Buscar

Lecturas del 18 - 23 de Enero


LUNES 18 DE ENERO


ESPÍRITU SANTO… ¡TE ESCUCHO!

• JUAN 14: 26 •


Iniciamos la segunda semana de este tiempo de ayuno y preparación para lo que ha de traer este año. Damos gracias a Dios por la fortaleza que hasta ahora nos ha dado y sabemos que podemos confiar plenamente en Él, porque Él es fiel y poderoso para sostenernos.

¿Realmente estás dispuest@ a declarar esto? Espíritu Santo… ¡te escucho! Porque para escuchar al Espíritu Santo hay que disponerse y prepararse. Me explico: Debo estar dispuest@ a escuchar (mi mente, mis oídos, mi corazón deben estar concentrados en escuchar la Voz de Dios), pero debo estar preparad@ para entender, aceptar y actuar.


¿Alguna vez has asistido a un seminario o taller, en el que no conoces absolutamente nada del tema a tratar? Seguramente, terminas aburrid@, decepcionad@, lo ignoras porque no te interesa y te marchas antes de que termine. Dios nos habla todo el tiempo: en nuestra cotidianidad Su Santo Espíritu nos está hablando, pero no siempre estamos dispuestos ni preparados para escuchar y entender.

¿Para qué vino el Espíritu Santo? Para consolar, enseñar y recordar lo que Jesús dijo

(Juan 14:26). Entonces, ¿Cómo recibiremos consolación, sino no sabemos que nos puede consolar? ¿Cómo nos va a enseñar sino buscamos aprender? ¿Cómo nos va a recordar sino conocemos al Dador de Vida y Su mensaje de Amor?


¿Quieres escuchar la Voz de Dios? Bueno, Dios nos habla a través de:


1. La Palabra: (2 Timoteo 3:16) “Toda Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia”. Dispón tu corazón y mente, para recibir lo que Dios quiere hablarte: puede que sea una orden, un consejo, una advertencia, una corrección, un saludo, una palabra de amor.


2. De otros: (1 Tesalonicenses 1:5-6) “pues nuestro evangelio no vino a vosotros solamente en palabras, sino también en poder y en el Espíritu Santo y con plena convicción; como sabéis qué clase de personas demostramos ser entre vosotros por amor a vosotros. Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor, habiendo recibido la palabra, en medio de mucha tribulación, con el gozo del Espíritu Santo”. No desprecies el mensaje que otros tienen para ti, no mires al hombre, escucha y entiende: un mensaje del Espíritu Santo no es solamente de palabras, te da plena convicción, viene de quien lo practica, te es dado por amor.


3. La Oración: (1 Tesalonicenses 5:16-18) “Estén siempre alegres, oren sin cesar, den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús”. Dios desea oírnos y también que le escuchemos a Él. Cuando ores, háblale a Dios como a tu mejor amigo, pregunta Su opinión y espera la respuesta.

Ahora, atrévete a decir: Espíritu Santo… ¡te escucho! y prepárate para lo que vas a escuchar, no te pongas a la defensiva, recuerda que, aunque sea una reprensión, siempre será una bendición. Aprópiate de lo que la Voz de Dios te dice, reflexiona y medita el mensaje, escríbelo y permanece pendiente del cumplimiento de lo que Él te ha dicho, de las decisiones que has tomado, comprueba cómo el E.S se mueve en tu vida.



MARTES 19 DE ENERO


EL AYUNO SALVADOR

• JONÁS 3:1-10 •



Continuamos con nuestra jornada de ayuno y para el día de hoy, hablaremos del ayuno que un pueblo arrepentido del pecado, llevó a cabo y, fue tanto el deseo de recibir perdón por parte del Señor, que eso agradó a Dios y por tanto, no castigó al pueblo de Nínive.


1. El Señor ordenó a Jonás que fuera a la ciudad de Nínive. No era la tarea más agradable, pero los que llevan la Palabra de Dios, no deben dejar que las presiones sociales ni el temor impidan llevar a otros el mensaje dado para ellos.


2. Los hijos de Dios deben ir donde Él los mande, ir cuando los llame, y hacer lo que les ordene; debemos obedecer la Palabra de Dios. Jonás cumplió su diligencia fiel y directamente. Repitió el mensaje que Dios le dio: “De aquí a 40 días, Nínive será destruida”. No es seguro que Jonás haya dicho más, para mostrar la ira de Dios contra ellos o si sólo repitió esas palabras una y otra vez, pero éste era el propósito de su mensaje.


