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Lecturas de 25 de Noviembre al 1 de Diciembre

Actualizado: 26 de nov de 2019



LUNES 25 DE NOVIEMBRE


BENDITAS LAS TRIBULACIONES

• ROMANOS 5: 1-11 •


Un cambio bendito ocurre, en el estado del pecador, cuando llega a ser un creyente verdadero, haya sido lo que fuera. Siendo justificado por la fe tiene paz con Dios. El Dios santo y justo no puede estar en paz con un pecador mientras esté bajo la culpa del pecado. La justificación elimina la culpa y, así, abre el camino para la paz. Esta es por medio de nuestro Señor Jesucristo; por medio de Él como gran Pacificador, el Mediador entre Dios y el hombre.


Y los que tienen la esperanza de la gloria de Dios en el mundo venidero, tienen suficiente para regocijarse en el de ahora. La tribulación produce paciencia, no en sí misma ni de por sí, pero la poderosa gracia de Dios obra en la tribulación y con ella, los que sufren con paciencia tienen la mayoría de las consolaciones divinas que abundan cuando abundan las aflicciones. Hay una experiencia necesaria para nosotros. Esta esperanza no desilusiona, porque está sellada con el Espíritu Santo como Espíritu de amor. Derramar el amor de Dios en los corazones de todos los santos es obra de gracia del Espíritu. El recto sentido del amor de Dios por nosotros no nos avergonzará en nuestra esperanza ni por nuestros sufrimientos por Él.


El feliz estado de los santos es el estado de gracia. Somos llevados a esta gracia. Eso enseña que no nacemos en este estado. No podríamos llegar a ese estado por nosotros mismos, sino que somos llevados a él como ofensores perdonados. Allí estamos firmes, postura que denota perseverancia; estamos firmes y seguros, sostenidos por el poder de Dios; estamos ahí como hombres que mantienen su terreno, sin ser derribados por el poder del enemigo.


Cristo murió por salvarnos, no en nuestros pecados,

sino de nuestros pecados y, aún éramos pecadores

cuando Él murió por nosotros.



MARTES 26 DE NOVIEMBRE


PELIGRO DE DESVIARNOS DE LA PALABRA

• HEBREOS 2:5-18 •

El primer deber mencionado, es prestar atención a la Palabra de Dios en su Hijo. «[Dios] En estos últimos días nos ha hablado por medio de su Hijo... Por tanto, debemos prestar mayor atención a lo que hemos oído». Así como Cristo es superior a los ángeles, Su mensaje es mucho más importante que el de ellos. Ninguno escapará del castigo de Dios si permanece indiferente a la salvación ofrecida por Cristo. Es un mandamiento que necesitamos obedecer en nuestros días. ¿A quién escucha usted? Dios ha hablado mediante su Hijo, ¿le escucha usted?


- El Dios del Antiguo Testamento es el mismo en el Nuevo. Su justicia retributiva no ha cambiado. En el Nuevo Testamento hay mayor juicio para los hombres, porque tenemos una revelación más clara y completa. El mensaje del evangelio es que Cristo sufrió la ira de Dios por nosotros, para que, cobijados con su obra consumada, seamos libres de la ira divina.