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Lecturas del 31 Agosto al 4 de Septiembre


LUNES 31 DE AGOSTO


AMOR SIN PRESIÓN

• MATEO 12:1-8 •


En muchos pasajes de la Biblia podemos ver cómo los líderes religiosos de la época trataban de encontrar algo negativo para juzgar a Jesús; en este pasaje sus discípulos estaban realizando un trabajo que les consideraba esfuerzo y según la Ley esto no era permitido en el día de reposo. Estos líderes religiosos se habían dedicado a conocer tanto la Ley que olvidaron que una relación con Dios es más importante que hacer o no hacer ciertas cosas.


Tener una relación con Dios no debería ser una presión para nosotros. Jesús dice en Mateo 11:29-30 PDT: Acepten mi enseñanza y aprendan de mí que soy paciente y humilde. Conmigo encontrarán descanso. Mi enseñanza es agradable y mi carga es fácil de llevar.


La misión de Jesús fue enseñar cómo amar a Dios, por esto Jesús les responde en el versículo 7: “Ustedes no entienden esto que Dios dijo: “No quiero que me sacrifiquen animales, sino que amen y ayuden a los demás”. Si lo entendieran, no estarían acusando a gente inocente”. Jesús también lo habla en Mateo 22:36-40 cuando nos enseña cuál es el mandamiento más importante.

Teniendo en cuenta este pasaje, que tal si lo aplicamos en nuestra vida así:


1. Miremos a los demás con los ojos de Jesús:

Los discípulos de Jesús nunca fueron perfectos, pero aun así Jesús los trataban como gente inocente, Jesús los veía como personas que necesitaban conocer el amor de Dios. Cuando vemos a los demás, a través de nuestros ojos humanos, con facilidad resaltamos las cosas negativas, pero Jesús nos enseña a ver a los demás con misericordia.


2. Enseñemos a amar a Dios:

Estos líderes religiosos se concentraron tanto en enseñar lo que se debía y no se debía hacer que olvidaron enseñar como amar a Dios. Nuestro trabajo no es ser jueces, lo que hemos aprendido de la Biblia se debe convertir en una herramienta de inspiración, no de juicio.


Cuando una persona decide amar a Dios, en su vida empieza un proceso de transformación y aprenderá a hacer todo lo que le agrada a Dios, no por presión sino por amor.


Desde tu posición, ¿estás enseñando a otros a amar a Dios?



MARTES 1 DE SEPTIEMBRE


SOMÉTANSE UNOS A OTROS

• EFESIOS 5:21-32 •



«Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor, porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo».


Al utilizar esta palabra sujetar: (sostener o asir a alguien o a algo de modo que no se mueva o caiga), Pablo estaba claramente hablando sobre el matrimonio cristiano.


Las esposas sometidas a los esposos, y los esposos sometidos a Cristo. Los hijos sometidos a sus padres, y los siervos a sus amos, en un sometimiento voluntario hacia alguien a quien amas, y que a su vez te ama. Es una relación de apoyo, de amor, pero si en esa relación no hay amor, la idea de sumisión no tiene ningún valor.

Ame cada uno a su esposa tal como Cristo amó a la iglesia. Él entregó su vida por ella a fin de hacerla santa y limpia, al lavarla mediante la purificación de la Palabra de Dios. De la misma manera, el marido debe amar a su esposa como ama a su propio cuerpo. Pues un hombre que ama a su esposa en realidad demuestra que se ama a sí mismo. Como dice la Palabra: «El hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su esposa, y los dos se convierten en uno solo». Eso es un gran misterio, que ilustra la manera en que Cristo y la iglesia son uno.


En Juan 14:15, el Señor les dijo a los suyos: «Si me amáis, guardad mis mandamientos». Y el someterse unos a otros por reverencia a Cristo, significa cuidar del cónyuge como se cuida de uno mismo.


Usted y yo debemos someternos el uno al otro por temor y reverencia a Cristo.



MIÉRCOLES 2 DE SEPTIEMBRE


DIOS ES FIEL A QUIEN OBEDECE

• DEUTERONOMIO 7:6-11 •



Dios hace una advertencia estricta contra la idolatría de Canaán, toda amistad y comunión con los ídolos e idólatras. El pueblo de Israel debía destruir y no participar haciendo alianzas, ni emparentarse con ellos, ya que esto los desviaría de Dios y terminarían sirviendo a dioses ajenos, encendiendo su furor, lo que tendría como resultado su propia destrucción. El pueblo de Israel debía destruir la idolatría de aquellas naciones paganas y evitar tener tratos con ellas. Podían parecer medidas muy drásticas, pero habían sido ordenadas por Dios. El obedecer a la Palabra les libraría de caer en condenación y les traería bendición.


Dios expuso claramente a Israel que Él era el Dios de amor y que les dio estos mandamientos porque los amaba. Los versículos 6 al 8 de este capítulo 7 de Deuteronomio:


«Porque tú eres pueblo santo para el Señor, tu Dios; el Señor, tu Dios, te ha escogido para que le seas un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra. No por ser vosotros el más numeroso de todos los pueblos os ha querido el Señor y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos, sino porque el Señor os amó y quiso guardar el juramento que hizo a vuestros padres; por eso os ha sacado el Señor con mano poderosa, y os ha rescatado de la servidumbre, de manos del faraón, rey de Egipto».


