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Lecturas del 2 al 8 de Diciembre



LUNES 02 DE DICIEMBRE


LA GENEROSIDAD Y SUS BENEFICIOS

• 2 CORINTIOS 9:1-15 •


Es necesario estar preparados para ser generosos. Tener buena disposición para ayudar a la iglesia, a los necesitados y al que requiera apoyo y ayuda. Importante es servir en cualquier área que el Señor nos mande, sea trabajando, orando, dando, en fin, manifestando el amor de Cristo al servir de una manera u otra a los que nos rodean.


Quien es trasformado por el Espíritu Santo, siempre tendrá un corazón dispuesto para dar o para ayudar, con orgullo que nace de las obras de la fe; mostrando entusiasmo y disposición para ayudar, lo cual sin premeditación alguna estimula en los creyentes un servicio genuino a Dios.


Necesitamos la actitud correcta para dar, ya que la generosidad es una semilla de la cual podemos esperar cosecha. No sembrar mezquinamente, sino con verdadera generosidad. Después de todos los principios que hemos visto, Pablo trae a colación una ley natural, la ley de la siembra y la cosecha, la cual es bíblica. ¡Qué lógica es esta ley! Si siembras poca semilla, ¿cómo esperas recoger una cosecha grande?


La meta más alta de la generosidad es traerle gloria Dios, de Quien proceden todas las cosas. Al sembrar con generosidad Dios nos enriquece con su gracia y su Espíritu Santo produce este maravilloso don de liberalidad, y al bendecir a otros, las personas bendecidas pueden dar gloria a Dios y dar gracias con todo su corazón.


La generosidad trae gloria a Dios al comprobar que la fe de alguien es una fe genuina. Pero, no sólo eso, sino que nuestra fe da evidencias de ser real. Cuando venimos a Cristo, algo que sucede es que progresivamente comenzamos a ser generosos, no sólo nuestra conducta cambia, sino también nuestra manera de ver las cosas materiales.


La generosidad trae gloria a Dios al promover la comunión, la unidad y el amor a través de la oración de los que dan y los que reciben.



MARTES 03 DE DICIEMBRE


DECISIONES QUE LLEVAN AL CONTENTAMIENTO Y PLENITUD

• ROMANOS 8:28-39 •


Piense en una circunstancia de su vida que, le gustaría cambiar. ¿Se siente frustrado, preocupado, enojado? Para experimentar la libertad que proviene del contentamiento —ya sea una dificultad o un deseo insatisfecho— tienes que aceptar la situación, sabiendo que ésta ha sido permitida por Dios, aunque Él no la haya causado.


En estas situaciones, dile a Dios: “Señor, elijo aceptar esto como si viniera de Ti. No importa lo que vea, elijo mirarte a Ti”. Entonces puedes descansar en Su omnipotencia y en el conocimiento de que eres hijo del Dios vivo. En vez de sentirte como víctima de tus circunstancias, indefenso y sin esperanza, estás siendo cuidado y guiado por tu Padre celestial soberano en todo lo que pueda venir.


La segunda decisión crucial es el sometimiento total. Esto no significa acercarse a Dios hipócritamente y decirle: “¡Bueno, ¡Señor, sólo quiero darte las gracias por esto! Todo es tan dulce, Jesús”. No, no lo es. Sea sincero y dígale: “Esto es doloroso, y no me gusta. Pero elijo someterme a Ti porque eres misericordioso y digno de confianza. Estoy dispuesto a perseverar hasta que logres en mí lo que quieras. Elijo depender de tu poder para todo lo que necesite”.


Decida creerle a Dios. Si lo hace, podrá encomendarse al Señor sabiendo que Él quiere lo mejor para usted, que le cuidará y nunca se apartará de su lado. Si acepta éstas verdades, no tendrá razón para temer. Jesucristo es nuestra verdadera fuente de fortaleza y confianza. Si tratamos de vencer la inseguridad sin Él, simplemente la estaremos ocultando con nuestros esfuerzos.


Por tanto, para vencer la inseguridad, tenemos que enfrentar primero, con la ayuda de la Biblia, cualquier duda que tengamos. Ella es tan efectiva, que cuando leemos lo que Dios dice acerca de nosotros, nuestros pensamientos comienzan a cambiar y somos capaces de abandonar la destructiva manera de pensar que nos produce inseguridad.



MIÉRCOLES 04 DE DICIEMBRE

El Señor se agrada cuando hacemos lo correCTO

• Proverbios 21 •

Jesús también es llamado Rey de Reyes, pues a pesar de quien gobierne en un país o una región es Dios quien tiene el control sobre todos.


