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Lecturas del 09 al 15 de Marzo

Actualizado: 11 de mar de 2020



LUNES 9 DE MARZO

¡SACA TU ESPADA!

• Lucas 4:1-13 •

Si eres el Hijo de Dios... (V. 3)

Para enfrentar las tenciones, Jesús utilizó dos herramientas: El Espíritu Santo y la Biblia. Satanás lo retó diciendo: Si eres el Hijo de Dios… El diablo es sutil, se presenta para tentarnos en nuestras debilidades, vanidad y ansia de poder. Todas ellas muy humanas. Jesús las enfrentó saliendo victorioso porque sabía cómo usar estos elementos.


Sabías que, ¿tú también eres un(a) hij@ de Dios? ¿Que tu adversario, el diablo, anda al acecho como león rugiente, buscando a quien devorar? (1 Pedro 5:8). Entonces debemos estar preparados, como lo estaba Jesús, Él estaba lleno del Espíritu Santo y conocía las Escrituras. Todos recibimos al Espíritu Santo cuando aceptamos a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador. La Biblia está a la distancia de nuestra mano y nuestra voluntad: en el Libro Sagrado, el computador, el celular. Sólo debemos disponer nuestro corazón y nuestro tiempo para escudriñarla, estudiarla, ser capacitados por maestros y pastores. Con estos dos instrumentos, La Palabra y el Espíritu, estaremos armados y preparados para enfrentar los dardos del enemigo (Efesios 6:16).


Es necesario estar en continua preparación, conociendo y aprendiendo más de la Palabra para aplicarla, para vivirla. Como buenos soldados, debemos mantenernos en un riguroso entrenamiento, preparados y listos para enfrentar la batalla. Las acechanzas del enemigo no nos dan tiempo, vienen, nos atacan, nos llenan de dudas, nos destruyen. Conocer las Escrituras nos equipa para vencer la tentación.


Guiados por el Espíritu Santo, que nos enseña y nos recuerda lo que Jesucristo nos ha dicho (Juan 14:26), podremos SACAR LA ESPADA (LA PALABRA) y al igual que Jesús, salir vencedores.


Así que el diablo, habiendo agotado todo recurso de tentación, lo dejó hasta otra oportunidad. (V. 13)


MARTES 10 DE MARZO


¡Es Razón Suficiente!

• Apocalipsis 5: 8-14 •




Una increíble escena de alabanza y adoración para nuestro Señor, miles de millones de voces de ángeles, unidas como una sola, para glorificar la grandeza de JESUCRISTO.


Y cada uno de los 24 ancianos llevaba su arpa y copas de oro llenas de incienso, que eran las oraciones del pueblo Santo de Dios.


Y juntos recordaban el acto maravilloso de la cruz del calvario. No como una historia más; sino, como “LA HISTORIA”.


El cielo recuerda con asombro el sacrificio de Cristo por nosotros, y muchas veces, para nosotros se convierte en una historia más.

JESUCRISTO es razón suficiente para alabar; alabar significa: Exaltar las cualidades, obras y maravillas que alguien ha hecho. ¿Cuál es tu razón de alabanza para Jesús? ¿Qué ha hecho por Ti? ¿Qué ha dado por Ti?

Él te rescató, Él te perdonó cuando nadie daría nada por ti ni por mí.


Salmos 103: 1-5: «Alma mía, alaba al SEÑOR; que todo mi ser alabe su santo nombre.

Alma mía, alaba al SEÑOR y no olvides ninguno de sus beneficios.

Dios perdona todos tus pecados y sana todas tus enfermedades.

Él salva tu vida de la muerte; te corona de fiel amor y compasión».


Cuando te levantas, cuando te acuestes, cuando estés en casa, cuando vayas por la calle, cuando estés en el tráfico o en el transporte público, en la bendición, en la alegría, en la tristeza, sin importar cual sea tu situación actual ¡ALABA!


Si los ángeles alaban a Cristo por aquello que hizo por nosotros, cuánto más, nuestro corazón debe avivarse en suprema alabanza para nuestro Dios.


¡JESUCRISTO ES RAZÓN SUFICIENTE!


Salmos 98: 4-5 (PDT)

«Que todo el mundo cante con alegría al SEÑOR; que entonen canciones alegres y toquen alegres cantos. Canten alabanzas al SEÑOR al son del arpa; al son del arpa y con bellas melodías».

MIÉRCOLES 11 DE MARZO


Caída Y Restauración De Un Rey


• Daniel 4: 27 - 37 •

Daniel le dice al rey Nabucodonosor: “apártate de tu pecado, acepta el consejo y probablemente no seas cortado”. Tristemente no hubo arrepentimiento en el orgulloso corazón del rey, y el sueño se cumplió.


El hombre puede tener un intelecto brillante; puede ser rico en la posesión de dones naturales. Pero todos ellos le son dados por Dios, su Hacedor. Dios puede quitar el don de la razón, y en un momento el hombre quedará como Nabucodonosor, degradado al nivel de las bestias del campo. Dios hace esto porque el hombre procede como si su sabiduría y poder los hubiera recibido independientemente de Dios.


Mientras la soberbia estaba en la palabra del rey, vino la poderosa Palabra de Dios. Desaparecieron su entendimiento y su memoria y se quebrantaron todas las facultades del alma racional. ¡Cuán cuidadosos debemos ser de no hacer nada que provoque a Dios a privarnos de nuestros sentidos!


Dios resiste al orgulloso. Podemos aprender a creer acerca de que el Dios Altísimo vive por siempre y Su reino es como Él mismo: eterno y universal. Cuando los hombres son llevados a honrar a Dios, por la confesión de pecado y el reconocimiento de Su soberanía, entonces, y sólo entonces, pueden tener la expectativa de que Dios los honre; no sólo los restaurará a la dignidad que perdieron por el pecado del primer Adán; les sumará la majestad excelente de la justicia y gracia de Jesucristo.


Las aflicciones no durarán más de lo necesario para que hagan la obra para la cual fueron enviadas. No puede haber duda razonable de que Nabucodonosor fue un penitente verdadero y un creyente aceptado. Se piensa que no vivió más de un año después de su restauración. Así, pues, el Señor sabe abatir a los que andan con soberbia, pero da gracia y consuelo al pecador humilde que lo invoca con corazón quebrantado.



Bendije al Altísimo, y alabé y glorifiqué.


JUEVES 12 DE MARZO