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Lecturas 23 - 27 de Noviembre


LUNES 23 DE NOVIEMBRE


JESÚS SIEMPRE ESTÁ CON QUIENES LE AMAN

• MATEO 26: 6-13 •


Estos versículos narran la historia de una mujer que se acerca a Jesús y derrama sobre el un costoso perfume, cuyo valor era equivalente al salario de un año; esto incomodó a los discípulos, sobre todo a Judas.

La historia nos cuenta que Jesús se encontraba en la ciudad de Betania, muy cerca de Jerusalén.

Este incidente tuvo lugar en la casa de Simón el leproso, llamado así porque en una época había sufrido de tal enfermedad, pero, sin duda, Jesús le había sanado y ahora podía sentarse y tener una relación estrecha con el Señor Jesús y con quienes se encontraban cenando en su casa.

¡Cuenta la historia que estaban a pocos días del arresto de Jesús.

Para Jesús, Betania fue un lugar donde recibió amor, mientras que en Jerusalén recibió odio, por eso, Él pasó en Betania las últimas horas antes de Su muerte, encontrando una amistosa acogida en casa de quienes le amaban.


En la actualidad, aquellos que quieren estar con Él, y que le aman, son los que pueden disfrutar de la realidad de estar unidos a Él. Tú también puedes tener esa relación, si al igual que esta mujer decides entregarle lo mejor que tienes, si decides amarlo con todas tus fuerzas y sobre todas las cosas, sin importar que puedan decir los demás, dando la prioridad a nuestro Señor y Salvador.

Cada vez que abrimos nuestro corazón, nos humillamos y nos mostramos como somos ante nuestro Señor, y permitimos que empiece a trabajar en nosotros, empezamos a conocerlo y a enamorarnos más de Él, comprendiendo como esta mujer, que un frasco de un costoso perfume no se compara al sacrificio y el amor que Él tiene por nosotros; que, poder tener la compañía de Jesús por un minuto vale más que una eternidad de riquezas alejado de Él.


Recuerda esto: Jesús siempre va a estar cerca de ti si decides amarlo y entregarle todo lo que eres a Él; ¿Si Él ya entregó su vida, por qué no habremos de entregarle la nuestra?



MARTES 24 DE NOVIEMBRE


¿ES LÍCITO HACER EL BIEN EN EL DÍA DE DESCANSO?

• LUCAS 6: 6-11 •



Este pasaje del evangelio de Lucas, forma parte de una serie de enfrentamientos de Jesús con los fariseos y escribas por realizar actividades en el día de reposo.

Para entender un poco estos enfrentamientos, debemos saber que el día de descanso, en principio, tenía el sentido de recordar el día que Dios reposó después de crearlo todo. Seis días trabajó y el séptimo descansó.


Desafortunadamente la Ley rabínica lo había distorsionado.


Según la tradición de los líderes religiosos, ninguna sanidad se podía hacer en el día de descanso. Argumentaban que la sanidad era practicar la profesión médica y en el día sábado no se podía realizar.


Para los religiosos era más importante proteger sus leyes, que liberar a una persona del sufrimiento.


Jesús, atacaba el rigorismo formalista de estas prohibiciones: Marcos 2:27 “El sábado está hecho para el hombre y no el hombre para el sábado”.


Por supuesto que esta forma de actuar de Jesús tenía que chocar con la mentalidad legalista de los fariseos.

Jesús entra en la sinagoga y entre toda la gente reunida, se nos señala que hay un hombre con la mano seca.


Este hombre, no pide al Señor que lo sane, pero Jesús se fija en él y se compadece de su necesidad.


Jesús está siendo observado por los fariseos y sabe que va a ser atacado por lo que haga, pero aun así toma la iniciativa.


Le pide al hombre que se levante y se ponga frente a todos.

Podríamos considerar que es una actitud desafiante, y pregunta a los fariseos: ¿qué está permitido en sábado…?


V. 9 “… ¿qué se debe hacer en el día de descanso, el bien o el mal, salvar una vida o destruirla?

Jesús no espera respuesta, simplemente actúa y cura la mano del hombre…


V. 11 Pero los fariseos y los maestros de la ley se pusieron furiosos, y discutían entre sí qué podrían hacer contra Jesús”.


