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Lecturas del 26-30 de Abril


LUNES 26 DE ABRIL


LEALES Y AGRADECIDOS

• 1 Crónicas 11: 10-25 •


Los soldados más valientes del ejército de David


David había recorrido un largo camino para convertirse en rey, había saboreado el éxito y la derrota a lo largo de su vida lo cual lo ha había convertido en un hombre que conocía a Dios y confiaba en Él. No obstante, esta porción bíblica incluye también a aquellos que estuvieron con él durante todo el tiempo y les da un lugar especial en la Biblia reconociendo su valentía en batalla.

Vs. 11-14. Segundos leales: Eleazar demostró gran valor al mantenerse firme aun cuando las condiciones de la batalla parecían adversas y no se separó de su rey hasta que Dios les dio la victoria sobre los filisteos. Debemos tener en cuenta que hay ocasiones donde el Señor nos pondrá como el segundo de otro y a través de este texto podemos reflexionar en qué debemos ser fieles y guardar la espalda de aquel a quien el Señor ha puesto como primero; puede ser el líder del ministerio al que perteneces, el mismo pastor de la iglesia, también puede ser tu jefe aquella persona que espera tu lealtad y tu ayuda; de ahí, el hacer las cosas con excelencia, compromiso y amor. Tenemos la costumbre de murmurar y criticar a nuestros líderes y jefes sin tener en cuenta que ellos también son humanos con errores y defectos, que también tienen momentos en los que necesitan que alguien levante sus brazos con ánimo y compromiso. Éxodo 17:12 nos cuenta que Aarón y Hur sostenían los brazos cansados de Moisés mientras Josué luchaba contra Amalec hasta vencerlos. Esto nos enseña lo que significa ser buenos segundos.


No obstante, es importante mencionar que Dios no toma a la ligera a aquellos que se levantan contra sus líderes con calumnias y murmuración. Levíticos 16 nos relata cómo Coré, su casa y todos los que se levantaron contra Moisés fueron destruidos por Dios. Si tienes algo que decir de tu líder o tu jefe es tu responsabilidad hacérselo saber primeramente a él, sin generar división entre los hermanos. Además, en tus oraciones siempre debes incluirlos como muestra de respeto y amor fraterno.


¿Quieres reconocimiento? Sé un buen segundo; ¿Quieres un ascenso en tu empresa? Sé un buen segundo, ¿Quieres un lugar visible en tu iglesia o ministerio? Sé un buen segundo.

Vs. 15-19. Primeros agradecidos: Ahora vayamos a la perspectiva del rey, el primero, el distinguido; David había conseguido reunir hombres fieles porque lo reconocían como un hombre temeroso de Dios, obediente y ejemplo de vida. Tanto lo amaban y respetaban que cuando pidió agua del pozo de Belén, tres de sus hombres principales atravesaron el campamento filisteo y le llevaron el agua que él deseaba tomar. El gesto de David es aún mayor al ofrecer el agua a Jehová en vez de beberla como acto de respeto por el acto valiente de los tres hombres. Si Dios te ha puesto como cabeza, te ha permitido estar en primer lugar, te ha puesto sobre el gobierno de muchos, no olvides dar la honra a Dios, reconoce quien eres y que lo que tienes ha sido por Su misericordia sobre tu vida. Brinda el trato justo a tus servidores, colaboradores y subalternos, ya que es tu responsabilidad cuidarlos y darles el trato justo. No te enseñorees de ellos y no pongas más peso sobre sus hombros del que puedan cargar, reconoce su trabajo y esfuerzos y siempre contarás con su lealtad. Además, demuestra a Dios tu agradecimiento por los favores recibidos y los logros alcanzados. No olvides que nadie grande trabaja solo. Nehemías 2 nos cuenta cómo el rey Artajerjes favoreció a Nehemías permitiéndole partir a Jerusalén para repararla y le concedió lo que necesitaba para lograr su propósito, siendo Nehemías un simple copero. Artajerjes reconoció en Nehemías a un hombre justo, que cumplía con sus responsabilidades y que siempre demostraba buena actitud en sus labores realizadas.



MARTES 27 DE ABRIL


NO OLVIDES LO MÁS IMPORTANTE

• Hechos 4: 31-37 •



Tal vez el día de hoy estés atravesando por una circunstancia económica muy difícil en tu vida y pienses que Dios se ha olvidado de ti, más aún cuando vemos como este virus COVID-19 ha afectado la economía global; o, por el contrario, puede ser que tus finanzas estén pasando por el mejor momento de tu vida. Sin importar la situación, haz un alto en el camino y pregúntale a Dios qué es lo más importante para tu vida.