Dios les dijo en el libro de Éxodo, que había oído el clamor de su dolor. Aquel gemido encontró una respuesta en el corazón de Dios porque los amaba y, por tal motivo, les liberó de la esclavitud. Y continuó repitiéndoles que obedeciesen Sus mandamientos. Porque, ¿cuál debía ser la respuesta del ser humano al amor de Dios? Pues, la obediencia. Leamos los versículos 9 al 11:


«Conoce, pues, que el Señor, tu Dios, es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta por mil generaciones, pero que da su merecido, en su propia persona, al que le aborrece, destruyéndolo; a quien le odia, no se demora en darle en su propia persona el pago. Guarda, por tanto, los mandamientos, estatutos y decretos que yo te mando hoy que cumplas”. Dios bendeciría a cualquier pueblo que responda con una actitud de obediencia.


Debemos enfrentar con decisión, los pecados que batallan contra nuestra alma: no podemos tener misericordia; mortifiquémoslos, crucifiquémoslos y destruyámoslos por completo, porque mayor es la probabilidad de que lo bueno sea pervertido, que lo malo sea convertido.



JUEVES 3 DE SEPTIEMBRE


SIGUIENDO A JESÚS

• MARCOS 2:1-12•




Jesús enseñaba y como con Él estaba el Poder de sanar, lo seguían muchas personas que venían de diferentes regiones; un día estando en una casa, llegaron unos hombres trayendo a un paralítico, pedían permiso para entrar, pero la multitud que abarrotaba la casa, les impedía entrar.

Sin embargo, ningún obstáculo detuvo a los camilleros, buscaron alternativas, y decidieron: 1. Traer al paralítico; 2. Subirlo al techo; 3. Abrir un hueco; 4. Bajarlo y ponerlo a los pies del Señor, Quien viendo tanta fe, dijo al paralítico: Tus Pecados te son perdonados, con esto le concedió la Salvación.


No obstante, el milagro los que iban con el fin de criticarlo dijeron: ¿Quién es este que habla blasfemias? Sólo Dios es Quien puede perdonar pecados.Entonces, Jesús, callándoles la boca y mostrando su Poder dijo al paralítico: «Levántate toma tu camilla y vete a tu casa». (El perdón de los pecados no podía verse, pero el permitirle andar sí será visible) y los asistentes maravillados y llenos de temor decían, hoy hemos visto maravillas.


Viendo lo anterior, nos preguntamos, ¿cómo seguían (¿o podemos decir, sigues?) a Jesús?: 1. Para criticarlo, fariseos y doctores de la Ley; 2. Por curiosidad, mirando qué milagro ocurriría; 3. Buscando su milagro, cómo sanaría; y 4. Por negocio, comprar ese poder (Simón el Mago), o vender cosas; y 5. Los convencidos de que Él es el Señor. Los 4 primeros, lo hacían por INTERÉS, buscando beneficio personal y, el último grupo, los que creen que Jesús es el Señor, (CAMILLEROS), lo siguen POR COMPROMISO, ellos como Jesús, echaron sobre sus hombros, una carga que no les correspondía.


Finalmente, una invitación, seamos camilleros:

1. Busquemos paralíticos.

2. Hablémosles del Señor.

3. Acerquémoslos al Señor, aunque ellos no quieran.



VIERNES 4 DE SEPTIEMBRE



UN GRAN TESORO EN UN CONTENEDOR INCIERTO

• 2 CORINTIOS 4:7-18 •



“Hoy seré un recipiente conforme a su deseo”. Tú no puedes decidir qué clase de vasija vas a ser, porque tu Creador es Quien decide quien serás, pero si puedes hacer su Voluntad y ser un recipiente para Su honra. Él te conoce y pone Sus pensamientos en ti, y seguirá trabajando en tu vida porque aún no ha terminado de darte forma y esto hace parte del proceso como dijo en Jeremías 18:4: “Y la vasija de barro que estaba haciendo se echó a perder en la mano del alfarero; así que volvió a hacer de ella otra vasija, según le pareció mejor al alfarero hacerla RV 60.


Por eso somos privilegiados, no podemos entender como el Dios Todopoderoso decidió poner Su más grande tesoro en un contenedor incierto.


• Que Brilla: El Apóstol Pablo fue directo al anunciar el mensaje de Jesús, para no mostrarse a sí mismo sino a Cristo brillando en él. El Señor vino también para sacar de la oscuridad a los que se encuentran en tinieblas y esa luz, ese tesoro fue puesto en un contenedor incierto, una frágil vasija de barro, para que cuando anunciemos la buena noticia la gente sepa que el mensaje es de Dios y no de nosotros, que somos frágiles como el barro.


• Soy un contenedor incierto: desde el mundo antiguo se fabricaban vasijas de barro para diferentes usos, porque en estos contenedores, quebrados, frágiles, débiles, y poco confiables, a Dios le place colocar su Gloria, para mostrar Su poder y señorío en hombres comunes y corrientes, con experiencias traumáticas, pero que al fin y al cabo a través de esa vasija se liberaría el aroma a Cristo en su muerte y en su resurrección para dar vida a otros, todo esto es…

• Para reconocer Su Grandeza: somos privilegiados al ser servidores del Señor y glorificar Su Nombre, cuando vemos su propósito en cada suceso que vivimos a diario y, nos sentimos felices sabiendo que Él está Perfeccionando Su obra en nosotros; no se trata de cuanto padezcas o sufras, se trata de que veas al Señor de la Gloria en toda tu vida, preparándote para una eternidad segura.


Aunque eres un vaso o contenedor, incierto, inexperto y frágil el que VIVE en ti es El Mejor Tesoro, Cristo.


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