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Lecturas de 09 al 15 de Septiembre



LUNES 09 DE SEPTIEMBRE

BÁSTATE MI GRACIA

• 2 CORINTIOS 12:1-13 •


Pablo, dice que estuvo «en el tercer cielo” no sabía si en el cuerpo o en el espíritu, pero este incidente no se puede identificar positivamente, posiblemente sucedió cuando fue apedreado y dejado por muerto.


Tres palabras claves nos llevan a esta interpretación: visiones, revelaciones y un aguijón. Pablo busca mostrar que había sido tocado por Dios en forma muy especial. No sabemos a

qué «aguijón en la carne» se refiere, porque no lo menciona. Algunos hablaron que era malaria, epilepsia o un problema con la vista, por ser un obstáculo en su labor; Pablo pidió que fuera removido, pero Dios se negó a hacerlo, en medio de su agitación, la única respuesta recibida: “Bástate mi gracia”.


La gracia de Dios, única esperanza para Pablo y para los seguidores de Cristo en el siglo XXI; Dios nos dice: “mi poder se perfecciona en la debilidad”, esto es una paradoja, pero Dios no pronunció esto vanamente. Dos veces lo pronunció en el crisol de la experiencia de Pablo: en la batalla teológica con los superapóstoles y en su humillante debilidad personal.


Aunque Dios no le quitó la aflicción física, le prometió demostrar Su poder en él. Que este poder de Dios se muestre en gente débil debiera darnos valor. Si reconocemos nuestras limitaciones, no nos vanagloriamos, al contrario, nos volveremos a Dios, buscando el camino para ser más efectivos. Confiemos en Dios, para ser eficaces, antes que en una energía, esfuerzo o talento.


Reconozcamos nuestra debilidad, permitamos que Dios nos llene con Su poder, seremos mucho más fuertes que si dependiéramos de nosotros mismos. Dios no busca que seamos débiles, pasivos o ineptos, la vida provee suficientes impedimentos y problemas sin que los busquemos. Cuando estos obstáculos vienen, debemos depender de Dios. Sólo la labor que se cumple en Su poder nos hace efectivos para Él y tiene valor perdurable.


MARTES 10 DE SEPTIEMBRE


EL AMOR DE DIOS Y EL NUESTRO


• 1 JUAN 4: 7-21 •


En esta sección, la palabra para amor fue «ágape». No se trata de un sentimiento superficial, ni sexual, ni social. Es un amor sobrenatural. Es aquello que el Espíritu Santo puede poner en nuestros corazones y hacerlo real y capacitarnos para extender este amor a otros.


Todo aquel que ama es nacido de Dios y conoce a Dios. Esta expresión constituye una aproximación desde un punto de vista humano. Cuando uno encuentra a una persona que dice que es creyente, y descubre que él o ella le aman a uno y a otros hermanos, uno puede saber que tal persona es un hijo de Dios, que ha experimentado un nuevo nacimiento espiritual.


Nuestro mundo, con visión trivial y egoísta del amor, ha tergiversado y contaminado nuestra comprensión del amor. El mundo piensa que es lo que nos hace sentir bien y estar dispuestos a sacrificar principios morales y derechos de los demás a fin de obtener dicho «amor».


Pero en realidad eso no es amor, sino todo lo contrario, es egoísmo. El verdadero amor es como Dios: santo, justo y perfecto. Si a Dios nadie lo vio jamás, ¿cómo podremos conocerlo? Juan expresa en su Evangelio: «El unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, Él le ha dado a conocer». Jesucristo es la perfecta manifestación de Dios en forma humana y se ha revelado

a nosotros. Cuando nos amamos unos a otros, el Dios invisible se revela a los demás por medio de nosotros y se perfecciona su amor.


Si somos presa del temor a la eternidad, al cielo o al juicio de Dios, debemos acordarnos del amor de Dios. Sabemos que nos ama perfectamente. Podemos resolver nuestros temores concentrándonos en su amor inmensurable, luego permitiéndole amar a otros por medio de nosotros. Su amor calmará nuestros temores y nos dará confianza.


El amor de Dios es la fuente de todo amor humano.

MIÉRCOLES 11 DE SEPTIEMBRE

PRUEBA DE FUEGO

• 1 PEDRO 4: 12-19•


Cuando pasas por pruebas que te hacen sufrir piensas que eres el único y hasta dices que nadie ha pasado por lo que tú estás pasando.


No sé cuál es tu problema, pero cualquiera que éste sea puedo asegurarte, que este sufrimiento no es extraño pues otros han pasado por la misma experiencia y tú nunca serás el que sufra más que cualquier otra persona. Todos tenemos la tendencia a caer en esa falacia en nuestra manera de pensar.


