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Lecturas de Agosto 26 a Septiembre 01



LUNES 26 DE AGOSTO

CRISTO LA LUZ DEL MUNDO

• JUAN 8: 12-20 •


Jesús dijo: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. Juan 8:12. Jesucristo es el creador de la vida y su vida ofrece luz a la humanidad. En su luz, nos vemos tal como somos: pecadores necesitando de un Salvador. Si seguimos a Jesús, la luz verdadera, no andaremos ciegos. Él ilumina la senda que tenemos delante, a fin de que sepamos cómo vivir. El disipa la oscuridad del pecado de nuestras vidas. ¿Ha permitido que la luz de Cristo brille en su vida? Si Cristo lo guía, nunca tropezará en la oscuridad.


Cristo es la Luz del mundo. Dios es luz y Cristo es la imagen del Dios invisible. Un sol ilumina a todo el mundo; así lo hace, un solo Cristo y no se necesita más. ¡Qué caverna sería el mundo sin el sol! Así seríamos sin Jesús porque con Él vino la luz al mundo. Siguiendo a Cristo no andaremos en tinieblas. No serán dejados sin las verdades necesarias para impedir

el error destructor y sin las instrucciones requeridas para guardarnos del pecado condenador.


¿Busca saber quién es Jesús?, no cierre ninguna puerta antes de mirar que hay detrás de ella. Únicamente con una mente abierta podrá conocer que Él es el Mesías y Señor. Los fariseos atacaban lo que Jesús decía, señalando que de eso no había testigos, pero Él respondió que, junto con el Padre sumaban dos testigos, el número requerido por la Ley.


Conociendo a Cristo conocemos al Padre. Los que no conocen su gloria ni su gracia, no conocen al Padre que le envió. El tiempo de nuestra partida de este mundo depende de Dios.

Nadie puede apresurarlo o demorarlo respecto del tiempo designado por el Padre.


MARTES 27 DE AGOSTO


EL CORAZÓN DE LA NUEVA

VIDA EN CRISTO


• COLOSENSES 3:5–17 •


Hacer morir consiste en entregarlo todo, si existe algún apego por lo terrenal, será difícil librarnos del poder y la influencia de lo carnal, y esto siempre será sobrepuesto por encima de Dios. Esforcémonos por permitir que Dios obre en nuestro corazón ayudados por la Palabra y la disciplina del Espíritu. Estas cosas pertenecen al dominio propio que antes estaba ausente sin Dios, pero ahora en la naturaleza divina se nos concede el control de nuestra boca y de nuestras emociones que, sin control, pueden llegar a destruirnos.


El corazón como órgano principal del sistema circulatorio es lo primero que se forma en el feto humano cuando se produce un embarazo; cuando nace un bebé, una nueva vida ingresa al mundo y necesita un nuevo corazón; así sucede también con el creyente que, en términos espirituales recibe un nuevo corazón cuando nace de nuevo al poner su fe en Cristo Jesús y Su obra redentora.


Nuestro corazón (el centro de nuestra voluntad) es un lugar de conflictos. Allí batallan nuestro hombre espiritual y nuestro hombre carnal; allí se enfrentan: sentimientos y deseos, temores y esperanzas, recelo y confianza, odio y amor.


¿Cómo podemos enfrentar estos conflictos y vivir en la forma que Dios quiere?


El Espíritu dice que debemos:


a. Dejar que la paz de Dios gobierne en nuestro corazón y sea el árbitro que decida los conflictos entre los sentimientos que batallan en nuestro interior y nuestra relación con los demás. b. Conocer a Cristo para experimentar la verdadera paz. c. Permitir que la Palabra de Cristo more abundantemente en el corazón y que fructifique la vida del creyente.

d. Conocer la Palabra de Dios para edificarnos, exhortarnos unos a otros, enseñar con sabiduría.


“Ahora vivan de manera diferente. En realidad, ustedes son personas nuevas, que cada vez se parecen más a Dios, su creador y cada vez lo conocen mejor”.

MIÉRCOLES 28 DE AGOSTO

¡SÁLVAME DIOS!

• SALMOS 35 •


Este salmo representa un momento difícil de la vida de David, quien era un hombre perseguido por el rey Saúl.


David se encontraba en el exilio, y clamaba ¡sálvame Dios!, es una elocuente petición a un Dios justo, para que ejecute su juicio sobre los enemigos que persiguen a su pueblo justo.


Ten en cuenta que Dios es compasivo y está ansioso de ayudar a sus hijos; así que, tú también puedes exponerle tus quejas, pero no tienes que hacerte cargo de la venganza; tan solo debes dejar el asunto en las manos de Dios, porque Él se encarga de administrar la justicia.


Si buscas la justicia por tu propia mano, esta actitud constituiría una falta de fe y confianza en Dios. Además como hombres imperfectos la valoración de nuestra justicia es imperfecta, defectuosa y corremos el riesgo de colocarnos fuera del propósito de Dios, porque tu justicia despierta el resentimiento y el deseo de venganza de manera inmediata, porque la naturaleza humana se siente fuerte cuando aplasta a sus semejantes sin contemplaciones.


En este salmo podemos ver que David quería dejar su difícil situación en manos del Señor, porque él sabía que Dios estaba a su lado y que lo libraría de aquellos que lo afligían.


Quiero recordarte que cuando Jesús vivió en esta tierra, Él recibió ese mismo trato y su actitud llegó hasta el extremo de entregar su vida por todos nosotros, sin decir ninguna palabra.


Jesús nos enseña que al relacionarte con Él, tienes la influencia del Espíritu de Dios, que en las circunstancias más opresivas de tu vida, Dios te puede llenar el corazón de una paz

que sobre pasa todo entendimiento humano.


Dios está al tanto de tu vida e intervendrá en el momento oportuno.



JUEVES 29 DE AGOSTO

LAS OBRAS GRANDIOSAS DE DIOS

• SALMOS 19:1–6 •


David afirma: «los cielos cuentan la gloria de Dios». Lo que hay arriba en los cielos, lo que el firmamento cubre aquí en la tierra y el mar, la naturaleza habla de un Dios que verdaderamente está allí. Como huellas en la nieve, se ve por todas partes. Como la huerta en el bosque, se declara que hay una inteligencia superior.


La creación transmite un mensaje constante, día y noche. No se trata de una comunicación audible; los sordos no están en desventaja. Tampoco es una alocución en una lengua concreta; por ello la pueden entender los que no saben idiomas, incluso los analfabetos. A pesar de no ser audible, es un mensaje concreto, definido, específico y que se emite en todo el mundo. Por ello, el salmista insiste que «por toda la tierra salió su voz».