Porque, así como se dirige el curso de un pequeño arroyo que desciende por la ladera de una montaña los gobernantes de esta tierra por más poder que tengan siguen el curso que el Señor les ha trazado; así que, ningún gobernante, rey o individuo puede actuar con independencia de Dios.


Dios siempre está mirando el corazón de cada ser humano y nosotros intentamos racionalizar nuestras obras para lograr justificar nuestro comportamiento externo; por eso Su palabra dice: Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Jeremías 17:9


Pues recuerda las palabras de Jesús que dijo: «del corazón salen los malos pensamientos, el asesinato, el adulterio, toda inmoralidad sexual, el robo, la mentira y la calumnia».


En el verso cuatro revela pecados tan fáciles de tolerar como lo son: Altivez de ojos y orgullo de corazón, y es que este tipo de pecado es como el mal aliento, es decir, que la persona que lo tiene no lo sabe, sólo lo sienten quienes están a su alrededor.


El único que conoce nuestro corazón es Jesús pues Él es médico que sana el cuerpo y el alma, pues Él puede trasplantar un corazón de piedra por uno de carne, sensible a Su dulce voz, para ser obediente.


Solamente el Señor nuestro Dios sabe nuestros caminos y puedes estar caminando muy bien a tus propios ojos, pero solamente el Señor puede decir cuál será el fin de tu caminar.


Esto te lleva a pensar que debes buscar en Jesús la verdad y la sabiduría para un vivir que valga la pena.



JUEVES 05 DE DICIEMBRE


EL REY Y SU PODER

• Isaías 11:1-2 •


«Y brotará un retoño del trono de Isaí, y un vástago de sus raíces dará fruto». Observemos que aquí se menciona una «vara» o un retoño, pero no se hace referencia a David; se menciona al padre de David. Aquí se habla de que una vara o un vástago viviente procedería de él, haciendo referencia al Señor Jesucristo como la Vara, el Vástago y el Tronco que procede del mismo rey David. Él formaría parte de la descendencia de David, comenzando el linaje real con David.


Continúa enseñándonos las características del Espíritu que reposó sobre el Señor Jesucristo, y que expresan la plenitud del poder: (1) es del Señor; (2) de sabiduría; (3) de inteligencia; (4) de consejo; (5) de poder; (6) de conocimiento y (7) de temor del Señor. La idea principal significa plenitud, algo que es completo. En Juan 3:34 dice: »Dios no da el Espíritu por medida». Y en la carta de Pablo a los Efesios 5:18 se nos aconseja: «sed llenos del Espíritu». En el recipiente de nuestra vida cristiana, algunos de nosotros tenemos sólo unas gotas allí en el fondo, otros tienen una cuarta parte del vaso, otros la mitad. Realmente uno encuentra a pocos cristianos que estén verdaderamente llenos del Espíritu Santo. Y hay muy pocos creyentes que están tan llenos que rebosan por todas partes. En este sentido, el Señor Jesucristo fue una excepción.


Finalmente, como el Rey estará revestido de justicia y fidelidad, ése será el propósito de Su reino. Ese reinado caracterizado por la justicia y la fidelidad también tendrá el propósito de restaurar el dominio sobre la creación, perdido por Adán en el jardín del Edén cuando el pecado entró en la raza humana.


VIERNES 06 DE DICIEMBRE

¿Crees tú que cumples la ley?

• Mateo 5:21-26


Vs. 21-22 Cuando Jesús dice: Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás, se refiere a uno de los diez mandamientos. Según sus leyes, si alguien era acusado de matar a una persona, éste era llevado a juicio donde era condenado por un jurado y si era encontrado culpable se sentenciaba a muerte. Esta es una declaración tremenda. ¡Significa que si estás enfadado con tu hermano, eres un asesino! ¿Crees tú que cumples la ley? No puedes quebrantarla sin evitar las consecuencias.


Generalmente, somos muy dados a clasificar los pecados de graves y leves, por ejemplo, pecados como el resentimiento, mentir, murmurar, llevarse esferos o clips de la oficina, abusar del tiempo (lo cual al final es robar) no se consideran pecados tan graves, pero al final son tan graves que merecen el castigo eterno como los homicidas, violadores, homosexuales o drogadictos.


Jesús les dice que de nada sirve que ofrezcan ofrendas a Dios si no están en completa paz con sus semejantes. Jesús refuerza la importancia de estar en paz con los demás, que triste enfrentar la justicia divina y descubrir que guardamos resentimientos y odio en contra de nuestros semejantes; todas nuestras ofrendas serán vanas en aquel día.


Vs. 23-24: El punto central es pedir perdón por lo ocurrido, independientemente de que la otra parte lo acepte, Jesús es claro y nuestra parte está en obedecer y con ello podemos estar libres de culpa y aptos para presentar ofrendas a Dios.


