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Lecturas del 14 al 18 de Septiembre


LUNES 14 DE SEPTIEMBRE


EL SIERVO DE DIOS

• ISAÍAS 42:1-9 •


1.- UN EJEMPLO DE SIERVO: “JESÚS”, un Maestro perfecto. Siervo: Persona sometida al servicio de otra. Un siervo de Dios obedece la Palabra y cumple los mandamientos. “He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento; he puesto sobre Él mi Espíritu; Él traerá justicia a las naciones” (Isaías 42:1-2).

Dios Padre escogió a Jesús como ejemplo de siervo y vemos que ésta fue una Palabra profética sobre Él:

“No gritará, ni alzará su voz, ni la hará oír en las calles” (Isaías 42:1-2). Jesús vino con humildad. En Filipenses 2:7, dice: Se despojó a Sí mismo tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres.


2.- UN SIERVO HUMILDE.

Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces. Y reposará sobre él, el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová (Isaías 11:1-2). Si tú y yo tenemos la mente de Cristo, la Palabra dice que mayores cosas haremos, todo el que crea recibirá lo que Él dice y lo pondrá en práctica para ser un siervo de Dios, no temas, desarrolla tu fe, créele al Señor.

3.-JESÚS COMO RESTAURADOR.

Jesús viene por los enfermos y a salvar a los pecadores; un pecador que se arrepiente, confiesa su pecado y es restaurado. Vemos que Jesús permite las pruebas a los que se han apartado de Su camino, pero siempre coloca personas que les recuerden el sendero correcto; Él no nos critica, ni nos hecha fuera. Un ejemplo claro es el hijo pródigo: exigió su herencia e hizo lo malo, pero un día se arrepintió, volvió a casa y el padre no lo rechazó, le abrazó, lo besó, le puso el anillo afirmando su autoridad. El Señor siempre nos hará entender el camino por el cual debemos andar (Isaías 42: 3-7).


Padre, ayúdanos a escuchar Tu Voz para poder vivir en paz con todos; perdona la indiferencia y frialdad con que servimos a los demás.



MARTES 15 DE SEPTIEMBRE


DE PERDIDOS A CONVERTIDOS

• JUAN 16:5-15 •



Jesús iría a la cruz y los discípulos estaban consternados, su Maestro cumpliría su tarea suprema. Habían caminado juntos por tres años, fueron testigos de Sus milagros, Sus palabras rebosantes de sabiduría y su extremo amor por la humanidad. No obstante, todo cambiaría y a través de este pasaje de Juan, podemos ver que, con el final del ministerio terrenal de Jesús, empezaba el fantástico tiempo de la iglesia de la que tú y yo hacemos parte. Para comprender porque era necesario que Jesús volviera al Padre y llegara a nosotros el Espíritu Santo, vamos a analizar el texto de Juan 16:


(Vs. 5-7) Extender la Obra de Dios al mundo entero: La llegada del Espíritu Santo era necesaria para que la obra de Dios se completara. Jesús en su cuerpo físico no podría llegar a toda la humanidad, lo cual conllevaba a que la mayoría de las personas no tuvieran la manera de escuchar el mensaje de salvación. El Espíritu Santo, podría llegar por medio de la iglesia a todos los hombres, en todos los rincones de la tierra y convencerlos de su pecado (Hechos 1:8).


(Vs. 8-11) Convertir al pecador: Aquí vemos tres características de la labor realizada por el Espíritu Santo. 1. Convencer de pecado: Permite que el hombre sea confrontado con su pecado y entienda que merece la condenación por ello. 2. De justicia: Nos muestra que no podemos salvarnos por nuestros propios méritos (Isaías 64:6), y que sólo por medio de la muerte de Cristo somos declarados justos delante de Dios. 3. De juicio: Porque Satanás ya fue derrotado en la Cruz del calvario y nos da la confianza del Poder supremo de nuestro Dios sobre la muerte y el pecado.


(Vs. 12-15) Nos revela a Cristo: Jesús, debido a su corto ministerio terrenal, dejó al Espíritu Santo la tarea de enseñarnos todas las cosas que eran necesarias acerca de Él mismo; esto podemos evidenciarlo a través del Nuevo Testamento. Además, la Biblia nos muestra cómo los discípulos fueron transformados al recibirlo en pentecostés, extendiendo así el evangelio por todo el mundo.

En conclusión, es gracias a la llegada del Espíritu Santo que hemos creído en el evangelio, nos hemos arrepentido de nuestros pecados y reconocemos a Jesucristo como nuestro único y suficiente Salvador (Efesios 2:8-9).



MIÉRCOLES 16 DE SEPTIEMBRE


EN ACCIÓN DE GRACIAS

• SALMOS 30 •



Este salmo es de acción de gracias por las grandes bendiciones que había recibido David y también da gracias por darle salud. Existía una costumbre entre los judíos, cuando construían una casa, la dedicaban a Dios. Hoy, vamos a vivir esta Palabra en nuestras vidas:

David nos cuenta como reaccionó su corazón cuando había:


1. Prosperidad: cuando estaba sano, tranquilo y sin problemas dijo: jamás seré zarandeado, estoy libre de todo peligro gracias por mis propias fuerzas, se sentía muy seguro. Estar en una zona de confort es peligroso. Viene orgullo, damos más valor a las cosas materiales y esto hace que me aleje de Dios.

2. Pronto, vino la aflicción, una en la que los hombres no pueden ayudar, una en la que no sabía qué hacer, su vida había sido sacudida. Entonces, se acordó de Dios y clamó ansiosamente, pidiendo socorro al Señor. Pero, Dios había escondido Su Rostro y quedó desconcertado; fue cuando David alzó sus ojos y su corazón a Dios.

3. A su debido tiempo, Dios le sacó del aprieto y lo restauró a su prosperidad, sus oraciones fueron respondidas (a Dios no le importó, su orgullo, ni olvido, porque vio su verdadero arrepentimiento) y su lamento fue cambiado en danza. Al ver esto, no queda más que alabarle y bendecirle. Sus quejas se convierten en alabanza y danza.


“Porque un momento será su ira, pero su favor dura toda la vida. Por la noche durará el lloro y a la mañana vendrá la alegría” (Salmos 30:5).

David, lo declara: “Pero de día mandará el Señor su misericordia, y de noche su cántico estará conmigo, y mi oración al Dios de mi vida” (Salmos 43:8).


Llénese de paz y amor, LEVÁNTESE en el nombre de Jesús.



JUEVES 17 DE SEPTIEMBRE


LOS TROPIEZOS Y EL PERDÓN

• LUCAS 17:1-4 •




Es inevitable que las personas tropiecen (pequen), pero ¡Ay de aquel por quien vienen! Es importante entender lo que Jesús quiso decir cuando habló de los tropiezos.