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Lecturas 16 - 20 de Noviembre


LUNES 16 DE NOVIEMBRE


NO HAY MANDAMIENTO MAYOR QUE ÉSTOS

• MARCOS 12: 28-34


En los tiempos de Jesús, los rabinos ya habían acumulado cientos de leyes, aproximadamente 613. Algunos de estos líderes religiosos se acercaban a Jesús con la intención de ponerle en aprietos con las respuestas a las diferentes preguntas que ellos le hacían; éstos estaban unidos por el rechazo que le tenían a Jesús, lo que ponía en evidencia su maldad y la forma en que falseaban la verdad.

Los escribas eran los encargados de interpretar la Ley, aunque en realidad su interés se centraba en la tradición oral. ¿Nos preguntamos con qué intención se acercó este escriba a Jesús? Lo primero que nos muestra este pasaje bíblico es que había estado presente en la discusión de las diferentes preguntas que le habían hecho a Jesús; este escriba se encontraba satisfecho con las respuestas y con la manera en que Jesús resumió todas las Leyes de Dios a dos reglas simples para la vida: Amar a Dios y amar al prójimo. Estos mandamientos vienen del Antiguo Testamento.


Deuteronomio 6:5 (TLA) Ama a tu Dios con todo lo que piensas, con todo lo que eres y con todo lo que vales.


Levítico 19:18 (PDT) No abriguen rencores ni sean vengativos con sus compatriotas; más bien amen a sus semejantes como a sí mismos porque yo soy el Señor.

Cuando amamos a Dios por entero y nos interesamos en nuestro prójimo como en nosotros mismos, cumplimos el propósito de los diez mandamientos y de las demás leyes del A.T. De acuerdo con Jesús, estas dos reglas resumen toda la Ley de Dios, dejemos que regulen nuestros pensamientos, nuestras decisiones y nuestras acciones.


Cuando no estemos seguros sobre qué hacer, preguntémonos: ¿cuál curso de acción demuestra mejor el amor de Dios y el amor al prójimo? Este hombre captó el propósito de la Ley de Dios como a menudo se enfatiza en el Antiguo Testamento.


El amor sincero es mejor que el cumplimiento externo y, la verdadera obediencia proviene del amor.



MARTES 17 DE NOVIEMBRE


"DIO RESULTADO"

• SALMOS 43



El salmista apela aquí a Dios, por fe y oración, como a su juez, su fuerza, su guía, su gozo y su esperanza.


1.- Como a su juez: había quienes le odiaban y le perseguían, llamándolos gente maligna. “Júzgame, oh Dios“, pues yo sé que saldré absuelto; «defiende mi causa», pues es justa; ponte de mi parte y manifiéstate de acuerdo a tu Voluntad.


2.- Como a su fuerza: “Tú eres el Dios de mi fortaleza“, el salmista se veía destituido de fuerzas y amigos; «como enlutado por la opresión del enemigo» pero encuentra en Dios su protección y fortaleza.


Experimenta, con todo, una terrible duda: Si Dios era su protector… «¿por qué le había desechado?». Al no tener respuesta a su oración anterior, concluye que Dios le había desechado. ¡Tremenda equivocación! Dios no desecha jamás a los que confían en Él, sin importar las dificultades, temores o tristezas que puedan sufrir en una situación determinada.

3.- Cómo a su guía fiel: «Envía tu luz y tu verdad». Su corazón no está puesto en comodidades, riqueza ni honores humanos, sino en Sión y en el Templo, morada de Dios. Para obtener esta gracia, pide luz (Juan 1:5) a fin de disipar la oscuridad espiritual en que está sumido, y verdad (Juan 14:17) contra los engaños del enemigo. Quitados los obstáculos, volverá a gozar de los antiguos beneficios.


4.- Como a su gozo: «Entraré en el altar de Dios». Los que se acercan a Dios, han de ir a Él como a su gozo sobreabundante, no sólo como al objeto de una futura bienaventuranza, sino como al gozo actual, y no común, sino extraordinario y sobreabundante, pues supera todas aquellas cosas que traen satisfacción en este mundo.


