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Lecturas del 5-9 de Abril


LUNES 5 DE ABRIL


REFRENEMOS NUESTRA LENGUA

• SANTIAGO 3: 1-12 •


Santiago del 5 al 9, nos habla del poder de la lengua:


- Como fuente de maldad, de la imposibilidad de domarla, que llena de veneno, pero, a la vez, aunque no debería ser así, de una misma boca pueden salir palabras de bendición o de maldición. Así como una pequeña hélice puede hacer mover un trasatlántico, la lengua puede mover grandes pasiones. Ej. Hitler.

Sin embargo, a pesar de su poder, la lengua no pasa de ser un instrumento; la lengua no piensa, por sí sola no dice cosas, es decir es una herramienta o instrumento que nosotros utilizamos para comunicarnos con otros seres y dependiendo de lo que estemos sintiendo en nuestro corazón, la lengua expresará nuestros sentimientos.

Lucas 6: 45, expresa: “El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón, saca lo bueno y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo, PORQUE DE LA ABUNDANCIA DEL CORAZÓN, HABLA LA BOCA”.


Estas palabras de Jesús, demuestran que nuestro hablar revela nuestras creencias, actitudes y motivaciones verdaderas; la buena impresión que tratamos de hacer ver, es efímera si nuestro corazón es engañoso. Lo que esté en tu corazón se revelará en tu vocabulario y comportamiento.


Dominar la lengua, es difícil, pero no imposible, de todas maneras, podemos descubrir cómo reducir el peligro que pueden provocar nuestras palabras. ¡Es mejor combatir un fuego que ir por los alrededores prendiendo otros! Recuerde que no estamos enfrentándonos al fuego de la lengua en nuestras propias fuerzas. El Espíritu Santo nos dará mayor poder para controlar y supervisar lo que decimos, para que cuando seamos ofendidos, recordemos el amor de Dios y no reaccionemos de un modo vengativo.

Ejemplos del uso incorrecto de la lengua incluyen la murmuración, el menospreciar a otros, la manipulación, la enseñanza falsa, la exageración, las acusaciones, la lisonja y la mentira.


Debemos tener cuidado con lo que decimos, pensando que aunque nos disculpemos, el daño permanece. Algunas palabras expresadas con enojo pueden destruir una relación que necesitó años para establecerse. Antes de hablar, pregúntese: «¿Es verdad lo que quiero decir, es necesario, es agradable?», recuerde que las palabras son como el fuego, que no se les puede controlar ni se puede anular el perjuicio que pueden causar.



MARTES 6 DE ABRIL


¿LA CULPA FUE MÍA?

• ISAÍAS 5: 1-7 •




En esta alegoría, “mi