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Lecturas del 2- 6 de Agosto


LUNES 2 DE AGOSTO


La presión de la depresión

• Mateo 26: 37-39 •



La depresión (del latín depressio, que significa ‘opresión’, ‘encogimiento’ o ‘abatimiento’) es el diagnóstico psiquiátrico y psicológico que describe un trastorno del estado de ánimo, transitorio o permanente, caracterizado por sentimientos de abatimiento, infelicidad y culpabilidad, además de provocar una incapacidad total o parcial para disfrutar de las cosas y de los acontecimientos de la vida cotidiana (la anhedonia).

Historia


El suicidio es la segunda causa de muerte en los niños y jóvenes de 10 a 24 años. Las investigaciones muestran que más del 95% de las personas que se suicidan tienen depresión u otro trastorno mental o de consumo abusivo de sustancias diagnosticable, con frecuencia en combinación con otros trastornos mentales. Es importante tratar la depresión cuanto antes para ayudar a prevenir una crisis de salud mental. Si el niño o adolescente tiene síntomas de depresión casi todos los días durante dos semanas o más, es necesario que se le haga una evaluación.


Que un familiar o un hijo, tenga depresión o ideas suicidas no significa que sean malos padres o parientes, o que hayan hecho algo para causar el dolor que siente. Lo mejor que pueden hacer es obtener ayuda y apoyo.

Sin embargo, en medio del desánimo que puede producirnos la depresión de un hijo u otra persona, existe una luz que nos permite abrir puertas de esperanza para combatir este mal.


Tomando como base Mateo 26:37-39. Podemos encontrar los siguientes consejos para vencer este flagelo.


Hágale saber que usted está a su lado para escuchar y ofrecer apoyo.


Jesús, el Dios hecho hombre, también soporto momentos de desánimo que hoy serían calificados cono depresión, pero esto hizo para superarlos.

1. “Se llevó a Pedro y a los hijos de Zebedeo. Santiago y Juan, y comenzó a afligirse y angustiarse”. (Mateo 26:37) NTV.

Jesús, abrió su alma a ellos. Les dijo: «mi alma está destrozada de tanta tristeza, hasta el punto de la muerte» (v. 38).

Necesitaba saber que era valorado, aceptado y que estaban ahí para cuidarlo. “Quédense aquí y velen conmigo” (38b)


2. Participe en el tratamiento. Les pidió que intercedieran por él y lo acompañaran en la batalla: «quedaos aquí y velad conmigo» (“¡ Padre mío!. Si es posible, aparta de mí esta copa de sufrimiento”). (39).

Asegúrese se sigan todas las instrucciones del tratamiento y vaya a la terapia. Es especialmente importante que tome todos los medicamentos siguiendo las instrucciones.”Sin embargo, que se haga tu voluntad yno la mía”(39b).


3. Aprenda sobre la depresión. Jesús nos muestra otro camino. que confíen. Pídanles que velen y oren con ustedes. Derramen su alma delante del Padre. Descansen en la soberana sabiduría de Dios. Y fijen sus ojos en Él.

CONCLUSIÓN Fije su mirada en la gloriosa gracia venidera que le esperaba al otro lado de la cruz pues, “debido al gozo que le esperaba, Jesús soporto la cruz, sin importarle la vergüenza que esta representaba. Ahora está sentado en el lugar de homo, junto al trono de Dios” Hebreos 12.2 NTV



 

MARTES 3 DE AGOSTO


No podemos perder al final

• Mateo 27: 65 •


Cuando Jesús estaba muerto y enterrado, con una gran roca que fuera rodada contra la tumba, los fariseos le pidieron permiso a Pilato para sellar la roca y cuidar la tumba.

Hicieron lo más que pudieron... en vano.


Era inútil entonces, es inútil hoy día y siempre será inútil. No importa cuánto traten de hacer, nadie podrá mantener a Jesús derrocado. No lo podrán mantener enterrado.

No es difícil darse cuenta: Él puede salir porque no fue forzado a entrar. Él mismo se dejó difamar y acosar y votar en su contra y despreciar y patear y matar.


Yo doy mi vida para tomarla de nuevo. Nadie me la quita, sino que yo la doy de mi propia voluntad. Tengo autoridad para darla, y tengo autoridad para tomarla de nuevo

(Juan 10:17-18).


Nadie puede mantenerlo caído porque nadie jamás lo tumbó. Él dio su vida cuando estaba listo.

Cuando parece que estará enterrado para siempre, Jesús está haciendo algo maravilloso en la oscuridad. «El reino de Dios es como un hombre que echa semilla en la tierra, y se acuesta y se levanta, de noche y de día, y la semilla brota y crece; cómo, él no lo sabe»

(Marcos 4:26-27).