5.- Como a su esperanza que no falla: Aquí el salmista se regaña a sí mismo por su depresión y desconfianza “¿Por qué te abates, alma mía?”, e inmediatamente se calma con la fe expectante que tenía de dar gloria Dios: «Espera en Dios”, más exactamente… «le daré gracias» y termina denotando una «gran salvación”. Señala el cambio de un rostro que expresa luto y duelo, triste y serio, a uno lleno de gozo y alegría por la gran salvación que Dios le otorga.



MIÉRCOLES 18 DE NOVIEMBRE


LA ORACIÓN EN-ANA

• 1 SAMUEL 1:9-20 •


El pastor y mártir rumano, Richard Wurmbrand, cuenta en su libro “Torturado por Cristo” cómo en pleno régimen comunista un profesor universitario le dijo a su clase que él era superior a Cristo pues podría convertir el agua en vino. Delante de todos, puso un recipiente transparente con agua y arrojó cierto químico en su interior. Inmediatamente el agua tomó un color rojizo semejante al del vino para el asombro de todos. Luego el profesor arrojó otro químico y el agua recuperó su apariencia incolora. El profesor preguntó: - ¿Todavía quieren orar a ese “dios” siendo que yo lo acabo de superar?


Esa pregunta muchas veces retumba en nuestro corazón cuando nuestras circunstancias son difíciles, cuando no vemos respuesta a nuestras necesidades, cuando otros se burlan de nuestra fe. Como resultado nuestra vida de oración se estanca, no crece y se queda enana. Así sucedió con una mujer llamada Ana en 1 de Samuel 1. Ella no podía tener hijos y era víctima de burlas y vergüenza. Había perdido el apetito y pasaba los días llorando pero “una vez, después de comer lo que fue ofrecido como sacrificio en Silo, Ana se levantó y fue a orar”. (1 Samuel 1:9).


Dios dejó la historia de Ana en la Biblia para animarnos a crecer en nuestra vida de oración en esos momentos en que nos cuesta buscar al Señor. Para resolver la oración “enana”, debemos observar la oración “en Ana”. Lo primero que debemos notar es que “Ana se levantó” (V. 9). Esto revela que la oración es una decisión. En segundo lugar, podemos mirar la forma en que esta mujer oraba: “Ana, con una profunda angustia, lloraba amargamente mientras oraba al Señor” (V. 10) …“como estoy muy desanimada, derramaba ante el Señor lo que hay en mi corazón” (V. 15). Acá vemos claramente que la oración es un acto de sinceridad.


Finalmente, este pasaje nos cuenta que después de orar, Ana “se fue, comenzó a comer de nuevo y ya no estuvo triste” (V. 18). Es increíble que para ese momento Ana seguía sin tener hijos; sin embargo ya no estaba triste. No hubo un cambio en sus circunstancias pero sí en su corazón. Podemos concluir que la oración es poder para nuestra transformación.


No oramos para que Dios haga lo que nosotros queremos; oramos para aprender a querer lo que Dios hace.



JUEVES 19 DE NOVIEMBRE


EL PODER DEL ESPÍRITU SANTO EN JESÚS

• LUCAS 4:18-19 •



Estos pasajes bíblicos se dan en la ciudad donde Jesús creció; todo el pueblo de Nazareth se volcó a la sinagoga para escucharlo predicar.

Y nos enseña los propósitos del ministerio de Jesús:


1. Jesús vino a dar esperanza a los pobres:

Existen dos tipos de pobreza: la física que es la que vemos en las calles y de la que siempre habrá y nuestro deber es ayudarlos en la manera que podamos hacerlo. Y la pobreza espiritual que es aquella persona que no entiende los Planes de Dios para darle salvación; recordemos que el Plan de Dios es que Él no quiere que nadie se pierda, sino que todos lleguen al arrepentimiento.

2. Jesús vino a dar libertad a los prisioneros:

Hay cárceles físicamente y es donde las personas pagan las condenas por sus delitos; pero Jesús se refería a las prisiones espirituales que son autoimpuestas como consecuencia del pecado, como las adicciones, miedos, depresiones, desórdenes alimenticios, culpa, la vergüenza, etc.


