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Lecturas de Junio 24 al 30



LUNES 24 DE JUNIO

EL PODER DE LA OBEDIENCIA

• PROVERBIOS 3: 21-26 •


«Hijo mío no te olvides de mi ley»... (V. 1)


Debemos obedecer los preceptos de Cristo y seguir su ejemplo; estar preparados para toda buena obra, evitando la lucha innecesaria y soportando los males. No envidiemos a los opresores prósperos; lejos esté de los discípulos de Cristo elegir uno de sus caminos. El lujurioso y codicioso puede despreciar estas verdades, pero el desdén eterno será su pago, mientras el favor divino se presenta al creyente humilde.


El capítulo muestra tres escenas cotidianas: i) La primera habla de la vida cotidiana y la protección de Dios; la confianza en Dios y no el temor de la vida debe reinar en el corazón del sabio; ii) La segunda se centraliza en una actividad cotidiana nocturna. Como se afirmaba la presencia de Dios en el día del sabio, de este mismo modo Dios se encuentra en la noche del sabio; iii) Una tercera se manifiesta en los escenarios de la crisis o la desgracia. Ahora el temor se profundiza cuando se presenta el caso en que puede ocurrir un espanto repentino, (situación que produce el pánico o el terror). Especialmente se apunta al caso de la total destrucción del hombre que no sigue a Dios ni sus mandamientos.


No soportemos que se vayan de nosotros las palabras del salmista; retengamos la sana sabiduría y discreción; entonces andaremos seguros en Sus caminos. La vida natural y todo lo que a ella le corresponde, estará bajo la protección de la providencia de Dios; la vida espiritual y todos sus intereses, bajo la protección de su gracia, de modo que seremos resguardados de caer en pecado o en problemas. El Señor está proclamado que la confianza y no el temor, será nuestra compañera cotidiana.


MARTES 25 DE JUNIO

DIOS TODO LO VE, TODO LO SABE

Y TODO LO PUEDE

• SALMOS 139: 1-24 •


“Oh SEÑOR, has examinado mi corazón y sabes todo acerca de mí”

Podemos reflexionar sobre tres atributos fundamentales del Señor:


Omnisciencia: Dios tiene perfecto conocimiento de nosotros, nuestros actos interiores y exteriores están abiertos en Su presencia, de tal manera que conoce nuestros caminos y pensamientos aún antes de expresarlos en palabras; conoce la intención detrás de cada palabra usada para ocultar algo.


Nos tiene cercados como quien pone sitio a una ciudad de forma que no hay escape posible. Este conocimiento tan exhaustivo nos resulta demasiado alto, donde quiera que estemos, estamos bajo el Ojo y la Mano de Dios.


Omnipresencia: No podemos ver a Dios, ¿a dónde podemos ir? En los rincones más lejanos del mundo, en el cielo, en el infierno, no podemos salir de su alcance. No hay velo que pueda ocultarnos de la vista de Dios, ni oscuridad, ni máscara de hipocresía por muy elaborado que sea el disimulo. El creyente en el camino del deber, puede ser feliz en cualquier situación, mediante el ejercicio de la fe, la esperanza y oración.


Omnipotencia: ¿Cómo no nos va a conocer perfectamente el que nos ha formado? El misterio de una vida que se gesta no está oculta a los ojos de Dios y tampoco la operación de su poder para obrar cuando estamos enfermos o con problemas. Él conoce nuestros planes, expectativas, limitaciones y fortalezas.


Aplicación: No desestimemos en lo más mínimo que Dios está con nosotros y aprovechemos para valorar su regalo más preciado, el de permitirnos conocerlo. Él sabe si hay algún problema sin solución, falta de bienes o enfermedad, porque Él nos cuida y espera que confiemos y pidamos en Su voluntad, para obtener lo requerido.

“Soy una creación maravillosa, y por eso te doy gracias. Todo lo que haces es maravilloso, ¡de eso estoy bien seguro!”

MIÉRCOLES 26 DE JUNIO

TODO POR EL PROPÓSITO DE DIOS

• ESTER 4:3 •


Al leer el libro de Ester podemos concluir que fue una mujer que estuvo dispuesta a todo, hasta morir, por cumplir el propósito de Dios; cumpliendo con lo dice la Palabra en Efesios 1:11 “Dios nos eligió por medio de Cristo para ser su pueblo, tal como ya lo tenía planeado, pues él actúa de manera que todo lo que suceda salga de acuerdo con su voluntad”.