El mundo cree que Jesús ya no está —que está fuera del camino— pero Jesús está trabajando en los lugares donde hay oscuridad. «Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, produce mucho fruto» (Juan 12:24). Él se dejó enterrar —«Nadie me quita la vida»— y vendrá en poder cuando a él le plazca —«tengo autoridad para tomarla de nuevo»—.


«…a quien Dios resucitó, poniendo fin a la agonía de la muerte, puesto que no era posible que Él quedara bajo el dominio de ella» (Hechos 2: 24). Jesús tiene su sacerdocio hoy día «según el poder de una vida indestructible» (Hebreos 7:16).


Durante veinte siglos, el mundo ha hecho lo imposible —en vano—. No lo pueden enterrar. No lo pueden controlar. No lo pueden callar o limitar. Jesús está vivo y totalmente libre para ir y venir adonde le plazca.

Confiemos en él y vayamos con él, sin importar adónde. No podemos perder al final.



 

MIÉRCOLES 4 DE AGOSTO


No seamos como el mulo

• Salmos 32: 9 •


Imaginemos al pueblo de Dios como un corral con todo tipo de animales. Dios tiene cuidado de ellos, les muestra adónde necesitan ir y les provee un establo para protegerlos.


Sin embargo, hay uno de los animales que en verdad le hace pasar un mal rato: el mulo. Es estúpido y testarudo, tanto que es difícil decir qué viene primero—obstinación o estupidez—.


Ahora bien, la manera en que a Dios le gusta llevar a los animales al establo en donde reciben alimento y refugio es dándoles un nombre y llamando a cada uno por su nombre. «Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos»

(Salmos 32:8).


Pero el mulo se resiste a escuchar este tipo de instrucción. No tiene entendimiento. Por eso, Dios sale al campo en su camioneta, pone el cabestro y el freno en la boca del mulo, lo amarra a la camioneta y lo lleva a rastras, mientras el mulo se resiste y va bufando todo el camino hasta el establo.


Esa no es la manera en que Dios quiere que los animales se acerquen a él para recibir su bendición.


Llegará el día en que será muy tarde para ese mulo. El granizo lo golpeará, le caerán rayos, y cuando vaya corriendo al establo se encontrará con que la puerta está cerrada.


Por lo tanto, no seamos como el mulo; al contrario, que todo santo ore a Dios en el tiempo en que pueda ser hallado (Salmos 32:6).

Si no queremos ser como un mulo debemos humillarnos, acudir a Dios en oración, confesar nuestros pecados y aceptar, como pequeños y vulnerables pollitos de corral, la dirección de Dios que nos conduce al establo de su protección.



 

JUEVES 5 DE AGOSTO


La fe quita la culpa, la codicia y el temor

• 1 Timoteo 1: 5 •



Vamos a estudiar estos términos a la luz de la Palabra:


Culpa: La culpa procede de la lucha entre lo que se siente y lo que se piensa, cuando el sentimiento y pensamiento entran en conflicto. Este sentimiento va acompañado de emociones negativas como tristeza, angustia, frustración, impotencia o remordimiento y llevan a la persona a tener una visión negativa de Dios como un ser que juzga, que es vengativo, que envía desastres naturales, enfermedades y ruina. Va acompañada de pecado, si sólo es un sentimiento de culpa (remordimiento) y abre la puerta a la salvación cuando es sentido de culpa (conciencia de pecado) (Proverbios 19:3).


Cuando nos sentimos culpables, tendemos a revolcarnos en una depresión egocéntrica y a sentir lástima por nosotros mismos. Nos volvemos incapaces de ver y mucho menos aún de preocuparnos por las necesidades de los demás. O jugamos al hipócrita para cubrir nuestra culpa, y así destruimos toda la sinceridad en nuestras relaciones; o hablamos acerca de las faltas de otros para minimizar nuestra propia culpa.


Codicia: Es el deseo excesivo de tener lo que pertenece a otro (dinero, poder, posición). La codicia consume la vida, los bienes materiales no garantizan ninguna seguridad, ni siquiera las relaciones sociales o de amistad. La codicia refleja un corazón ingrato y desagradecido (Colosenses 3:5 / Proverbios 1:19).


Si somos codiciosos, quizás gastemos dinero en lujos —dinero que más bien deberíamos invertir en la expansión del evangelio—. No emprendemos nada riesgoso, no sea que nuestras preciadas posesiones y futuro financiero se vean amenazados. Nos enfocamos en cosas en lugar de personas, o vemos a las personas como recursos para obtener ganancias materiales.


Temor: Muchas personas religiosas «temen» el Juicio Final, el infierno o la omnipotencia de Dios, porque temen el castigo divino, la ira venidera. El temor es la percepción del mal, prevención de recibir daño o dolor, que normalmente conduce a huir o luchar.