3. Cuarenta días es mucho tiempo para que el justo Dios demore juicios, pero es poco tiempo para que un pueblo impío se arrepienta y se reforme.


A pesar de su maldad, las gentes de Nínive fueron receptivas al mensaje y se arrepintieron inmediatamente. Proclamaron ayuno y el rey ordenó que hombres y animales no probaran alimento ni bebieran agua, les señaló que debían clamar a Dios y convertirse del mal camino y de la rapiña en manos de ese pueblo.


4. Si simplemente decimos lo que manda Dios, quizás nos sorprendamos de cuántos responden. El pueblo pagano de Nínive creyó el mensaje de Jonás y se arrepintió. ¡Qué efecto tan maravilloso produjo la Palabra de Dios en aquella gente perversa! El pueblo de Nínive sólo escuchó una vez el mensaje de Dios.


Jesús dijo que, en el juicio, los hombres de Nínive se levantarán y condenarán a los israelitas por su falta de arrepentimiento. Lo que agrada a Dios no es que escuchemos su Palabra, sino que respondamos con obediencia. Dios correspondió con misericordia y canceló el castigo.


Dios perdonó a Nínive, como había perdonado a Jonás. Dios castiga para corregir, no para vengarse, mostrando compasión a quienes le obedecen; si Nínive se arrepintió y Dios lo perdonó, ¿por qué no podemos seguir ese ejemplo, acercándonos a Dios, arrepintiéndonos para gozar de su perdón?



MIÉRCOLES 20 DE ENERO


MÁS FORTALECIDOS QUE NUNCA

• LUCAS 4: 1-13 •


Después del bautismo, Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ayunar por 40 días y era tentado por el diablo. Nótese que el enemigo quiere sabotear cualquier actividad que busque obedecer y agradar a Dios, tratando por todos los medios de colocarnos obstáculos, tentaciones y toda clase de contratiempos para que desistamos. Este pasaje nos muestra que el enemigo ni siquiera tuvo respeto ni consideración con el Hijo de Dios, enseñándonos que debemos cuidarnos espiritualmente porque el diablo está como león rugiente, pendiente para devorar a los escogidos de Dios.


El diablo, sabiendo que Jesús en la carne tenia necesidades propias de un ser humano, decide tentarlo ofreciéndole alimentos, protección y riquezas, pero nuestro Señor en su infinita sabiduría lo enfrenta con la misma Palabra de Dios: (Deuteronomio 8:3) “No solo de pan vivirá el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”; también con

(Salmos 91:11) “No tentarás al Señor tu Dios” y finalmente, con (Deuteronomio 6:13) “al Señor, tu Dios, adorarás, y a Él sólo servirás”. Entonces el diablo derrotado le dejó y vinieron ángeles y le servían a Jesús.


El ayuno tiene como fin primordial fortalecernos espiritualmente y acercarnos más a Dios, por ello el mejor ejemplo y referente de templanza y de carácter, cuando seamos tentados por el diablo, es Jesús; además, debemos buscar la ayuda del Espíritu Santo (Romanos 8:26) ya que Él conoce nuestras debilidades e intercede por nosotros, sabiendo que los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios (Romanos 8:14). Conociendo que todo lo podemos en Cristo que nos fortalece, sigamos adelante, a pesar de las dificultades y tentaciones diarias con la seguridad de que Jesús nos da la victoria.



JUEVES 21 DE ENERO


FE Y CONSTANCIA

• MATEO 6: 5-18 •



El famoso boxeador del siglo pasado, Roberto “Mano de Piedra Durán”, se enfrentaba por segunda vez a Sugar Ray Leonard el 25 de noviembre de 1980. Durán traía un invicto de 41 peleas, se encontraba en la cima de su carrera y ya había derrotado a Leonard 4 meses atrás. El encuentro estaba muy reñido, ambos tenían oportunidad de vencer; sin embargo, algo impensable sucedió en el octavo round: Mano de Piedra se volvió hacia el referí y gritó – “No más. No más”.

Al no perseverar en el combate, Durán estaba sepultando su carrera. Le tardó mucho tiempo levantarse y recuperar el respeto del público. No fue por haber perdido sino por haber abandonado la pelea.