En medio de situaciones difíciles, parece imposible poder salir de ellas debido a la angustia por la que se atraviesa; así le pasó al pueblo Judío, quienes estaban sentenciados a muerte, en todas las provincias adonde llegó la orden del rey, todos estaban tristes y lloraban y muchos de ellos hasta se tendían en el suelo.


En esos momentos debemos actuar como Ester, antes de intentar manejar cualquier situación debes hacer una pausa, es decir no actuar de cualquier manera, debes analizar la situación, detenerte, esperar y consultar.


Esos momentos de consejos y oración llevaron a Ester a realizar un plan de acción sobre la tarea que tenía que hacer para llegar a donde el rey. Antes de presentar al rey su petición, preparó un banquete para tantear la situación, mientras Dios hacía su parte.


Muchas veces en los momentos de mayor dificultad pensamos que Dios no está haciendo nada, pero Él está obrando, dirigiendo y controlando todas las cosas de acuerdo a Su voluntad.


Me encanta imaginar como la reina Ester cayó a los pies del rey Azuero y comenzó a llorar, para rogarle que interviniera a favor de su pueblo para evitar su destrucción, pues Ester no podía soportar esa terrible tragedia y ver a su familia asesinada.


«Sabemos que Dios obra en toda situación para el bien de los que lo

aman, los que han sido llamados por Dios de acuerdo a su propósito».

Romanos 8:28


JUEVES 27 DE JUNIO

¡¡¡LA SABIDURÍA!!!

• PROVERBIOS 9: 10-12 •


La sabiduría comienza cuando conocemos a Dios, así le da un propósito a la vida, porque Él la creo. Conocer a Dios no es sólo saber datos de su persona, sino permanecer en temor reverente y tener comunión con Él. ¿Quiere en verdad conocer a Dios? Conozca la Palabra de Dios, «La Biblia» (2 Pedro 2:1-2 ).


Y dice el versículo 10: El principio de la sabiduría es el temor del Señor; los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza. El temor del Señor es el principio de la sabiduría; el conocimiento del Santísimo es la inteligencia y ésta debe ser la primera lección donde todos debemos comenzar. Un hombre es un insensato (que es lo que este Libro dice) por vivir sin Dios en este mundo.


En nuestra sociedad contemporánea, estamos tan preocupados por la seguridad, en las carreteras, en el hogar, en la ancianidad. Tenemos seguros para todas esas situaciones,

y nos aseguramos de que nuestras pólizas se paguen. Es lo más sabio que podemos hacer.


Pero ¿Qué me dice de la eternidad? ¿Está usted haciendo planes; tiene usted un seguro para ello? ¡Cuán insensato es vivir esta vida sin Dios! Realmente, el temor del Señor es el principio de la sabiduría.


Si somos sabios e inteligentes, entonces haremos los preparativos necesarios de nuestra alma, para la eternidad. Si no lo hacemos y nos burlamos y ridiculizamos todas estas cosas, entonces, seremos juzgados. Dice aquí este proverbio: «si eres burlón, sólo tú lo pagarás»; si hemos decidido seguir nuestro propio camino seremos perdedores.

VIERNES 28 DE JUNIO

¡DESPERTAOS! ¡OIDME! ¡TENGO UN PLAN!

• ISAÍAS 51: 4-6 •


«Oídme» indica que Dios está haciendo sonar la alarma. Un llamado para cada corazón sincero en Israel que anhelaba ser justo y conocer a Dios. Fue como si hubiera dicho: «¡Despertaos! ¡Oídme! ¡Tengo un plan!» a un remanente fiel que se sentía solo.


El plan de Dios, para Israel y los demás pueblos, era Cristo, quien nos justificaría no por nuestras obras sino por su inmenso amor.


Dios dice «muy cerca está mi justicia»; recordamos que la justicia es Cristo. Pablo recalcó que Dios le ha hecho justicia. Somos justicia de Dios en Cristo, Romanos 4:6. También David habla de la bienaventuranza del hombre a quien Dios atribuye justicia sin obras.


Alzad a los cielos vuestros ojos:

Debemos poner la mirada en el Señor que está en los cielos, el Todo Poderoso, el que hace todo nuevo, el que cambia, transforma; debemos estar despiertos y oír el plan de Dios para cada uno de nosotros. David dijo: mi socorro viene de Jehová que hizo los cielos y la tierra.


Muchos esperamos que el socorro venga de alguien, un amigo, hermano o familiar con el poder para resolver los problemas; lo que debemos hacer es poner nuestros ojos en el cielo.


Todo tiene su tiempo; los cielos serán deshechos como humo, y la tierra se envejecerá como ropa de vestir, y de la misma manera perecerán sus moradores.