Cuando leemos la Palabra de Dios en el libro de los Hechos 4:31-37, vemos una historia muy bella sobre como la Iglesia primitiva en unanimidad, se ayudaban los unos a los otros, de forma que dice la Palabra que:

Vs. 34-35. “… no había ningún necesitado en la comunidad. Quienes poseían casas o terrenos los vendían, llevaban el dinero de las ventas y lo entregaban a los apóstoles para que se distribuyera a cada uno según su necesidad”.

Esta historia es maravillosa en sí misma, sin embargo, en ocasiones nos dejamos deslumbrar no por lo más importante, sino por lo superficial y es que cuando leemos con detalle la Palabra de Dios, podemos observar que pese a que las personas vendían sus propiedades y el dinero lo ponían a disposición de los Apóstoles para que ellos repartieran a cada uno según su necesidad, ellos no olvidaban lo más importante y esto lo vemos en el versículo 33.


V. 33. Los apóstoles, a su vez, con gran poder seguían dando testimonio de la resurrección del Señor Jesús. La gracia de Dios se derramaba abundantemente sobre todos ellos…


No quiero que mal entiendas el mensaje, claro que es bueno dar al necesitado y también es bueno pensar en nuestras necesidades materiales o económicas, sin embargo, esto no puede ser óbice para olvidar que lo más importante es tener a Dios en primer lugar en nuestras vidas y que día tras día debemos trabajar para que muchas más personas conozcan de Él y puedan obtener el regalo de la salvación. Por eso, te animo a que, si tienes una oportunidad de ayudar a alguien, recuerda que esta puede ser la puerta que se abre en el corazón de una persona para poder plantar el mensaje de salvación de Jesús.



MIÉRCOLES 28 DE ABRIL


¿POR AMOR O POR RELIGIÓN?

• JOB 3 •


Lo más seguro es que la mayoría hemos escuchado la historia de Job, aquel hombre que lo perdió todo en un abrir y cerrar de ojos, su dinero, sus hijos e incluso su salud, y tal vez alguno se pregunta, ¿por qué le puede pasar algo así a una persona aparentemente buena?, o ¿por qué tengo que pasar momentos difíciles si no he hecho nada malo?

Al final del capítulo dos, nos cuentan que Job está tirado en el suelo guardando silencio; lo hizo por siete días, pero al iniciar el capítulo 3 vemos que algo cambia. Job decide abrir su boca, y no salen cosas bonitas de ella, Job se quiebra y empieza a decir todo lo que siente. Y saben algo, muchas veces nos da miedo decirle al Señor todo lo que sentimos y lo que no entendemos y dejamos crecer esos sentimientos en nuestro corazón, pero llega el momento en el que hay que sacarlos y terminamos explotando; en este caso el Señor quería sacar a la luz algo que tal vez nosotros no nos habíamos dado cuenta y obviamente Job tampoco, y es que, Job era un religioso, y ustedes dirán ¿cómo así? Si ustedes leen con más atención los capítulos anteriores, nos dicen que Job hacía sacrificios al Señor por montón y que inclusive hacía sacrificios en nombre de sus hijos por si de pronto habían pecado, ahora debes hacerte las siguientes preguntas: ¿tú, por qué vas a la iglesia o porque lees este devocional o inclusive porque diezmas? ¿Es por amor a Dios, porque quieres estar más cerca de Él, porque quieres obedecerle, o tan sólo porque crees que si no haces una de estas cosas te va a empezar a ir mal y que Dios te va a castigar? Si es por la última razón, te cuento mi hermano, que estás en el camino equivocado y que al igual que Job eres un religioso y no has conocido realmente a nuestro Señor. En el V. 25 de este capítulo 3, Job dice lo siguiente: “Lo que yo siempre había temido me ocurrió; se hizo realidad lo que me horrorizaba”.


Claramente Job hacía todos estos actos “buenos” por religión y no por AMOR, y por medio de esa prueba que Job tuvo que pasar, logró comprender esto y reconocer que no conocía realmente a Dios y empieza a conocerlo. Esto nos lo muestra en un maravilloso versículo, Job 42:5De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven”. Job confiesa de esta manera que sólo sabía del Señor lo que había escuchado de otros, pero que ahora sí podía tener una verdadera intimidad con Él, ya no era religión, ahora era relación.




JUEVES 29 DE ABRIL


LIBRES DEL PECADO

• Romanos 6: 1-14 •



El apóstol Pablo declaró que de acuerdo al estado espiritual, existen dos tipos de personas:

el carnal y el espiritual.