA IRA VENIDERA

• 2 Tesalonicenses 1: 6-8 •


Dios, que es justo, hará sufrir a los que los están afligiendo. A ustedes, los que ahora sufren, Dios les dará descanso, lo mismo que a nosotros. Esto será cuando el Señor Jesús venga del cielo entre llamas de fuego con sus poderosos ángeles y castigue a los que no conocen a Dios ni obedecen el evangelio de nuestro Señor Jesús (2 Tesalonicenses 1:6-8 NBV)


La justicia de Dios nos garantiza que cada ser humano va a recibir lo que se merece. Conocer a Dios, exige que comprendamos correctamente Su carácter; es claro que algunas cualidades son más aceptadas que otras, pero siendo Dios uno, debemos saber que Él reúne todos Sus atributos y ninguno de ellos sobresale más que otro. No podemos pensar que Dios es más compasivo, que santo o más amoroso que justo. Él lo es todo y no cambia.


Vendrá el tiempo cuando la paciencia de Dios se acabe. Cuando Dios haya visto a su pueblo sufrir por el tiempo designado, y el número previsto de mártires haya sido completado vendrá la venganza del cielo.


Cuando se escucha de Dios como un Dios vengador la gente, tanto creyentes como no creyentes, se resiste a este atributo de Dios, Su ira divina. En la Biblia encontramos varios relatos que son la viva expresión de ésta. El diluvio, el juicio de Sodoma y Gomorra, los que fueron tragados por la tierra, la matanza de los amalecitas. Observemos que la venganza de Dios hacia nuestros ofensores es para nosotros un alivio. En otras palabras, el juicio sobre «los que los están afligiendo» es una forma de gracia hacia nosotros.


Quizá la imagen más notoria del juicio como gracia es la destrucción de Babilonia descrita en Apocalipsis 18.


Pablo les escribe a los romanos que “la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad” (Romanos 1:18). A los efesios les aclara que antes de conocer al Jesús “éramos por naturaleza hijos de ira” (Efesios 2:3), pues el que permanece en incredulidad está bajo la ira divina. Jesús dijo: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Juan 3:36).


Entonces oiremos a una gran multitud diciendo: «¡Aleluya! ¡La gloria, el poder y la salvación proceden de nuestro Dios!, porque juzga con justicia y verdad. Ha castigado a la gran prostituta que corrompía la tierra con sus pecados, y ha vengado la sangre de sus siervos que ella derramó». (Apocalipsis 19:1-2).


Cuando la paciencia de Dios haya corrido su curso de un largo período de sufrimiento, y esta era termine, y venga el juicio sobre los enemigos del pueblo de Dios, los santos no desaprobarán la justicia de Dios. Esto significa que la destrucción final de los pecadores no será una experiencia amarga para el pueblo de Dios.


La ira divina es la inevitable reacción de un Dios santo contra el pecado de los hombres. La ira es la respuesta necesaria de un Dios justo contra la maldad de las criaturas.


La resistencia de otros a arrepentirse no puede confinar el amor de los santos. El infierno no podrá amenazar la felicidad del cielo. El juicio de Dios será aprobado y los santos experimentarán la restitución de la verdad como la manifestación de la Gran Gracia de Dios.


¿Cómo debemos entender entonces la ira venidera?

1. Confianza: un día el Señor sacará todo a la luz, juzgará toda maldad. Todas las injusticias, maltratos y abusos serán expuestos.

2. Conciencia: Anhelando la obediencia y la santidad. Teniendo un temor sano y santo, que nos ayude a apartarnos de la iniquidad a entender que Dios es amor, pero también fuego consumidor (Hebreos 12:29).

3. Adoración: Porque nunca sufriremos sus efectos, pues Cristo padeció en la Cruz para librarnos de ella, la mayor expresión de la ira divina la experimentó nuestro Salvador. Él sufrió toda la furia de Dios porque en la cruz pagó por los pecados de todos nosotros. Gratitud, gozo, alivio debe ser la actitud natural de los hijos de Dios, al saber que hemos sido librados del castigo por nuestros pecados.


Entonces, confianza en que Dios juzgará toda maldad, un sano y santo temor y el gozo manifiesto en adoración al saber que por el sacrifico de Cristo hemos sido librados de la justa ira de Dios, será lo que experimentaremos mientras contemplamos la ira del Creador.




MIÉRCOLES 7 DE JULIO


INTEGRIDAD EN LA FE

• Job 2: 7-13 •


Integridad se traduce como honradez, honestidad, respeto por los demás, corrección, responsabilidad, control emocional, respeto por sí mismo, puntualidad, lealtad, pulcritud, disciplina, congruencia y firmeza en las acciones. En general, una persona íntegra es alguien en quien se puede confiar. El hábito firme de Job de la oración y el sacrificio puede haber parecido algo singular o incluso obsesivo cuando lo encontramos en Job 1:5, pero ahora podemos ver que una vida entera de prácticas fieles forjó su capacidad de permanecer fiel en las circunstancias extremas. La fe en Dios puede venir en un instante, pero la integridad se forma a lo largo de toda la vida.


1. Mantuvo su Integridad: No movió su corazón en cuanto a su relación personal con Dios, y se mantuvo firme en sus convicciones, haciendo caer en cuenta a su esposa que de Dios procede todo y es como un regalo recibir el bien y adorarlo, como también la adversidad que puede venir y seguirlo adorando; porque conocía el principio de Romanos: 8:28 LBLA “Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a su propósito”.

2. Le atribuyo a Dios todas las circunstancias de su vida: Dios es soberano y omnisciente.