Es igual con el temor. Cuando nos sentimos atemorizados, tendemos a no acercarnos al desconocido en la iglesia que quizá esté necesitando unas palabras de bienvenida y de aliento. Podemos rechazar la oportunidad involucrarnos en misiones en lugares donde las personas aún no fueron evangelizadas porque suena muy peligroso; o podemos gastar demasiado dinero adquiriendo seguros en exceso, o sumirnos en toda clase de fobias minúsculas que nos hacen preocuparnos por nosotros y nos ciegan a las necesidades de los demás (Lucas 21:26).


La fe en la gracia de Dios:


Expulsa de nuestro corazón el poder del pecado que detiene el amor.


Produce en nosotros amor al echar fuera de nuestro corazón la culpa y la codicia y el temor.

Echa fuera la culpa porque se sostiene firmemente de la esperanza de que la muerte de Cristo es suficiente para asegurar justicia y absolución ahora y por siempre (Hebreos 10:14).


Echa fuera la codicia porque confía en que Cristo es más valioso que todo lo que el mundo entero pueda ofrecernos (Mateo 13:44).


Echa fuera el temor porque descansa en la promesa: «No temas, porque yo estoy contigo... Te fortaleceré, ciertamente te ayudaré, sí, te sostendré con la diestra de mi justicia»

(Isaías 41:10).


Entonces… debemos confiar en la elección de Dios. La verdadera seguridad sólo se puede encontrar en la Gracia y la Misericordia de Él. Es tiempo de recordar que elegir a Dios se basa en Su buena voluntad y es para Su Gloria. Dios nos ha elegido en Él y para Él, entonces nuestra seguridad no viene de reclamar Su justicia, sino de saber y confiar en que Él es fiel y cumple sus promesas.


Nosotros podemos estar libres de miedo, podemos confiar en Su fuerza, podemos saber que, en última instancia, Dios saldrá victorioso y que compartiremos esa victoria. Esto no se debe a que podamos merecer tal afirmación, sino sólo a que hemos sido elegidos para ser los destinatarios de la Gracia de Dios en el sacrificio y la resurrección de Jesucristo.


En cada caso, la Gloria de Cristo se magnifica cuando estamos más satisfechos con su gracia venidera que con las promesas del pecado.



 

VIERNES 6 DE AGOSTO


SIEMBRO DE CORAZON

• Gálatas 6: 8-10 •



Que nos impulsa a ministrar la vida de los demás, cuando examinamos nuestra propia vida y no damos cuenta que necesitamos siempre de la ayuda de otros, que, aunque tengo fortalezas que me ayudan a ministrar la vida de la persona más próxima a mi vida también mis debilidades puedes alejar a muchos siendo tropiezo para que no conozcan al Señor. Recuerda siempre tener un corazón sencillo y enseñable. así podrás restaurar a quien lo necesite.


1. Examino mi semilla: Nunca encubras la verdad, siempre se coherente con lo que haces y piensas, porque lo que siembro voy a cosechar y nada se quedara en lo oculto, sino que saldrá a la luz, Si voy de acuerdo con la Justicia de Dios mi cosecha será satisfactoria, como cuando siembro amor, bondad, misericordia eso mismo recibiré y se revelara lo que hay en mi interior. No Puedo pretender burlar a Dios y creer que puedo engañarlo con una aptitud piadosa, cuando mis actos hablan más que mis palabras.

Vers 7.


2. Cuido la cosecha: En ocasiones cuando estamos recogiendo la cosecha nos preguntamos porque vivo situaciones tan difíciles a veces, por eso no debes olvidar cuidar lo que cosechas, si no siembras para lo eterno, no dura, siembra placer en tu alma y cosecharas lo único que el placer pasajero puede darte, pero nunca perdurará, buscar ese placer será tu destrucción. Pero si por el contrario siembras para agradar al Espíritu, con amor, paciencia, perseverancia, dominio propio, fe, bondad, alegría, fidelidad, entonces cosecharas del Espíritu vida, eterna, un aquí y ahora de bendición, paz y gozo, que permanecen. (V. 8).


3. Recojo y Comparto: cuando ya tengas lista tu cosecha, y estas seguro de tus buenos frutos compártelo con otros, siempre ofreciendo un buen fruto Espiritual, y enseñando a esperar el tiempo perfecto de Dios para cada circunstancia; porque recibimos de lo eterno, lo que permanece, lo que produce vida. Actuar bien, produce en nosotros actos de contentamiento, que son impulsados en nuestro interior por el amor y la gracia que es estar en Cristo, puedo hacer bien: reconciliándome con el que no me agrada, ayudando al que lo necesite, instruyendo y dando a conocer al Señor, y siendo ejemplo para impactar la vida de otros.

(Vs. 9-10).


APLICACIÓN:

“El Rey les contestará: “Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de estos hermanos míos más humildes, por mí mismo lo hicieron.” Mateo 25:40 DHH

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