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Lecturas del 1 al 5 de Junio



LUNES 1 DE JUNIO


¿REALMENTE ERES FIEL?

• DANIEL 6:18-28 •

En el capítulo 6 del libro de Daniel podemos ver como él era un hombre fiel a Dios, de tal manera que era bendecido por el Señor y contaba con todo Su respaldo y protección.


Cuando una persona decide entregarle su vida a Dios y serle fiel, sin importar las circunstancias de la vida, en ese mismo instante queda bajo la cobertura y protección de nuestro Padre celestial, tal como lo dice en Salmos 91, empezamos a morar bajo la sombra del Omnipotente.


En este capítulo podemos notar que, aunque las circunstancias se pusieron duras para Daniel y amenazaban su vida, él seguía levantando adoración y oración a nuestro Señor, él continuó teniendo su tiempo de relación y comunión con el Padre y no trató de ocultarlo; aunque esto podía acabar con su vida, él sabía a quién debía fidelidad.


La Palabra nos cuenta que Daniel fue entregado al rey y posteriormente lanzado al foso de los leones; él pudo ver la oscuridad, estuvo toda la noche ahí, pero no recibió ni un solo rasguño.

1 de Pedro capítulo 5, nos dice que el enemigo anda como león rugiente buscando a quien devorar; en el capítulo de Daniel, verso 22, él dice lo siguiente: “Mi Dios envió a su ángel para cerrarles la boca a los leones”, lo que quiere decir que, aunque el enemigo logre encontrarte no podrá tocarte.

Tal vez estés pasando por un momento de oscuridad y te sientes en un foso y piensas que es el fin, pero la última palabra la tiene Dios, y Él hoy te dice que no estás solo; en el libro de Juan 16:7, Jesucristo nos dice que Él se va pero que envía al Consolador, así que en estos momentos duros y de oscuridad no vuelvas atrás, mantente fiel al Padre y no tengas miedo, porque a tu lado está el Espíritu Santo quien te guiará, te cuidará y te dará la Paz que necesitas para soportar la noche dentro del foso.



MARTES 2 DE JUNIO


EL PODER DE LA ORACIÓN

• JUAN 14:14 •


“Si algo pidieres en mi nombre, yo lo haré”.


La ORACIÓN ES:


Comunicación

Cuando decides comunicarte con Dios, tu relación se verá fortalecida. En realidad, esa es la esencia de la oración: comunicarse de corazón a Corazón con el Señor.

Puedes orar en cualquier parte, en cualquier momento.

No es necesario estar en un templo ni en ningún lugar en particular.

La oración establece un vínculo entre el Señor y tú, independiente de donde te encuentres.

Inigualable.

• Nada que el hombre haya construido, podrá igualar y menos superar el poder de ese elemento que el Señor brinda para beneficio de nuestras vidas.

Comparando el poder de la bomba atómica con el de la oración, podemos saber:


LA BOMBA ATÓMICA.

Su poder

1. Tenía una fuerza de 25 Kilotones equivalente a 25.000 toneladas de dinamita, era un elemento no muy grande para haber causado tanta destrucción (3,25 mts de largo y pesaba 4 ½ toneladas).

2. Sus secuelas perduran aún hoy después de 75 años de lanzada.

3. Es un peligro para la humanidad. Esa energía se usó para obras de paz, pero después (Chernóbil y el terremoto de Japón), se descubrió que fácilmente, se presentan tragedias.

4. Tiene un gran poder de destrucción.


PODEROSA ES LA ORACIÓN

Salmos 34:17. “CLAMAN LOS JUSTOS Y JEHOVÁ OYE” (RV60).

1. La respuesta de Dios siempre enriquece el Espíritu, por eso debemos confiar en lo que hará (Romanos 8:28).

2. Entendamos que los tiempos de Dios no son los nuestros.

3. Él promete responder nuestro clamor (Jeremías 33:3).

La Oración, poderosa arma… de amor.

1. Transforma vidas. Sanidad, conversión (Lucas 7:10).

2. Destruye muros. Pablo y Silas (Hechos 16:25-26).

3. Siembra esperanza. Pide y recibirás (Mateo 7:7-8).

4. Nace en el Corazón de las personas. De la abundancia del corazón habla la boca (Mateo 12-34).

5. Su efecto perdura aún después de la muerte. (1 Tesalonicenses 4:14).


DIOS nos ama y responde nuestra Oración.

¡Clamemos a Él y se apiadará de nosotros! (Jonás 4:5-11)


MIÉRCOLES 3 DE JUNIO


PLENAMENTE CONVENCIDO

• ROMANOS 4:18-25 •

Abraham extendió su mirada más allá de las circunstancias, fijándola en la promesa. No estuvo indeciso. Ese es el pensamiento central en este pasaje. Creyó en la promesa, a pesar de las condiciones que estaban en su contra.


Por el contrario, depositó su confianza en la promesa, basándose en Quién la había dado, adorando de esa manera a Dios. Es que el hombre fue creado para glorificar, para honrar a Dios, pero, por la desobediencia él hizo lo contrario, y la única manera de que usted pueda traer gloria y honra a Dios, es creyendo en Él.

«Plenamente convencido» quiere decir que estaba rebosante de confianza. No le quedaba lugar para la duda. Así que Dios, tomando en cuenta su fe, le aceptó como justo. Esta fe en la resurrección, que implica vida después de la muerte, es lo que aceptó Abraham, en lugar de su propia justicia que él no tenía.


Dios declaró justo a Abraham por su fe en la promesa de levantar a un hijo de la tumba de la muerte, es decir, de la esterilidad de la matriz de Sara, su mujer. Y Dios ha prometido vida eterna a quienes creen que Él, levantó a Su propio Hijo de la tumba, es decir, del lugar de la muerte.


Es allí donde su fe es reafirmada y tomada en cuenta, no es la fe que genera resultados siempre, o la que obtiene una respuesta a la oración la que da gloria a Dios; la fe que da verdadera gloria a Dios, es aquella que, probada bajo el fuego y la inclemencia de las circunstancias adversas, se mantiene firme, aunque la esperanza parezca perdida por completo. Allí se forma la verdadera fe.