Todo envejece y algún día desaparecerá; igual pasa con nosotros, envejecemos y algún día partiremos de esta tierra, pero si hemos confiado en la justicia de Dios, que nos dio salvación, permaneceremos por la eternidad en el lugar que el Señor nos ha preparado. Maravilloso plan: salvación para siempre, y su justicia no perecerá.


Padre, gracias por la justificación, la nueva vida, la esperanza de que estaremos por la eternidad a tu lado, te amo mi Señor.

SÁBADO 29 DE JUNIO

UNA VIDA BENDECIDA

• DEUTERONOMIO 11 •


¿Cómo se tiene una Vida Bendecida?


1. Amarás, pues, a Jehová tu Dios:

Dios mandó a Israel a amarlo. El amar no es algo que depende meramente de un impulso o de nuestros sentimientos. Es una decisión; Decidimos amar al Señor o no.


Adicionalmente, esto nos recuerda lo que Dios realmente quiere de nosotros, nuestro amor. Podríamos darle cientos de cosas, pero nada de eso realmente importa si no le damos nuestro amor. Así como Jesús le dijo a la iglesia de Éfeso en Apocalipsis 2:4: «Pero tengo contra ti, que has dejado a tu primer amor». Si perdemos el amor, lo perdemos todo. Dios, como todo padre, no quiere que sus hijos lo busquen sólo motivados por el interés.


2. Y guardarás sus ordenanzas, sus estatutos, sus decretos y sus mandamientos:

El amor por Dios nunca va en contra de su Palabra. Algunas personas piensan que, su supuesto amor por Jesús, les permite hacer caso omiso de su mandamiento, pero esto no es amor verdadero en lo absoluto.


Como dijo Jesús en Juan 14:15: «Si me aman, guarden mis mandamientos». Amor real

por Jesús siempre se traduce en obediencia.


3. No tener otros dioses.

Cualquier cosa o persona que nos aleje de Dios o que haga que Dios ocupe el segundo lugar en nuestro corazón ya es un dios.


4. Haciendo de las normas una forma de vida.

Dios no quiere que lo obedezcamos por miedo o por obligación, Él quiere que lo obedezcamos porque entendemos que es para nuestro bien.


5. Enseñando a los demás.

El que enseña aprende dos veces; la mejor manera para que aprendamos algo es compartiendo con alguien lo que queremos aprender. V. 19 “Y las enseñaréis a vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino, cuando te acuestes, y cuando te levantes”.

DOMINGO 30 DE JUNIO

¡MANTÉNGANSE LIBRES!

• SALMOS 70:1-5 •


¡NO TARDES EN VENIR!


¿Cuántas veces hemos sentido la necesidad de pedirle al Padre que nos responda pronto? ¿Que se apresure en darnos auxilio y solución? Parece atrevido y hasta ilógico, pedir al Dios que nunca se retrasa, que llega en el tiempo preciso (Kairos – el tiempo del Señor), que nos brinde ayuda, protección y salvación cuando nosotros lo pedimos, en nuestro tiempo.


Sin embargo, parece que a Dios esto no le molesta; tanto es así, que estos cinco versículos se encuentran casi exactos en los últimos del capítulo 40 (Salmos 40:13-17).


Aunque nuestras batallas no son contra guerreros y ejércitos armados, como los enemigos de David, nosotros sí tenemos que enfrentar diferentes circunstancias y situaciones que se levantan en nuestra contra y que a veces pensamos que nos van a acabar (situaciones económicas, financieras, emocionales, espirituales). Esta oración puede convertirse en nuestra mejor defensa ante cualquier ataque, traición, enfriamiento espiritual, todo lo que domina el mundo hoy.


Ante cualquier agresión, envestida, circunstancia o lucha, debemos recordar la actitud de David:


1. Orar a Dios, al único Salvador y Protector, nuestra roca y fortaleza (2 Samuel 22:2-4).

2. Hacer súplicas porque los enemigos sean confundidos y vueltos atrás (V. 2-3): Esta es la ayuda que debemos buscar; eso es orar conforme a Su Justicia, Promesa y Voluntad. La mejor manera de rogar a Dios es pedirle que los planes, de los que hacen mal, sean frustrados; tal vez entonces, puedan ver su necedad, el fin de su maldad y puedan ser alcanzados por el Señor Jesús.

3. Confiar y alabar a Dios (V. 4). Cuando pedimos al Padre debemos confiar en que Él actuará a nuestro favor, entonces nuestro ruego se convertirá en alabanza.

¡Qué grande es Dios!.
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