Esto no significa que siempre lograremos reconciliarnos con todos o llegar a un mutuo acuerdo. Pablo escribió: “Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres”.


Jesús nos da una gran lección al explicar el verdadero espíritu de la ley, al colocar la ira, el desprecio y el odio al mismo nivel de gravedad que el homicidio, los cuales serán castigados en el infierno de fuego.


Los mandamientos no constituyen un camino de salvación, sino un medio para mostrarte el camino de la salvación a través de aceptar la obra de Jesucristo.


SÁBADO 07 DE DICIEMBRE


UN ANUNCIO DE MUERTE…

• Juan 12:27-36 •


Jesús anuncia su muerte. “Ahora está turbada mi alma”. Jesús aquí nos revela una vez más su parte humana y la manera en que sufrió, sabiendo en Su omnisciencia todo cuanto Su carne tendría que sufrir por causa del pecado del hombre. La cruz era el propósito por el cual Él había venido. La muerte de Cristo era la mayor victoria en toda la historia.


1. Jesús se dirige al Padre.

2. Jesús se somete a la Voluntad del Padre.


Jesús sabía que le aguardaba la crucifixión y sabía que debería cargar los pecados del mundo y que, eso lo separaría de su Padre. Deseaba liberarse de esa muerte horrible, pero sabía que Dios lo envió al mundo a morir por nuestros pecados, en nuestro lugar. Jesús le dijo no a sus deseos humanos a fin de obedecer y glorificar a Su Padre. A pesar de que nunca tendremos que enfrentarnos a una tarea tan difícil y espantosa, también tenemos el llamado a obedecer. Pida lo que pida el Padre, debemos hacer Su voluntad y glorificar Su nombre. La resurrección de Jesús destruyó el poder mortal de Satanás (Colosenses 1:13-14). Para vencer a Satanás nos hace falta una fiel lealtad a la Palabra de Dios, determinación de mantenernos lejos del pecado. Las palabras de Jesús no iban con el concepto que tenían del Mesías. Debía sufrir y morir; después, establecería su Reino eterno. ¿Qué tipo de Mesías o Salvador es el que usted busca? Jesús dijo que estaría con ellos en persona por poco tiempo y que debían aprovechar Su presencia. Él les mostraría la luz por dónde debían andar.


Como cristianos, debemos ser portadores de la luz de Cristo, permitiendo brille a través de nosotros. ¿Con cuánta intensidad brilla su luz? ¿Pueden otros ver a Cristo en sus acciones?

DOMINGO 08 DE DICIEMBRE


¿CÓMO HACER UNA ORACIÓN EFICAZ?

• Mateo 6:5-15


Pero tú, cuando ores, apártate a solas,

cierra la puerta detrás de ti y ora a tu Padre en privado (V. 6a)


1. Con sinceridad, auténtica, sin apariencias (V. 5). Nada que hagamos o digamos va a impresionar a Dios. Cuando oramos para impactar a otros nos hacemos hipócritas.


2. Con honra y respeto hacia Dios (V. 6-9). La mejor actitud es hablarle en secreto, cerrado el cuarto, de rodillas, con el rostro inclinado, con humildad, respeto y reconocimiento. Orar al Padre que está en los cielos y también en nuestro corazón. Cuando oramos establecemos comunicación, relación, amistad, cercanía, reconocimiento de Su posición y autoridad.


3. Con profunda adoración (V. 9b-10). Para adorar a Dios necesitamos fe, pues a través de ella lo aceptamos, lo recibimos, reconocemos Su amor, Sus virtudes, Su grandeza, Su misericordia, Su salvación y nos disponemos a vivir una vida recta. Oramos al Padre, con el poder del Espíritu Santo, en el nombre de Jesús, quien es nuestro mediador, admitiendo Su Voluntad.

4. Con petición y ruego (V. 11). Más que pedir las cosas materiales y la solución a todos nuestros problemas, nuestro clamor al Padre debe ser que nos alimente con Su fuerza, Su poder, Su consuelo, Su guía, Su sabiduría, Su voluntad. Esto nos recordará que sin Él nada somos, nada tenemos y nada podemos hacer. Debemos anhelar que Jesús tome el control de nuestras vidas.


5. Con confesión (V. 12) No podemos seguir orando sin examinarnos, sin pensar en nuestras actitudes, sin pedir perdón, sin perdonar y buscar la paz de Dios, pues estas oraciones nunca llegarán al Padre. Sólo esto nos alejará de la tentación y como consecuencia del pecado.


Los perdonaré por haberme abandonado;

les daré el regalo de mi amor (V. 4a)

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