Esta sanidad provoca la ira de sus detractores…

Pero, Jesús tiene claras sus prioridades, antes que las normas y reglas están las personas.


Conclusión: Dios se siente atraído por las personas necesitadas, y desea ayudarlas; a través de esta Palabra nos invita a abrir nuestro corazón a las necesidades de otros.



MIÉRCOLES 25 DE NOVIEMBRE


LÍDERES EN LAS MANOS DE DIOS

• NEHEMÍAS 1: 2-11 •


Hace unos 1,000 años después de Moisés y unos 400 años antes del nacimiento de Jesús, Israel y el pueblo Judío estaban en un estado de desesperación. Sus naciones fueron destruidas. La ciudad de Jerusalén fue completamente conquistada por los Babilonios, y el templo de Salomón, fue destruido.

Nehemías, es un líder y bajo su dirección se reconstruyeron los muros de Jerusalén. Sin embargo, “Nehemías no se conformaba sólo con edificar estructuras físicas; él quería que su pueblo también fuera edificado espiritualmente” y ayudó a los judíos a “tomar las riendas de su vida, su tierra y su destino como pueblo de Dios”. “Era humilde, emprendedor, confiaba en la Voluntad de Dios, estaba dispuesto a tomar el mando, lleno de fe, intrépido, organizador, obediente y justo”.


1. Nehemías escucha sobre la condición de Jerusalén.

El muro de Jerusalén derribado, y sus puertas quemadas a fuego: Las noticias que recibió no eran alentadoras.


En el mundo antiguo, una ciudad sin muros era una ciudad completamente abierta y vulnerable a sus enemigos. No tenían defensa, ni protección en absoluto, cada hombre vivía en miedo constante por la seguridad de su esposa e hijos.


2. La reacción de Nehemías ante las noticias de Jerusalén y su pueblo.

Cuando oí estas palabras me senté y lloré, e hice duelo por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos.

La reacción inmediata de Nehemías fue extrema. Se sintió mal por Jerusalén y su pueblo.


Los líderes deben prepararse para el trabajo difícil porque no será fácil. “No hay triunfo sin guerra; no hay oportunidad sin oposición; no hay victoria sin vigilancia. Pues siempre que el pueblo de Dios dice: ‘Levantémonos y construyamos’, Satanás dice: ‘Dejen que me levante y me oponga’”.

3. La oración es esencial para el liderazgo. Parece que Nehemías oró por cuatro meses antes de hacer cualquier cosa. 


Nehemías llevó su dolor y estrés a Dios en oración. La oración le dará fuerza; cuando usted espera en el Señor en oración, Él renovará sus fuerzas



JUEVES 26 DE NOVIEMBRE


“CONFÍA EN MÍ Y CREE EN MI PALABRA”

• 2 CRÓNICAS 20: 18-26 •



Los hijos de Moab y de Amón, vinieron contra Josafat a la guerra; él al sentirse muy atemorizado, acudió a pedir ayuda al Señor, puso toda su confianza en Dios, cuando vio que la situación era desesperada.


En lugar de confiar en su ejército que según el cap. 17 sobrepasaba el millón de hombres, Josafat reaccionó de otras maneras: Primero, tuvo temor; segundo buscó al Señor; tercero, pregonó ayuno en todo Judá.


Dios habló por medio de Jahaziel: V. 15: “y dijo: Oíd, todo Judá, y vosotros habitantes de Jerusalén, y tú, rey Josafat. Jehová os dice así: No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande, porque no es vuestra la guerra, sino de Dios”.


Cuando los problemas de la vida vienen y no le vemos salida, incluso delante del Señor, esta declaración nos deja una sensación de seguridad, calma y confianza en Sus promesas, y debemos decidir dejar nuestro problema en Sus manos, como hizo el rey Josafat (Vs. 18-19). Se postraron y adoraron.

Al siguiente día, el rey y el pueblo se ubicaron en sus lugares señalados, animados por el rey, quien los instaba a continuar creyendo en Dios y a aceptar el mensaje de sus profetas. Tomaron en serio la promesa de Dios: “Cree en mí. Confía en mí y cree en mi Palabra”. “Creed en el Señor vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados” (V. 20).