El sufrimiento no es algo accidental, Jesús mismo afirmó: en el mundo tendréis aflicción mientras dirigía sus pies hacia el sufrimiento por nosotros y sin merecerlo.


Así que ¡No te sorprendas! El sufrimiento va a llegar y va a perseguir tu fe y esto no quiere decir que Dios está distraído y te haya olvidado.


En el siguiente verso da indicaciones de cómo debes reaccionar ante las pruebas; con alegría, ¿Por qué he de alegrarme de las pruebas y sufrimientos? Pues bien la respuesta de Pedro es como si dijera “no te sorprendas como si las pruebas fueran un fantasma aterrador, solo abrázalas, comparte los padecimientos de Cristo, alégrate con gran gozo para que ese día en el que estés con el Salvador puedas gozarte con gran alegría” y cuando estés ante Su presencia algún día, sabrás el motivo de cada prueba por la que hayas tenido que pasar.


La Palabra de Dios ha dejado bien en claro que el sufrimiento es una parte de la vida cristiana y las pruebas desarrollan tu fe.


Pero ten en cuenta que Pedro está hablándole a creyentes que están sufriendo a causa de su fe, de manera que esto no aplica para aquellos que sufren por haber hecho el mal y el único camino que te queda seguir es el arrepentimiento.



JUEVES 12 DE SEPTIEMBRE

EL PACTO DE DIOS CON ISRAEL

• ÉXODO 19: 9-24 •


En este capítulo vemos que el Dios de los cielos estaba a punto de hacer un pacto con su pueblo. A diferencia de las deidades paganas, que supuestamente moraban en las montañas, el Dios de Israel descendería del cielo a las montañas para conversar con su pueblo. Como preparación, Dios les mandó que se apartaran de impurezas y que se consagraran a El. Además, durante ese período de 3 días, ninguna persona o animal podría tocar el monte.


Solamente cuando se escuchase el sonido de la bocina, podría el pueblo acercarse al monte.

El extraordinario despliegue de poder y de majestad les permitiría conocer a un Dios que al mismo tiempo es santo y misericordioso. No es de sorprender que el pueblo se estremeciera al permanecer al pie del monte. Los israelitas no pudieron contemplar nada más allá de estas señales de la gloria y el poder de Dios, pero sí escucharon Su voz.


Solamente a Moisés y a Aarón se les permitió subir al monte. Moisés hizo 3 viajes de ida y vuelta a la cima de la montaña. Y las instrucciones que recibió hicieron que el pueblo recordara vívidamente la distancia abismal que hay entre Dios y el hombre, entre lo divino y lo humano, así como el milagro de la manifestación de la Presencia de Dios y la entrega de Su revelación.


Como conclusión, Dios continúa hablando y presentando a su Hijo Jesucristo y su voz llega a nosotros con los acentos jubilosos de las buenas noticias del Evangelio de salvación y liberación. El problema es que, como sucedió en los antiguos tiempos de la historia Bíblica y a través de los siglos de la historia humana, muchos se niegan a escucharle.


VIERNES 13 DE SEPTIEMBRE

ADORAR EN LA CASA DE DIOS, QUE DELICIA

• SALMOS 122: 1-9 •


Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos.


Este salmo, es la tercera canción gradual. Habla de un judío peregrino en aflicción en medio de un contexto hostil, siendo engañado y calumniado. Salió de allí con su familia hacia Jerusalén para celebrar una de las fiestas anuales. En el Salmo 121 llega al lugar en que podía contemplar las montañas de Judea. Continuó su viaje hasta que llegó a la ciudad de Jerusalén. Allí acudían las tribus para celebrar las fiestas del Señor.


Después de un largo viaje, los cansados peregrinos se encontraban, al fin, ante las puertas de su amada Jerusalén. Y un grito alegre pasaba de boca en boca: «A la casa del Señor iremos». Este salmo es una profecía del reino que espera con ansia el tiempo en que todas las

tribus subirán a Jerusalén y se reunirán allí para adorar.


Cada Domingo venimos a la iglesia con una actitud de alabar y adorar a Dios, quizás hemos pecado o se ha enfriado nuestro amor por Dios y la adoración nos resulta un trabajo rutinario, pero si estamos cerca de Él y disfrutamos de Su Presencia, vamos a adorarlo y alabarlo. La actitud hacia Dios determinará nuestro punto de vista en cuanto a la adoración.