Jesús nos dejó dicho que todo a quien el Hijo de Dios liberare sería verdaderamente libre y Él aún sigue liberando.

3. Jesús vino a darle vista a los ciegos:

Hay dos tipos de cegueras: la intelectual, la que tienen aquellas personas que escuchan el mensaje de Jesús, pero se niegan a creer en Él como su Salvador y prefieren posponerlo para más adelante.


Y la ceguera espiritual, la cual es causada por los afanes de esta vida, buscando a Dios en los lugares equivocados.

4. Jesús vino a anunciar el tiempo de Salvación:

Por eso Dios se hizo carne por medio de la persona de Jesús, el Cual vino a pagar un precio muy alto por nuestro rescate, para obtener la vida eterna que no podía ser pagada con oro ni plata sino con la sangre de Cristo, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.



VIERNES 20 DE NOVIEMBRE


UNGIDO SIN CONOCER A DIOS

• ISAÍAS 45:1-7 •



Padre, danos sabiduría y revelación para comprender y aplicar esta Palabra.


1.- ENCARGO DE DIOS PARA CIRO REY DE PERSIA.

El pueblo estaba cautivo en Babilonia y Dios les hablaba a través de sus profetas. Nosotros somos bendecidos, pues podemos hablar en todo momento con nuestro Padre Celestial.

Ciro rey de Persia fue ungido por el mismo Dios, Quien lo tomó de Su Mano dirigiéndolo para conquistar, sujetar naciones, desatar lomos de reyes, para abrir delante de él puertas que no se cerraran.


Ciro tenía un encargo de parte de Dios; te has preguntado: ¿Cuál es el encargo que Dios hizo para tu vida?, si aún no lo sabes dile: Padre muéstrame cuál es ese encargo divino que Tú tienes para mi vida. Imagínate la figura de Padre tomando a su hijo de Su Mano derecha y guiándolo hacia la promesa, y declarando la Palabra de la labor que debería realizar.


2.- UNGIDOS CON UN PROPÓSITO.

V. 2 “Dios: Yo iré delante de ti y enderezaré los caminos torcidos; quebrantaré puertas de bronce y, cerrojos de hierro haré pedazos”; el mismo Dios da la promesa.

V. 3 “Y te daré los tesoros escondidos y los secretos muy guardados, para que sepas que yo soy Jehová, el Dios de Israel, que te pongo nombre”.


Todo lo que Dios ha hablado a tu vida se va a cumplir si le obedeces.


En Esdras 1:1-4, encontramos que, en cumplimiento de la Palabra de Dios a través de Jeremías, despertó Jehová el espíritu de Ciro, rey de Persia, quien hizo pregonar la Palabra por todo el reino.

Dios obró por medio de Ciro para hacer que el pueblo judío regresara a su tierra, por eso dictó un decreto permitiendo su retorno y le dio protección, dinero y los artículos del templo que Nabucodonosor había tomado.

El decreto permitía a los judíos trabajar para levantar el templo: Algunos trabajaron en la reconstrucción y otros se encargaban de lograr la línea de suministros, tarea que requería una gran labor de equipo al servicio de Dios.


Si creemos la Promesa de Dios y la obedecemos tendremos la respuesta porque es Dios, Quien quita todo obstáculo y pone personas para que siembren plata, ganado y todo lo que se necesite para construir la casa de Dios en Jerusalén.


Isaías 45:5-6 Afirma, Yo soy Jehová y ninguno hay fuera de Mí, aunque no me conociste. Ciro no conoció a Dios.


Preguntémonos: ¿conozco yo al Señor? V. 7 Dios formó la luz y creó las estrellas, creó la paz y la adversidad. Yo, Jehová, soy el que hago todo esto.


Muchas de las veces que pasamos por adversidad, Dios está con nosotros para reflejar Su gloria, Su carácter santo e inmutable.

Que Dios avive el fuego del don que está en nosotros, para ser instrumentos en las Manos de Dios.


3.- RELACIÓNATE CON DIOS.

Conócelo, háblale, cuéntale tus dudas, tus planes, tus proyectos y que el Espíritu Santo te guie en el nombre de Jesús.


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