La vida cristiana está llena de luchas, pruebas y dificultades. Dios nos dejó su Palabra para sobreponernos a los desafíos diarios y salir vencedores. Santiago nos exhorta a no abandonar frente a las batallas y nos recuerda el valor de la constancia: “Amados hermanos, cuando tengan que enfrentar cualquier tipo de problemas, considérenlo como un tiempo para alegrarse mucho porque ustedes saben que, siempre que se pone a prueba la fe, la constancia tiene una oportunidad para desarrollarse” (Santiago 1:2-3).

¿Cómo podemos mantenernos constantes en medio de las luchas de nuestra vida? La clave está en la fe. Según Santiago, lo que Dios está probando es nuestra fe. Por eso dice: “asegúrense de que su fe sea solamente en Dios” (V. 5). Es decir que la certeza de Quién es Jesús y de lo que hizo en la cruz, es la que nos permite superar las pruebas. Santiago nos recuerda alguna de las cosas sorprendentes que hace la fe en nosotros:


• Nos abre los ojos para ver que una prueba es en realidad una oportunidad (V. 3).

• Nos impulsa a orar a Dios pidiendo sabiduría (V. 5)

• Nos da un corazón alegre en la pobreza y humilde en la riqueza (Vs. 9 y 10).

• Nos permite discernir entre ser probados y ser tentados (V. 13-15) para así aceptar la prueba y rechazar la tentación.

• Nos recuerda que después de la prueba viene una recompensa (V. 12).


Hoy oramos para que la Palabra de Dios alimente nuestra fe y nos permita ser constantes en la vida cristiana.


Muchas veces lo más heroico que puedes hacer es NO abandonar.



VIERNES 22 DE ENERO


LA MANO DE PODER

• ESDRAS 8: 21-23 •



Ayunar y orar fueron las armas que Esdras uso para liderar el regreso de los exiliados a Jerusalén; el retorno les significaría atravesar un camino peligroso... con una caravana muy atractiva para los ladrones conformada por familias enteras, oro, plata, vinos, cereales, toros, carneros y corderos.


Noches enteras antes de iniciar el viaje le significaría a Esdras alzar los ojos al cielo buscando dirección para tomar grandes decisiones que no sólo le afectarían a él, sino que impactarían a toda una nación y a sus futuras generaciones.


Esdras conduciría a los exiliados basado en la confianza que le proporcionaba la Mano de poder de Dios, pidiendo al Señor que lo acompañara y desechando la fuerza de la mano del hombre para garantizar su protección y la de su pueblo.


Esdras tenía claro que la Mano de Poder de Dios trae consigo:


1. Protección

La Mano de nuestro Dios es para bien sobre todos los que le buscan.

Él nos cuida, nos libra del peligro, tal como un padre resguarda la vida de un hijo.

Éxodo 15:6 Reina-Valera 1960: “Tu diestra, oh Jehová, ha sido magnificada en poder; Tu diestra, oh Jehová, ha quebrantado al enemigo”.


2- Guía

Y publiqué ayuno allí junto al río Ahava, para afligirnos delante de nuestro Dios, para solicitar de él camino derecho para nosotros, y para nuestros niños, y para todos nuestros bienes.


Como el padre al hijo, Él nos toma de nuestra mano y nos conduce por la vida, nos lleva hacia sendas de justicia y nos ayuda.

Isaías 41:13 Reina-Valera 1960: “Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: no temas, yo te ayudo”.


3. Victoria

Ayunamos, pues, y pedimos a nuestro Dios sobre esto, y Él nos fue propicio.

Propicio quiere decir que Él nos es oportuno, favorable, adecuado, conveniente, en Su mano esta la fuerza y el poder.


1 Crónicas 29:12 Reina-Valera 1960: “Las riquezas y la gloria proceden de ti, y tú dominas sobre todo; en tu mano está la fuerza y el poder, y en tu mano el hacer grande y el dar poder a todos”.


La Mano de Dios está extendida siempre para sus hijos, no debemos temer enfrentar el futuro, Él nos guiará, nos sostendrá en cualquier circunstancia; Su Mano de poder no nos abandona, jamás nos soltará, será la columna de fuego en noches frías y la nube en días de extremo calor.



SÁBADO 23 DE ENERO


ELEGIDOS PARA SALVACIÓN

• 1 PEDRO 2:4-12 •



1 Pedro 2:4-5 Pedro nos compara como piedras vivas, el apóstol les dijo: sed edificados como casa espiritual. Recordemos el pasaje de Pedro, cuando le dijo al Señor: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente y el Señor Jesús, le respondió: tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia. El Señor Jesús es la Piedra fundamental; Pedro lo entendió de esta manera, y aquí en su epístola escribió: para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo (V. 5).