Salmo 122:6-9. El salmista no oraba por su propia paz, ni su prosperidad, sino por sus conciudadanos de Jerusalén. Una oración de intercesión, que se hace a favor de otros. Oramos por nuestras necesidades y deseos olvidándonos interceder por quienes están enfermos o padecen problemas económicos, familiares, etc. ¿Intercederás por alguien en necesidad?


La paz, es más que la simple ausencia de conflictos, es tener, salud, justicia, prosperidad y protección. El mundo no puede ofrecer la paz. La verdadera paz proviene de la fe en Dios. Para encontrar la paz mental y la paz con otros, debes primero encontrar la paz de Dios.


Padre tu casa es una delicia, me gusta estar allí para poder

entregar toda la adoración a quien me ama y me cuida

durante la semana, te amo mi Señor Jesús.

SÁBADO 14 DE SEPTIEMBRE

EL TEMPLO NO TE HACE CRISTIANO

• JEREMÍAS 7: 1-20 •


El pueblo de Israel, al igual que muchos cristianos, se había acostumbrado a congregarse en el templo, pero la vida de muchos de ellos seguía igual.


La orden que tiene Jeremías era muy sencilla, pero a la vez muy dura. Tenía que pararse a la puerta del templo para hablarles a los que entraban a adorar a Dios. El mensaje no es para los que no creen o para los que no son cristianos.


Ese mensaje es para los que ahora nos llamamos cristianos, porque Jesucristo también tiene esa misma preocupación.


Cómo debe ser la vida de un verdadero cristiano:


1. Mejorar cada día nuestro camino y nuestras obras.

Nuestras obras no nos salvan, pero si revelan lo que somos y en quien hemos creído.


2. Tener una lucha constante para ser templo del Espíritu Santo.

El ser templo del Espíritu Santo tiene que mostrar una vida llena de Su palabra y ser testimonio.


3. Tener una excelente convivencia con los demás, como meta.


4. Renunciar a toda idolatría. Hurtando, matando, adulterando, jurando en falso e incensando a Baal, y andando tras dioses extraños que no conocisteis. Muchos cristianos ya no tienen imágenes colgadas en las paredes, pero todavía tienen dioses en su corazón. Dioses tales como la ambición, la pereza, el orgullo, etc.


5. Acudir al templo para adorar a Dios y para someternos a Él. El templo no es una cueva en la cual escondemos nuestros pecados para calmar nuestra conciencia.


6. Estar siempre dispuesto a escuchar la voz de Dios y a obedecer Sus mandamientos.


7. Saber que la desobediencia es la separación de Dios. Adán y Eva fueron expulsados de la presencia de Dios y lo mismo le puede pasar a un cristiano adorador de Dios, pero amante del mundo.


DOMINGO 15 DE SEPTIEMBRE

REACCIONANDO ANTE EL DOLOR

• JOB 2 •


¿Aún retienes tu integridad?


Job no era un hombre perfecto, pero era famoso en los cielos. En este capítulo, por segunda vez Dios alardea de él con Satanás (V. 3), seguro de la firmeza de Job a pesar de que estaba arruinado y había perdido a sus hijos. El Creador le da la autoridad al enemigo de tocar la salud de Job, pero no su vida (Vs. 4-8) y de la nueva condición de este hombre, podemos aprender que:


Nuestras vidas siempre están en las Manos de Dios. Todo lo que llega a nuestras vidas, alegría o tristeza, abundancia o escasez, prueba o bendición vienen del Creador. Nadie puede tocar nuestras vidas, ni finanzas, ni familia, si Él no lo permite.


Todo es para la gloria del Padre. Aún en el sufrimiento, el mejor lugar en el que podemos estar es en la Presencia y Voluntad de Dios. Job tenía claro que de Dios, viene todo.


No siempre es posible explicar la causa de las pruebas. Job era un hombre íntegro, no tenía

respuesta a tanto sufrimiento. Sin embargo, conociendo a Quien nos protege, levanta y sostiene siempre, no deberíamos preguntarnos el por qué, sino descubrir el para qué.


Reacción ante el dolor.

Job ante el sufrimiento y la enfermedad, permaneció en adoración. Esta condición sacó lo mejor de él, su total amor y confianza en el Padre Celestial.


Superar la prueba no significa que la aflicción va a pasar.

Job ya lo había perdido todo, sin embargo, Dios autorizó una nueva prueba. Él nos probará lo suficiente como para refinarnos como al oro (1 Pedro 1:7), haciéndonos firmes. ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? (V. 10b)


Revisemos nuestra actitud e imitemos al famoso Job.

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