Luego de esto organiza su ejército, de una forma extraña para ir a enfrentar al enemigo. Josafat fue un rey que aprendió a confiar en Dios ante una batalla como ésta. ¿Qué fue lo que organizó? ¡Un coro! Organizó a los cantores para que alabaran al Señor, ensalzando el carácter eterno de Su amor y misericordia (V.21).


Mientras el pueblo cantaba, el Señor tendió una trampa al enemigo y lo destruyó, haciendo que cada uno se volviera contra su compañero en el campo de batalla. El rey y el pueblo fueron testigos de la gran mortandad en las filas del enemigo (Vs. 22-23).


El Señor le dio la victoria. Ellos no ganaron esa batalla. Fue Dios quien ganó la batalla por ellos (Vs. 24-26).


Cree, confía en el Señor y su Palabra y, Dios te dará la victoria.



VIERNES 27 DE NOVIEMBRE


¿Y LOS OTROS, DÓNDE ESTÁN?

• LUCAS 17: 11-19 •



1 ¿QUÉ ES LA LEPRA?

Enfermedad conocida desde los tiempos bíblicos, se caracteriza por lesiones cutáneas seguidas de afección del sistema nervioso y lesiones neuronales, que pueden ser irreversibles. Las secuelas se manifiestan fundamentalmente en las manos, los pies y la cara.


2. ¿CÓMO VIVÍAN LOS LEPROSOS?

- AISLADOS, EN LUGARES ESPECIALES

La persona podía estar contagiada y caminar entre la multitud sana, pero cuando la enfermedad avanzaba la piel se le caía, entonces, se le enviaba hasta que muriera, al sitio de aislamiento ubicado en las afueras de la ciudad, se les prohibía regresar al pueblo y, cuando alguien pasaba cerca de ellos tenían que dar la voz de alerta anunciando que eran leprosos, para que la persona sana se alejara de ellos.


3. ¿POR QUÉ VIVÍAN AISLADOS?

Por temor al contagio

Las consecuencias que generaba la enfermedad


4. LA LEPRA ESPIRITUAL

Aunque ya la lepra física no es un problema como lo fue en la antigüedad, con esta historia de los 10 leprosos, podemos darnos cuenta de que en la actualidad nuestra lepra es espiritual y corresponde al PECADO y si permitimos que avance, sólo nos espera la muerte, que no es otra cosa que la pérdida de comunicación con nuestro Dios. Esto sucede por:

NUESTRA COMPLACENCIA CON EL MUNDO

NUESTRA INCREDULIDAD

5. JESÚS SANA NUESTRA LEPRA.

-. Jesús nos escucha (Lucas 17:13). Esos mismos son nuestros gritos y súplicas al Señor, recurrimos a Él sólo cuando lo necesitamos cuando queremos que alivie el dolor en nuestra vida.


-. Jesús se acerca a nosotros: así como Él atendió los llamados de los leprosos, así también, Él atiende nuestros llamados (Jeremías 33:3).


-. Jesús sana (Lucas 17:14)

Sin embargo, no hace ostentación de Su obra, sino que los envía donde los sacerdotes; ESTO NOS RECUERDA (Levítico 14-13).


-. ¿CUÁL ES LA LEPRA ESPIRITUAL QUE TE MANTIENE ALEJADO DEL SEÑOR?


6. JESÚS Y LA SALVACIÓN

La salvación no es milagrosa, SE GANA.

La salvación es producto de la fe.

NUESTRA FE NOS SALVA


En el versículo 19, vemos que uno de los leprosos sanados, viendo que había sido limpiado, volvió para agradecerle al Señor, Quien preguntó en dónde estaban los otros y a este samaritano agradecido, lo despidió, diciéndole: —Levántate y vete; tu fe te HA SALVADO.


Los otros se conformaron con la sanidad; sólo este samaritano agradecido, volvió a Jesús, le creyó y glorificó y, el Maestro lo despidió diciéndole que por eso había encontrado la SALVACIÓN.

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