V. 6 Esta es una cita Isaías 28:16. Por tanto, el Señor Dios dice así: He aquí que yo he puesto en Sión por fundamento una piedra, piedra probada, angular, preciosa, de cimiento estable; el que crea, no será perturbado. Esa piedra angular es Cristo y las Escrituras.

Ahora, el versículo 7: La frase, para... los que creéis, Él es precioso. Cuando Pedro habló de Cristo o de Su sangre utilizó esta palabra. En cambio, para los que no creen, la piedra que los edificadores desecharon ha venido a ser la cabeza del ángulo. Versículo 8: “Y Piedra de tropiezo y roca que hace caer”. Ellos, por su desobediencia, tropiezan en la Palabra.


V. 9: En primer lugar, somos un linaje escogido. En el Antiguo Testamento, Dios eligió a Israel como Su pueblo, y en las Escrituras tenemos a dos grupos de personas elegidas, Israel llamada pueblo elegido y la iglesia llamada una nación elegida, o un pueblo adquirido.


En segundo lugar, somos un real sacerdocio. En el A.T, Dios eligió a la nación de Israel para que fueran Sus sacerdotes. Sin embargo, ellos pecaron y entonces Dios eligió la tribu de Levi. A partir de ese momento, los sacerdotes provinieron de esa tribu. Hoy, cada creyente en el Señor Jesucristo es un sacerdote en el sentido en que tiene acceso a Dios, puede venir ante Su presencia, como en el Antiguo, el sumo sacerdote entraba al tabernáculo y en el templo al Lugar Santísimo.


En tercer lugar, somos una nación santa. El pueblo de Israel nunca fue santo en su conducta, y lo mismo puede decirse de la iglesia. Al releer la historia vemos que el fracaso de Israel fue patente y el fracaso del cristianismo, atroz. Sin embargo, somos santos en nuestra relación con Cristo, porque Él es nuestra justicia. Si tenemos alguna posición ante Dios, no se debe a nosotros mismos, sino a Cristo.


En cuarto lugar, somos un pueblo adquirido por Dios. Somos un pueblo que ha sido comprado y, por lo tanto, pertenece a Dios como posesión propia. Le pertenecemos, nuestra redención requirió el precio del derramamiento de Su sangre. Dios llama a los Suyos. Él le llama a usted hoy, no importa quién sea usted o a que raza pertenezca. Él le está llamando para que usted sea Suyo. Quiere que usted se una a Su linaje escogido y a Su real sacerdocio. No le está invitando para que se vista de cierta manera o para que recite ciertas fórmulas rituales, sino para que se una a un sacerdocio que tiene acceso a Dios.

V. 10: La frase: ‘en otro tiempo no erais pueblo’, enfatiza que no pertenecíamos a Dios, sino que estábamos lejos de Él. Y continuó diciendo el apóstol: ‘en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia’. Este es un regalo que usted no querrá perder, y el nombre escrito en la caja es “misericordia”. Si usted la necesita hoy, puede acudir a Él para recibirla.


V. 11: El hijo de Dios tiene que publicar las alabanzas de su Padre celestial. ¿Cantando himnos? Es bueno hacerlo de esta forma, pero usted puede hacer públicas Sus alabanzas, NO cediendo ante los deseos pecaminosos de la naturaleza humana.


V. 12: Aquí el apóstol les aconsejó que mantuvieran una conducta ejemplar ante los incrédulos, que la verdadera separación cristiana del mal no consiste en adoptar una posición piadosa, no se trata simplemente de abstenerse de realizar acciones mundanas. Es más bien una buena actitud incluyendo honestidad y buenas obras. Todos los creyentes pueden exponer, en cualquier tipo de ocupación profesional, las alabanzas a Dios por medio de su honestidad; esta conducta constituye el testimonio que el mundo necesita ver.

173 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo
LOGO 2019 WHITE-02.png

Síguenos en nuestras

REDES SOCIALES

  • White Facebook Icon
  • White Instagram Icon
  • YouTube - círculo blanco
  • Twitter Icono blanco

Calle 20 No. 98-20 | Fontibón, Bogotá, Colombia | +57 298 1021