Buscar

Lecturas del 12-16 de Abril


LUNES 12 DE ABRIL


¿SABIOS O TERCOS?

• ÉXODO 33: 1-11 •


Luego de la desobediencia del pueblo de Israel con el becerro de oro, Dios no negó a los hijos de Israel la tierra que les había prometido, Él les dice: váyanse tú y el pueblo que sacaste de la tierra de Egipto, continúen a poseer la tierra que les juré a Abraham, Isaac y Jacob, daré esta tierra a tus descendientes. Dios no les negó Su protección, prometió estar con ellos de alguna manera (enviaré delante de ti un ángel ) sin embargo, Yo no los acompañaré.


Toda bendición carece de valor si Dios no está con nosotros, pregúntate: ¿ cuál es el valor de Canaán? ¿Cuál era el valor de la leche y la miel? ¿Cuál era el valor de tener posesiones… si Dios no estaba con ellos? Ellos vieron que la Presencia de Dios, el tener Su compañía y relación, era infinitamente más importante que cualquier otra cosa.


Cuando los israelitas oyen las palabras tan duras de Dios, visten de luto, dejan sus joyas y ropas finas; buena respuesta de parte de Israel, ante una mala noticia. Está claro que el pueblo sintió que la promesa de enviar un ángel delante de ellos les restaba privilegio.

Este era un asunto significativo para Israel, debido a que ellos podían ver la Presencia de Dios en la columna de nube en el día y de fuego en la noche. Si Dios retiraba Su presencia entonces no se vería claramente.

Ellos eran un pueblo terco y rebelde, la idea no es solamente que eran testarudos, sino que fueron rebeldes al resistirse a Dios.


La imagen es la de un buey o burro, los cuales se resisten al granjero haciendo dura su cerviz. Entonces los hijos de Israel se despojaron de sus joyas y ropas desde el Monte Sinaí, demostrando así arrepentimiento y luto al no utilizar sus atavíos.


Cuando Moisés armó la carpa de reunión fuera del campamento, era con la intención de que cualquiera que quisiera buscar al Señor, se debía separar, entendiendo que no todos querían hacer esto. Cuando el Espíritu Santo de Dios, empieza a lidiar con alguno de nosotros, entonces habrá esta separación. No se hará alarde como en la actitud de un fariseo de «soy más santo que tú». No, una vez que un hombre empieza a sentir una carga por la Gloria de Dios y lo que es la Iglesia, entonces él inmediatamente siente el llamado a la consagración.


Cuando salía Moisés a la carpa de reunión, todo el pueblo se levantaba. Ellos observaban y notaban cuando Moisés adoraba, y ellos seguían su ejemplo. Moisés alentaba al pueblo a acercarse a Dios con su propio ejemplo.


La columna de nube descendía y se ponía a la puerta de la carpa. La tienda de Moisés no se convirtió en la carpa de reunión simplemente porque él lo nombró así, se convirtió en eso debido a que Dios en realidad vino a encontrarse con Moisés, Quien se mostraba en una columna de nube. Esta columna se convirtió como en el estandarte de la realeza o la de un almirante, que indica que ellos están presentes.

Moisés no podía ver el Rostro de Dios el Padre en Su Gloria, nadie ha visto el Rostro de Dios y esto es lo que Juan escribió (1 Juan 4:12).

Josué hijo de Nun, su servidor, nunca se apartaba de en medio de la carpa de reunión. La relación de Moisés con Dios era un ejemplo para toda la nación, siendo un ejemplo muy especial para su servidor Josué; cuando Moisés se acercaba a Dios también acercaba a Josué, pues él no se apartaba de la carpa de reunión.